Gral_cristina
Marta Romero | Deportes 25/11/2013
La criptanense Cristina Sánchez-Quintanar es una joven que ha hecho historia en la primera división universitaria de EE.UU., destacando en tres deportes, tenis, fútbol y baloncesto. Cristina ya es leyenda y ejemplo para sus compañeros porque, además de competir al más alto nivel, saca buenas notas. Llegó a EE.UU. con una beca deportiva de AGM Sports y, ahora, a punto de finalizar sus estudios de International Business (Comercio Internacional), ha sido premiada por la Universidad de Texas A&M con el ‘Momentum Académico’ como ejemplo de atleta y buena estudiante. En manchainformacion.com hemos hablado con su familia que nos cuenta cómo ha sido el camino que ha llevado a Cristina a donde está. Bigclose
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Todo empezó con el fútbol, nos cuenta Emilia Muñoz-Quirós, madre de Cristina. “Con dos años ya le daba patadas al balón”. Quizá, en esto tuvo mucho que ver su padre, Santiago Sánchez-Quintanar, que en sus tiempos fue jugador del Gimnástico de Alcázar y transmitió a su hija la pasión por el deporte. Pero, ¿Por qué el tenis?. Sencillamente porque, en aquellos tiempos, “el fútbol no era un deporte de chicas” y no había escuelas deportivas. Como Cristina apuntaba maneras, su madre decidió apuntarla a ella y a su hermana a clases de tenis. Por aquel entonces, Cristina tenía 6 años.

El camino no ha sido fácil, “el tenis se veía como un deporte de ricos” –nos comenta Emilia- que después de “hacer el esfuerzo” para pagar inscripciones, llevar a su hija a las competiciones, costearle el ‘Centro de Alto Rendimiento’ en Barcelona –al que fue Cristina con 19 años- no puede sentirse más orgullosa de su hija. “Siempre le he dicho, Cristina, puedes hacer lo que quieras pero lo que decidas hacer, hazlo bien”. Y este consejo se lo ha tomado al pie de la letra porque Cristina destaca en todo lo que emprende. “Siempre ha sido muy ambiciosa y muy competitiva; pero no le gusta presumir de sus logros y se lleva bien con todos sus compañeros, incluso si son rivales”. A esto se le llama ‘amor propio’.

Y es que, de otra forma, Cristina no podría llevar su agenda diaria: físico a las 6:00 h., clases de 9:00 a 14:00 h., fútbol de 14:00 a 17:00 h. y tenis de 17:00 a 19:00 h., después, aún debe sacar tiempo para estudiar.


Cristina (segunda por la derecha) junto a su familia

Antes de marcharse a EE.UU. Cristina ya destacaba en tenis en España, llegando a quedar entre las 600 mejores del mundo en categorías inferiores. Pero, “le costaba dinero” y sus padres no se lo podían costear. Así que, gracias a unos amigos, conoció la posibilidad de ir a estudiar a EE.UU. con una beca deportiva de 42.000 dólares anuales de AGM Sports y no lo dudó. Primero estuvo en Maryland, donde el primer año no pudo competir en tenis –porque necesitaba haber estado un tiempo sin competir a nivel profesional- así que entró en el equipo de fútbol, su primera pasión. Después se integraría en el equipo de tenis, al que logró colocar entre los primeros puestos, ganando 15 partidos seguidos, después de más de un año sin competir. Sería su entrenador en el que le propuso marchar a la Universidad de Texas –por la que él había fichado. Una vez allí, Cristina se dedicó en cuerpo y alma al tenis. Dejó el fútbol para evitar lesiones. Su dedicación la llevaría a quedar en el tercer puesto nacional y colocar a su equipo en el Top 30. Y ahora, a punto de terminar sus estudios, para poder completar su beca, se atreve con el baloncesto. Un deporte en el que nunca ha competido a nivel profesional. Y, además, “es muy buena estudiante y saca muy buenas notas” –comenta su madre. ¡Increible!. Pero con este currículum no es extraño que le hayan concedido el ‘Momentum Académico’ –que anualmente le conceden a 63 atletas universitarios en todo EE.UU., de un total de 450.000- y la pongan como ejemplo a sus compañeros. También han puesto su nombre a la pista principal de la Universidad, donde realiza sus entrenamientos.

Su compañera de equipo, Nazarí Urbina (que era la mejor tenista en Texas cuando Cristina llegó) dice de Cristina que es “la mejor compañera de equipo que nadie puede tener y el mejor ejemplo de lo que debe ser un campeón, porque sabe liderar un equipo y es una gran persona”.

Quizá estas palabras sean el mejor premio que esta joven criptanense –fan incondicional del futbolista Raul- pueda tener. El respeto y el cariño de sus amigos y el amor de su familia, a la que echa de menos cada día. “Cristina es muy familiar y, cuando viene, dedica su tiempo a visitar a la familia, sus primos, sus tíos…” –nos decía Emilia, su madre.

¿Y el futuro? Probablemente Cristina continúe en tierras estadounidenses, dónde es más fácil encontrar un patrocinador para apoyarla en su carrera tenística.

En cualquier caso, con esa determinación, Cristina podrá llegar a dónde quiera y siempre tendrá en su haber el logro de haber sido la primera mujer top en tres disciplinas deportivas, en la categoría más alta de la liga universitaria de EE.UU.
 
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