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manchainformacion.com | Semana Santa 2017 15/03/2015
La periodista Concha Lobo pronunció este sábado el Pregón de la Semana Santa 2015 en el Teatro Municipal de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Diego Ortega subrayó la importancia de la unión de todas las cofradías y destacó de la pregonera que es “una mujer de profunda fe que ha depositado su confianza en Cristo”.
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El Teatro Municipal reunió anoche a los cofrades de Alcázar de San Juan en la celebración del Pregón de la Semana Santa 2015, pronunciado por la periodista Concha Lobo, directora de Comunicación del Ayuntamiento, quien salpicó su texto con relatos sobre su visión de la fe y de cómo se encontró ella, nacida en México, de origen asturiano y criada en Madrid, con la Semana Santa alcazareña cuando llegó en 1984.

El alcalde de Alcázar de San Juan, Diego Ortega, estuvo arropándola en este día tan especial para la pregonera y habló en primer lugar para destacar que es “una periodista, compañera, amiga y sobre todo una persona de inquebrantable fe”. Pese a no ser de Alcázar, Ortega subrayó que “después de los años que lleva entre nosotros, no puede negar que se le ha pegado algo de nuestra gente; por lo menos, espíritu quijotesco tiene, y no poco”.



Asimismo, destacó de Concha Lobo que “en todas las facetas de su vida, personal y profesional, ha sabido depositar su confianza en Aquél cuya pasión, muerte y resurrección conmemoramos en estos días que se aproximan”. “Una mujer que cada día da testimonio, sin ningún miedo, de sus convicciones como creyente, dedicando gran parte de su tiempo a ayudar a personas que necesitan de su compromiso, sobre todo en el ámbito de la discapacidad; una mujer, una trabajadora y una madre, por encima de todo, luchadora, ejemplo de entrega y de cómo sobreponerse a las dificultades que la vida nos pone en el camino”.

Durante su intervención, el alcalde alcazareño quiso destacar “el esfuerzo que las cofradías llevan a cabo durante todo el año, pero especialmente en los meses previos a la Semana Santa”. “La presidenta de las cofradías, Antonia Cortés, y quienes la acompañan en esta tarea están haciendo una importante labor para que la Semana Santa de Alcázar de San Juan sea lo que es, una de las más destacadas de nuestra tierra”, aseguró.

Asimismo, tras comentar el reflejo que el trabajo de las hermandades tiene en la promoción cultural de la ciudad y alabar su implicación por quienes peor lo pasan a través de sus diferentes obras sociales, Ortega recordó que la Semana Santa de Alcázar no ha de entenderse como un conjunto de salidas procesionales aisladas de cada cofradía, “sino como un conjunto, un todo compuesto por cofrades que comparten fe y forma de manifestarla públicamente; ahí radica la grandeza de esta celebración”.



Acto seguido, la presentadora del acto, la periodista Ana Isabel Romero, dio paso al consiliario de la Asociación de Cofradías, Jesús Herrera, quien hizo un llamamiento a la oración a través de la imagen que preside el cartel de la Semana Santa de 2015, el Señor Orando en el Huerto, subrayando que la Semana Santa ofrece muchas y variadas maneras de orar y que todas son válidas si se hacen con una verdadera fe.

A continuación fue el turno de la pregonera, quien comenzó recitando el conocido “Soneto a Cristo Crucificado” para comenzar hablándole directamente a Él, reconociendo la dificultad que entraña pregonar su Pasión y pidiéndole perdón por los momentos de dudas y de poca fe ante algunas de las circunstancias de su vida. “En este mundo resulta difícil a veces seguirte, el listón está muy alto y yo soy una cristiana pequeñita pero recia, madre de familia que se mira en la Virgen, en tu madre, para poder seguir este camino que llamamos vida, siempre lleno de pruebas. Jesús mío, no acierto muchas veces a comprender todos estos misterios, pero creo con todas mis fuerzas y te siento a mi lado sin saber cómo explicarlo”, afirmó.

Concha Lobo dijo querer con los actos de su vida quitarle alguna espina de su corona a Cristo, reconoció en la Semana Santa una oportunidad para recapacitar “en la esencia y en la importancia del ser y de las cosas”, y agradeció todo lo bueno que tiene, especialmente sus dos hijas, que “han sido tu mejor regalo”.

LAS MUJERES, TRANSMISORAS DE LA FE

La pregonera recordó durante el pregón su educación en un colegio de monjas teresianas, y cómo ellas lograron infundirle una forma de vida y de creencias, como su madre, su abuela y su madrina Betty, que siempre se despedía de ella haciéndole la señal de la cruz en la frente y diciéndole “que Dios te bendiga, mijita”.

Concha Lobo dedicó esta parte de su pregón a alabar el papel de la Virgen María, de cómo le impresionaba de niña ver la cara de las dolorosas y los puñales que atraviesan su corazón, y de cómo, al ser madre ella misma, al fin logró entender cuánto duele un hijo. “Cuando era joven, no lograba entender bien el significado pero, ¡ay de mí!, cuando tuve la experiencia maravillosa e infinita de ser madre... En algunas ocasiones he sentido el fino dolor insoportable de los cuchillos clavados en mi corazón y, en mi pequeñez, he entendido el sufrimiento tan grande que has padecido, Madre”.

Para ella, las mujeres son las principales transmisoras de la fe porque fue precisamente a través de una mujer, María, q ue Jesús vino al mundo. “La Virgen María ha sido la primera transmisora de la fe, la primera que creyó, la primera que contestó ‘hágase en mí según tu palabra’, la Madre de Dios, quien educó y amó a Jesús junto a su marido, San José, y le acompañó a lo largo de toda su vida, la que de una manera discreta seguía a su hijo llena de amor”.

Continuó la pregonera hablando de su percepción del mundo de las cofradías, con el que no estaba familiarizada antes de llegar a Alcázar de San Juan, donde se sintió admirada de la entrega de los cofrades por sus devociones y por preparar con mucho esmero las salidas procesionales. Según dijo, “el sentimiento cofrade se me antoja que proviene de lo más hondo de su ser”, y añadió que “ser cofrade significa ser discípulo de Cristo y darlo a conocer al mundo es su objetivo”. “No sé a ciencia cierta si el cofrade nace o se hace, pero en Alcázar de San Juan hay muchos y muy valientes que comparten su ejemplo de fe por nuestras calles e intuyo que aquí se nace con el alma cofrade, transmitida de generación en generación”.



A continuación, hizo un repaso por las diferentes hermandades de Alcázar, deteniéndose especialmente en la Oración en el Huerto, que fue la primera cofradía que vio en las calles aquel Jueves Santo de 1985, en la Hermandad de la Salud, cuyos titulares son visibles todo el año a través de las ventanas de la casa hermandad, por la que pasa todos los días la pregonera, en el Nazareno, que pronto comprendió que era una de las principales devociones de los alcazareños, y en la Soledad de Santa Quiteria, de la que confesó que “es una de mis debilidades; me transmite la pena, el dolor, la angustia y la soledad con la que se queda la Madre de Dios, y siempre que tengo ocasión suelo sentarme lo más cerca de ella y me siento acompañada”.

Tras concluir con la alegría de la Resurrección a través de la hermandad que cierra la Semana Santa desde la Iglesia de Santa María, Concha Lobo concluyó su pregón haciendo alusión a unas palabras de la Madre Teresa de Calcuta sobre el amor como respuesta a todos los problemas del mundo, y afirmando que “sólo soy lo que soy ante Dios”. Terminó deseando a todos los presentes una feliz Semana Santa de 2015 y despidiéndose de todos como lo hacía su madrina Betty en México: “que Dios les bendiga, mijitos”.

Para finalizar el acto, intervino la Asociación Banda de Música de Alcázar de San Juan, dirigida por Luis Sánchez Romanos, que interpretó las marchas procesionales “Aires de Triana”, “La Macarena”, “Madrugá de canela y clavo”, “Hosanna in excelsis”, “La Madrugá” y “La saeta”.


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