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Ana Belén Sepúlveda | El Quijote y Cervantes 23/05/2015
Son muchos los municipios castellanomanchegos que quieren adjudicarse alguna vinculación directa con el Quijote o Don Miguel de Cervantes, cualquier pista, cualquier reseña en la magistral obra de la literatura española, hace que historiadores, curiosos, seguidores y amantes del libro Don Quijote de La Mancha, atribuyan la historia a unos lugares u otros en función de las palabras que a lo largo de los capítulos Don Miguel de Cervantes supo plasmar. Palabras, que en ocasiones, hacen confundir al lector, palabras que permiten introducirse de lleno en una historia que aún siendo ficticia, parece de todo real debido a la veracidad de sus lugares y personajes.
 
 
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A pesar de que son muchos los que quieren atribuirse el nombre del que Cervantes no quiso acordarse al inicio de su obra cumbre, de lo que no cabe duda es, como decimos, de la veracidad de muchos de los personajes. Y de ello puede dar fe el municipio toledano de Esquivias.

Esta población de la comarca de la Sagra puede presumir de ser la inspiración de los personajes quijotescos. Y es que, Miguel de Cervantes llegó a esta localidad toledana, donde permaneció tres años y donde se casó con Catalina de Palacios una joven hidalga de la localidad. Una relación y unas vivencias que le permitieron fraguar con todo detalle su gran obra.

Luchando para defender su vinculación con Cervantes

Elena Fernández de Velasco, alcaldesa de Esquivias, ha dicho que la localidad lleva mucho tiempo luchando en solitario para defender su vinculación con Cervantes y El Quijote. Sin embargo, ahora forma parte también del proyecto País del Quijote, oportunidad que aprovecharán para promocionar este municipio toledano, su patrimonio, su cultura y sus tradiciones.

Para Fernández de Velasco “es una suerte que Miguel de Cervantes pisara un día por casualidad en cada uno de nuestros pueblos y hoy nosotros tenemos que devolverle ese favor rindiéndole homenaje en este IV Centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote”.
Esta efeméride, será sin duda un reclamo para los municipios más cervantinos y más quijotescos de La Mancha, entre los que se encuentra, sin lugar a dudas Esquivias. Todo un año el que se presenta por delante para estar de fiesta y para celebrar la importancia de la obra más universal de la literatura española.

Para ello, Esquivias ha elaborado una programación especial que contará numerosos actos entre los que destacan conferencias, exposiciones o actividades enfocadas a los más pequeños para que conozcan desde temprana edad todo el patrimonio cultural del municipio. Pero sin duda alguna habrá actos que acapararán la atención tanto de esquivianos como de visitantes.

Así, por un lado, Esquivias aporta un gran tesoro que es la Casa-Museo de Cervantes visitable de martes a domingo y que este año además, podrán realizarse visitas nocturnas y rutas teatralizadas por el pueblo.

Destaca también la lectura Universal del Quijote, que cada año se celebra el 22 de abril y en la que se convoca a todas las embajadas para que llegan hasta Esquivias para homenajear a Cervantes leyendo un fragmento del Quijote en sus diferentes lenguas. “Estas lecturas, nos hace soñar y nos hace sentir esa esencia de Cervantes y del Quijote”, ha afirmado la alcaldesa.

Puesto que hablamos de Literaturas tampoco se pueden olvidar en esta localidad del Teatro. Así, llegará, como cada mes de junio el Certamen de Teatro Aficionado y entre las obras habrá alguna representación que evoque a Don Quijote en este Centenario.

Por último caben destacar las Jornadas Cervantinas que se celebran en el mes de diciembre y que tienen como objetivo conmemorar la boda entre Cervantes y Doña Catalina de Palacios, una fiesta que persigue, además, la declaración de Interés Turístico Regional y que espera celebrarse en este 2015 con más ímpetu y con más dedicación que nunca.

Y es que el principal potencial turístico de Esquivias es, sin lugar a dudas, la boda entre Cervantes y la esquiviana Doña Catalina. “Esquivias ha sido siempre la gran desconocida y con el matrimonio se ha intentado frivolizar con el tema. Sin embargo, la prueba más evidente de que Cervantes y Catalina se amaron hasta el final de sus días, hoy que se buscan sus restos en Madrid, allí está enterrada esta esquiviana en las Trinitarias de Madrid siguiendo a su gran amor”, ha explicado Elena.

Por tanto el principal potencial turístico de esta población es esta boda cervantina y con la celebración del IV Centenario y la inclusión de la localidad en País del Quijote, tiene una oportunidad única para promocionarse turísticamente. “Esquivias espera que sea el impulso definitivo para a través del turismo desarrollarse económicamente, porque que es una gran industria alrededor de la cual se crean muchos puestos de trabajo y alrededor de la cual subsisten muchas familias que es lo que necesitamos”.

CUENTA LA HISTORIA…

Según cuenta la Historia, Cervantes llegó a Esquivias unos dicen que en busca de la viuda de un amigo y otros, que a ver su primo Juan de Cervantes que tenía casa en la vecina población de Borox.

En uno de sus viajes coincidió con D. Juan de Palacios, tío de Doña Catalina con la que más tarde contraería matrimonio. Se dice que conoció a Doña Catalina un día, a la salida de misa, le fue presentada y charlaron. La joven quedó prendada de él.

Cervantes fue tan noble y caballero, que viendo la pasión que le mostraba, le aconsejó que viese que, por su mala suerte en la vida, él se encontraba sin oficio ni beneficio; que se le quitaran de la cabeza aquellas ideas ya que ella era hija de un hidalgo y era probable que la familia se opusiera a su relación. Y Cervantes acertó en sus predicciones pues en cuanto el noviazgo la familia de ella se opuso, incluso, la madre, le insultó llamándole “escritoricillo fracasado”, quién le iba a decir después que se convertiría en uno de los escritores más importantes de la Literatura, conocido mundialmente.

Como no podía ser de otro modo, esto ofendió muchísimo a Cervantes aunque contaba con el apoyo de toda la aristocracia del pueblo o hidalgos pues se había ganado su confianza en las continuas visitas que realizaba a la localidad. Es por eso, que todos influyeron en su favor y tras respetar las costumbres pertinentes, tuvieron un noviazgo de seis meses y después, el 12 de Diciembre de 1.584 fueron casados por el tío de Doña Catalina, el cura Don Juan de Palacios.

Y de toda esta Historia tiene prueba fehaciente Esquivias pues en la Sacristía se conserva el libro de matrimonios que recoge constancia documental de este enlace. El acta reza así: “En 12 de diciembre de 1584, el reverendo Sr. Juan de Palacios, desposó a los Sres. Miguel de Cervantes, vecino de Madrid y Doña Catalina de Palacios, vecina de Esquivias, testigos, Rodrigo Mexía, diego Escribano y Francisco Marcos. El doctor Escribano, rubricado.”

Ya como matrimonio se trasladan a vivir a la casa de un tío de ella, Alonso Quijada con el que se crió. Además, el Conde de Lemos y el Arzobispo Sandoval le consiguieron un cargo de recaudador de alcabalas y propios por toda la Mancha baja y algunos pueblos de Ciudad Real. De ahí, que Cervantes conociera tan bien toda esta zona. Es por eso, que se dice, que Cervantes plasmó en su novela sus propias vivencias siendo cobrador y que los mismos lugares que recorre Don Quijote son los que recorrió él en su trabajo de recaudador. En definitiva, que en sus salidas fue tomando notas para su obra, sin saber, que se convertiría en un gran libro.

Los personajes de la obra

En numerosos capítulos del Quijote, se hace referencia a Esquivias y a los personajes que inspiraron a Cervantes. Así, en el capítulo primero, “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme….” Dicen los estudiosos que Cervantes no quería acordarse de ese lugar porque le dolían las palabras de la que fuera su suegra cuando le dijo que, era un escritorcillo aventurero y fracasado, sin oficio ni beneficio, que sólo venía engatusando a su hija para asegurarse el puchero.

Don Alonso Quijada, protagonista de la obra. Como hemos dicho, Cervantes y Doña Catalina vivieron en la casa de Alonso Quijada, un vecino de la localidad, tío de su esposa y que está ciego por las lecturas de las novelas de caballería andante, que tanto se leían en aquellos tiempos. Se dice que llegaron a dominarle tanto, que abandonó el campo y su afición a la caza, incluso vendió alguna finca, para comprar todas las novelas de la caballería andante que se publicaban por aquel entonces. Es auténtico el pasaje, en que hubo de intervenir el cura Pero Pérez y el barbero, pues éstos tiraron muchas de las novelas al corral por la ventana, pues estaba enfermo y medio loco de tanto leer. Cervantes ve en Don Alonso Quijada a su Don Quijote.

Por otro lado, el cura Pero Pérez, aparece como oficiante en varias partidas bautismales de Esquivias de principios del siglo XVI, y por tanto coetáneo de Don Alonso Quijada de Salazar. Es uno de los personajes preocupados por la salud de Don Quijote y tomó parte en el escrutinio de los libros de Caballería.

El Bachiller Sansón Carrasco aparece en la novela como un amigo de la familia de Don Quijote que se preocupa por la locura de éste. Se disfrazó de Caballero de los Espejos (2º parte. Capítulo XV) y también de Caballero del Bosque o de la Selva (2ª parte. Capítulo XIII), y salió en busca de Don Quijote para vencerle y obligarle a dejar sus aventuras, pero se descuidó en el combate y fue vencido por Don Quijote. No cejó en sus empresas y se disfraza nuevamente de Caballero de la Blanca Luna que, según el Capítulo LXV de la 2ª parte, vence a Don Quijote en las playas de Barcelona y como consecuencia el Hidalgo regresa a su Lugar, donde muere curado de su locura. Es en la 2ª parte, en el Capítulo III, donde se describe al bachiller: “[…] Era el bachiller, aunque se llamaba Sansón, no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarrón, de color macilento, pero de muy buen entendimiento, tendría hasta 24 años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande […]”

La mujer de Sancho Panza, Teresa Panza, aparece con varios nombres en la novela: Juana Gutiérrez, Mari Gutiérrez, Teresa Panza y Teresa Cascajo. En el archivo parroquial de Esquivias hay referencias a los nombres de Juana y Mari Gutiérrez.

El Vizcaíno. El personaje del Vizcaíno aparece en los Capítulos VIII y IX de la Primera Parte del Quijote. El tal Vizcaíno era escudero de unas damas, que se enfrentó a Don Quijote por querer éste que volvieran a El Toboso para que relataran a Dulcinea el hecho acaecido a favor de las dichas damas, de manos de Don Quijote. En los Archivos Parroquiales de Esquivias, en el Folio 21 del Libro de Defunciones y Matrimonios de la Parroquia de Esquivias (1578-1607) aparece el siguiente texto: “En veinteycinco del dicho mes (Marzo, 1588), murio un niño de el Vizcayno y enterrose en el cuerpo de la Yglesia.”

Ricote el Morisco. En la Segunda Parte del Quijote, en el Capítulo LIV, tiene lugar el encuentro de Ricote el Morisco con Sancho Panza: “[…] ¿Cómo y es posible, Sancho Panza, hermano, que no conoces a tu vecino Ricote el Morisco, tendero de tu lugar? […]”. Según el libro de Defunciones y Matrimonios de la Parroquia de Esquivias, doce familias de moriscos llegaron a Esquivias procedentes del Reino de Granada y de Murcia. Estos eran de los más ricos y distinguidos. Se tuvieron que marchar en 1610 debido al decreto de expulsión.

Referencias a Esquivias

A pesar de no mencionar la población de Esquivias con todas sus letras, esta localidad está presente en muchos de sus capítulos al igual que aquellos que fueron lugareños del municipio en los que se inspiró Cervantes para crear sus personajes. Todo lo que escuchaba y veía Cervantes, lo reflejó en su obra.

En el capítulo tercero, Don Quijote habla de la dama que le ciñe la espada que se llamaba la Tolosa y, también habla de la que le calzaba las espuelas, la Molina. Tanto una como otra son fincas de Esquivias que aún conservan sus nombres como otras muchas que se mencionan en la obra, como la Torralba, San Jorge, El Monte, Cristina, Chirino.

En el capítulo quinto, cuando está molido a palos, se inspira en aquellos personajes de Baldovinos y del Marqués de Mantua.

En el capítulo décimo sexto, de lo que pasó en la venta. Se cuenta en Esquivias que siendo tan mujeriego Cervantes y que por su forma de hablar y simpatía, todas las mujeres se prendaban de él; se dice que siendo recaudador, le pilló el ventero una noche con la criada y les pegó, por eso Cervantes refleja en su obra lo que ve, lo que le cuentan y lo que le pasa dándose por aludido.

En el capítulo vigésimo primero, de la aventura de D. Quijote y Sancho en la noche de los ruidos de los batanes. No puede ser en otro sitio más que en la vega de Titulcia, en Ciempozuelos, que había molino maquilero y batanes para lavar la lana. Esto lo conoce Cervantes de tanto pasar por la vega de Ciempozuelos y San Martín a Alcalá de Henares, donde vivían sus padres”. Aquella noche la pasa Sancho contando cuentos a su amo, nombra a López Ruíz, apellido que tanto abunda por aquí y a la pastora “Torralba”, que es el nombre de una finca de este pueblo y se conserva con el mismo nombre en la actualidad.

En el capítulo 49, del coloquio de Sancho con su amo y de la descripción que se hace de los caballeros, cuando mencionan a los valientes españoles Pedro Barba y Gutiérrez de Quijada. En la época de Cervantes, Esquivias contaba con hidalgos y vecinos, los primeros poseían todos el escudo de armas que tenían instalados en sus puertas y casi muchos de ellos han desaparecido; todavía se conserva casi milagrosamente el de la casa solariega de los Quijadas.

En el capítulo 52 hablan de las cartas de Teresa a la duquesa y a su marido Sancho. En la carta enviada a Sancho aprovecha para contarle todos los pormenores del pueblo y, así su mujer le dice que la fuente se secó. El agua de esta fuente corría sobre unas tejas, se desprendió un paredón de tierra y la tapó, más tarde la limpiaron y es la misma que existe hoy en el pueblo.

Otra de las cosas que le cuenta es que un rayo cayó en la Picota. A la salida del pueblo hay un rollo o columna de piedra que colocaron en 1768 como insignia de villa y donde está colocado éste.

LOS LUGARES MÁS EMBLEMÁTICOS DE LA LOCALIDAD

LA CASA-MUSEO DE CERVANTES: Es una típica casona del siglo XVI, de dos plantas con patio empedrado al que se accede por un portalón . Conserva perfectamente la estructura de los techos de vigas vistas, así como las puertas con los herrajes y las rejas de las ventanas. Esta casa perteneció, como consta en el escudo de su fachada principal, al Hidalgo Don Alonso Quijada Salazar, miembro de la familia de los Quijadas, ricos terratenientes esquivianos y donde vivieron Cervantes y Doña Catalina tras contraer matrimonio.

En 1971 fue declarada Monumento Histórico-Artístico. Posteriormente, en 1990 la Fundación Ramón Areces y la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha conceden al Ayuntamiento de Esquivias el importe económico necesario para la adquisición del inmueble , hasta entonces de propiedad particular. En 1991 comienzan las obras de restauración y finalmente la Casa Museo de Cervantes fue inaugurada el 12 de diciembre de 1994, coincidiendo con la celebración del aniversario del matrimonio entre Catalina de Palacios y Miguel de Cervantes.

LA CASA DE CATALINA: es una casa palacial del siglo XVI que perteneció a los padres de Catalina: Fernando de Salazar y Vozmediano y Catalina de Palacios. En esta casa vivió la mujer de Cervantes hasta los 19 años, edad cuando se casó con éste, y de ella salió vestida de novia hacia la Iglesia Parroquial donde la esperaba su futuro marido. Aún se conserva el escudo de armas de la familia Salazar, flanqueado por las cruces de Malta y de Santiago, órdenes militares a las que pertenecía.

LA CASA MAYORAZGO DE LOS QUIJADA: Casa palacial del siglo XVI situada en la calle San Roque. Lo más destacable es su fachada doblemente blasonada, es decir que presenta dos escudos heráldicos de los Quijada. Uno de los escudos pertenece concretamente a Don Gutierre Quijada, un ilustre soldado antepasado de Don Alonso Quijada.

LA CASA DE LOS ÁVALOS: se trata de un caserón del siglo XVI con dos plantas, exento, formado por la vivienda, el corral, y antiguas dependencias agropecuarias. Perteneció a la familia de los Ávalos, hidalgos terratenientes de Esquivias al igual que lo fueron los Quijada, los Salazares o los Palacios.

MONUMENTOS A FIGURAS QUIJOTESCAS: Paseando por las principales calles y plazas de Esquivias podemos contemplar varios monumentos, el primero de ellos a Cervantes que se encuentra en la Plaza Mayor, el monumento al Quijote, situado en el Paseo de los Álamos; y el monumento de Astrana Marín, que representa el busto de Don Luis Astrana Marín ilustre cervantista que visitó numerosas veces esta villa y que según sus propias palabras: “sin Esquivias no hubiera existido el Quijote”.

ARQUITECTURA RELIGIOSA: Entre los monumentos religiosos a visitar destacan la Iglesia Parroquial y la Ermita de San Roque y de Santa Bárbara y el convento.

El visitante también puede pasear por las calles de la localidad y conocer la Torrecilla, un edificio del siglo XVIII y estilo barroco en él que se hospedó el escritor Azorín durante sus estancias en Esquivias; el Pósito, edificio del siglo XVI que mandó construir Juan de Palacios, tío de la mujer de Cervantes y cura que los casó. Este tipo de edificaciones es muy común en la época y servían como almacén municipal de grano que abastecía a los vecinos en épocas de escasez. También es importante visitar, el rollo juridiscional, situado en el Paseo de la Galatea; o la fuente de Carlos IV, situada en la Plaza Mayor y realizada por orden del rey Carlos IV en 1791.

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