Losdos
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Marta Romero | En Profundidad 22/04/2013
El ex- ministro de trabajo y asuntos sociales y diputado socialista, Jesús Caldera, en estos momentos de crisis económica y altas tasas de desempleo, cuando los políticos están desprestigiados, se atreve a defender la nobleza de la política, siendo consciente que hay que hacer cambios y darle mayor presencia a los ciudadanos. En una entrevista concedida a manchainformacion.com define la situación actual como “una especie de economía de guerra, originada por ideas fundamentalistas, que sólo ven un camino de solución posible: los recortes; que no están funcionando”. Situación, de la que dice, “sólo puede salirse con la inversión del sector público”.
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PREGUNTA – El PSOE se enfrenta ahora a un momento de renovación, en el que quiere darle mayor presencia a las opiniones de los ciudadanos. ¿Por qué?

RESPUESTA – Porque las respuestas colectivas siempre son más eficaces que las individuales. Son las ideas individualistas las que nos han llevado a la crisis. Las soluciones tienen que encontrarse desde la solidaridad y la cooperación. El PSOE ha iniciado un ciclo de diálogo abierto -con todos los ciudadanos, no sólo con sus militantes- para poner sobre la mesa todas las soluciones posibles.

P – Sin embargo, vivimos un momento en el que la política y los políticos están muy desprestigiados.

R – La política es indispensable, porque es la forma de articular las diferencias y de superar los conflictos. Es esencial en un grupo humano. Yo defiendo la nobleza de la política, aunque soy consciente que hay muchos problemas ahora. Por eso es necesario un proceso de renovación y de cambio, mejorar la transparencia, hacer más accesibles a los representantes públicos y dar un mayor papel a los ciudadanos. Habría que cambiar el reglamento para que tuvieran más representación en el parlamento, por ejemplo. Que pudieran comparecer y hacer propuestas con más facilidad, para que sean discutidas por los parlamentarios. Cambiar la ley electoral y mejorar los instrumentos de la democracia que -como decía Winston Churchill- es el menos malo de los sistemas, el único posible. Pero la política es indispensable. Si a los ciudadanos no les gusta lo que están haciendo sus representantes, ¡qué los cambien!.

P – Desde fuera, la ciudadanía ve que no hay diálogo entre nuestros representantes políticos, que no se llegan a acuerdos. ¿Qué está pasando?. ¿Por qué nos cuesta tanto entendernos?.

R – El diálogo siempre es difícil, pero el PSOE lo ofrece; porque ha gobernado y sabe de las dificultades que eso entraña. Pero nos encontramos con un muro de incomprensión. Creo que se debe a una idea fundamentalista -dominante en los últimos años- que sólo ve una forma de gestionar la economía y de acometer los problemas. Una idea que ha fracasado y que está profundizando más la crisis. Si lo vemos sin carga ideológica, las ideas neo-conservadoras de la austeridad extrema, de la no presencia del Estado en la vida económica, del debilitamiento de los servicios esenciales -como la educación, la salud, los servicios sociales, de dependencia... están fracasando. Krugman, Stiglitz, los principales economistas de todo el mundo, lo están demostrando. Los cálculos que se hicieron eran erróneos. Nos dijeron: “la única forma de salir de la crisis es ser más pobres”. ¡Por favor!. ¿Cómo vamos a salir siendo más pobres?. ¡No vamos a poder pagar nuestras deudas!. También nos dijeron que: “la única forma es reducir el gasto público de forma extrema”. Si el sector privado no puede invertir, tiene que haber un balance, alguien que permita prender la llama de la recuperación económica. Ese tiene que ser el sector público. Luego, ya vendrá el tiempo de ajustarse el cinturón, por supuesto. Soy partidario de la disciplina fiscal y de los ajustes; pero, ahora, ¡es un suicidio económico!. La línea dominante en Europa, lamentablemente -la que exhibe el Banco Central Europeo, el Comisario Europeo de Finanzas o la Sra. Merkel- es ese fundamentalismo. El gobierno actual de España sigue esas doctrinas. Eso es lo que le está impidiendo alcanzar algún acuerdo con la oposición; cuando sería indispensable.

P – ¿Cómo definiría la situación económica actual de nuestro país?.

R – Estamos en una especie de economía de guerra. Ya sé que es dura la expresión, pero es que la situación que vivimos ya no es dramática, es trágica. Más de 6 millones de desempleados, una tasa de paro que va a alcanzar este año el 27% -según todas las previsiones- una caída más profunda de la economía, una destrucción adicional de empleo... no sé si esto tiene límite, ¡no hay suelo!. ¡Cada vez va a peor!. En la práctica, se ha demostrado -es un hecho científico ya- que cada punto de gasto público que se reduce, -especialmente si es gasto productivo- no cae el déficit, aumenta. Nos habían hecho unos modelos matemáticos falsos. Nos decían: “para reducir el déficit y reducir la deuda, hay que reducir el gasto público”. Pues está ocurriendo lo contrario. Cada punto de reducción del gasto público -Portugal es un ejemplo y España también- no baja el déficit, ni disminuye la deuda, aumenta. ¿Por qué?. Porque la lucha contra el déficit, o el déficit en sí, es instrumental. ¡Por supuesto que hay que procurar no tener déficit!, pero, transitoriamente, es indispensable para fortalecer el crecimiento económico. Si no hay empleo y si no se pagan los impuestos, no se podrán devolver las deudas y no se podrá reducir el déficit.

P – ¿Piensa, entonces, que los recortes no son la solución?

R – Lo lamento, pero tengo que decirle al gobierno que se han equivocado. Y los ciudadanos deberían tenerlo en cuenta. Los ciudadanos, que les votaron masívamente -como alternativa para salir de la crisis- deben darse cuenta, que los principios que el gobierno está defendiendo, no están funcionando en la práctica. Están trayendo más dolor, más depresión, más caída del crecimiento económico. Es tan extrema la medicina que se está aplicando, tan errónea, que va a dañar el potencial de crecimiento de la economía española. Al enfermo se le está dando una medicina, que le ha generado tal anemia, que cuando se le den proteínas, no le van a ser suficientes. Va a estar en tal situación de debilidad, que va a ser dificilísimo que se pueda recuperar a un ritmo normal. Con los recortes, la recuperación va a llevar muchísimo más tiempo.

P – ¿Cómo puede generarse empleo y salir de la crisis?.

R – El empleo es la resultante del crecimiento económico. El crecimiento económico se descompone en inversión y en consumo. ¿Quién invierte y quién consume?. ¡Nadie!. Si todos nos ajustamos el cinturón al mismo tiempo; ¡esto va ir muy mal!. Si todo el mundo deja de consumir y de invertir simultáneamente -como está ocurriendo en Europa- no hay crecimiento económico. No pueden consumir, ni invertir las familias porque no tienen, tampoco las empresas y el sector público tampoco; ¿cómo vamos a salir de la crisis?. Que nos digan dónde está la salida. ¡Es imposible, en estos términos!. Otra cosa sería que hubiera un programa de estímulos a determinados sectores económicos de futuro: energías renovables, servicios personales de la ley de dependencia, biotecnología, eco-industrias. Son sectores, muy específicos, que pueden generar cientos de miles de empleos en España y que pueden ayudar -junto con las exportaciones que van muy bien- a que la economía funcione.

P – Si fuera el PSOE el que estuviera en el gobierno, ¿qué soluciones habría aportado para fomentar el crecimiento económico y tratar de salir de esta crítica situación?

R – Sería también muy difícil la situación, no nos engañemos, lo estaríamos pasando muy mal. Pero, desde luego, haríamos un reparto muy diferente de la carga. Por ejemplo, no habríamos hecho una reforma laboral que ha aumentado la depresión de la economía. La reforma laboral no sólo atenta a los derechos de los trabajadores -que ya es importante- ha sido un error económico. Ha acentuado la recesión. Ha destruido, gratuitamente, cientos de miles de empleos y ha hecho un daño terrible. También hubiéramos hecho una composición del ajuste más equitativo. Los sindicatos se lo ofrecieron al gobierno. Ofrecieron pactar una política de rentas, donde iba a haber, durante 3 años, pérdida de salarios. Siempre que hubiera un equivalente, por parte de las empresas, en el que sus beneficios también se reducirían y se controlarían los precios. Hubiéramos intentado hacer un acuerdo de ese tipo. Y -como hizo Zapatero hasta el último segundo- hubiéramos intentado preservar el gasto social esencial; el que impide que los ciudadanos caigan en exclusión. No hubiéramos hecho una ley de sanidad que quita la universalización del sistema. Porque ahora, no todos los ciudadanos tienen derecho a la sanidad, sólo si están asegurados. Eso es un error, también económico, porque van a aumentar los problemas de la sociedad española y va a empeorar la salud media de la población. Hubiéramos invertido un poco más en políticas activas de empleo y hubiéramos mantenido las líneas de la ley de economía sostenible; apoyando algunos sectores de actividad económica que nos permitieran recuperarnos antes. Y también, hubiéramos exigido a Europa, por ejemplo, de los 100.000 millones de euros que autorizó para el saneamiento de la banca -que sólo se han utilizado 40.000- que nos hubiera permitido otros 15.000 o 20.000 millones para un fondo de promoción de la actividad económica y de las empresas. Ayuda directa a las pequeñas y medianas empresas para la generación de empleo. No como hace la reforma laboral, que permite coger subvenciones mientras se destruye empleo. ¿Se hubiera solucionado todo?. No. Hay que ser sensatos. Hubiera llevado mucho tiempo. Pero, al menos, habría una orientación diferente que nos permitiría recuperarnos antes.

P – ¿Qué opinión le merecen las medidas que se están tomando para el auto-empleo y el empleo juvenil?

R – Creo que son pocas y cosméticas. Y me temo que acaben siendo poco efectivas. El gobierno debería preocuparse por exigir -para los autónomos y micro-empresas- algún tipo de garantía en la línea de crédito al Banco Central Europeo. Los bancos dicen que no hay demanda de crédito. No es verdad. Hay demanda, lo que no hay es garantías de financiación a un precio razonable. En cuanto al empleo juvenil; se vende como un éxito que en España se van a invertir 1.000 millones de euros -de los 6.000 adicionales- en 7 años. Esto supone algo más de 100 millones al año para el empleo juvenil. ¡Bienvenidos sean!. Pero, es que el gobierno ha reducido, casi 4.000 millones de euros, en las políticas activas de empleo desde 2.011. Por tanto, pocas medidas e inconexas. Bienvenidas sean las que hay, pero no son suficientes.

P – Un sector muy desfavorecido por la situación de desempleo son los mayores de 55 años -que lo tienen, quizá, mucho más difícil que los jóvenes.

R – ¡Todos lo tenemos difícil!. Pero, es verdad, que para las personas en edad madura -especialmente los mayores de 55 años- se están tomando unas medidas que los desprotegen y hacen más difíciles las garantías mínimas que deberían tener, en una sociedad democrática. La reducción del grado de cobertura; ampliación de la edad para poder percibir el subsidio permanente de los 62 a 65 años; exigencia, cada vez mayor, de acceso al sistema de jubilación -años cotizados, tiempo de trabajo- todo eso pone en una especial dificultad a los mayores de 55 años. Creo que es bastante injusto. El gobierno no experimenta posibles soluciones, como por ejemplo, modelos de combinación del mantenimiento del subsidio con trabajos de baja cualificación, con salario reducido. Eso sería mucho más eficaz que lo que han hecho, que ha sido desprotegerlos por completo.

P – Esta pregunta nos lleva, también, a hablar de las medidas que afectan a las jubilaciones. Algo que ya inició el PSOE y que ahora continúa el PP.

R – Es cierto que yo defendí en el parlamento -como ministro de trabajo y asuntos sociales- una propuesta para modificar las jubilaciones en el 2011. Pero aquella propuesta se hizo con acuerdo sindical y era equilibrada. Tuvo que hacerse porque, debido a la crisis demográfica y el coste del sistema, había que garantizar unas carreras de cotización más largas para todo el mundo, pero sin quitar ningún derecho. Aquella reforma no eliminó derechos a nadie. Es más, hay muchos trabajadores que, con esa ley, podían seguir jubilándose con 65 años -teniendo 38 y medio cotizados. No se limitó ningún derecho, lo que se hizo fue reconocer que hay unas necesidades que hay que tener en cuenta: los ciudadanos viven más, en mejores condiciones, los trabajos son menos penosos... y había que hacer un ajuste de los costes al tiempo de trabajo. Eso ya se hizo y pensamos que sería suficiente. Ahora, hay una vuelta de tuerca más, sin acuerdo sindical. ¡Por algo será que el del 2.011 tuvo acuerdo sindical y el de ahora no!. Lo que se está haciendo es responder a las exigencias comunitarias, casi como un pollo con la cabeza cortada. Ya no saben por dónde ir. Aquí nadie discute cómo mejorar los ingresos de la seguridad social. Sólo se habla de reducir el gasto. El sistema también se mantiene mejorando el ingreso. Nosotros aplicamos algunas medidas, en esta dirección, en 2011 -buscando carreras más largas de cotización. Pero, en el debate europeo, no está mejorar el ingreso con cotizaciones mejores o trabajos que generen más productividad.

P – El PP les acusa de estar detrás de las movilizaciones masivas y de las plataformas ciudadanas.

R – Eso no es cierto. Los ciudadanos se movilizan solos. Y muy bien que hacen, sobre todo cuando tienen que defender sus derechos. Yo sé que la situación es muy difícil y tampoco se puede hacer una descalificación global. Lo que es evidente es que todas las tendencias, todas las ratios, han empeorado. La tasa de destrucción de empleo en el año 2012 ha sido escalofriante, las perspectivas de la economía española van a peor, los ingresos se mantienen -a duras penas- con una subida de la presión fiscal. ¡No ha mejorado nada!. Cada vez están peor los servicios públicos. Esto es lo que hace que la ciudadanía se manifieste y proteste, no nosotros.

P – Pero, no les dejaron la mejor situación al nuevo Gobierno.

R – Yo sé que heredaron una situación muy difícil. Pero es que está empeorando. Y, todo, por esa idea errónea de que hay que aceptar el catecismo impuesto por los neo-liberales, de “esto sólo se soluciona con sacrificios, sacrificios y sacrificios. Retirando el papel del sector público en la vida económica”. ¡Es un gravísimo error!. ¿Quiere esto decir que soy partidario de un déficit descontrolado?. En absoluto. Pero ahora hay que invertir. Cuando la inversión privada sea capaz de tomar el mando, entonces, tendríamos que tirarnos muchos años con ajustes severos y con una política extrema de rigor, si se quiere, en el sector público. Hacerlo ahora es llevar la economía a su extinción. Los ajustes de gasto público tendrían que venir después. Estoy de acuerdo en que el sector público tiene que ser super-austero, que tiene que evitar cualquier despilfarro, que tiene que hacer ajustes... pero no de personal esencial -como en sanidad y educación- hay muchos lugares donde hacer ajustes. La inversión productiva que garantiza un retorno de empleo positivo, eso no se debe retirar nunca, hay que aumentarla para animar el crecimiento económico.
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