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Julián Martínez Arribas. Miembro del Internacional C. Club Andermatt | En Profundidad 15/07/2012
Su Alteza Don Leandro de Borbón Ruiz Austria es ni mas ni menos, la persona con mas pureza de sangre borbónica en la actualidad, pues la lleva directa de Alfonso XIII, su padre y ninguna, afortunadamente dirá el, de Victoria Eugenia, la esposa del que fuera rey Borbón. Se comenta, que eso de afortunadamente también lo decía su abuela Maria Cristina que iba a hurtadillas a verlo jugar a el y su hermana Maria Teresa, al jardín del chalet de la Avda. del Valle en Madrid, donde vivía con su madre la artista Carmen Ruiz Moragas, amante de su hijo.
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Sobra decir que tal comentario, es, por la hemofilia que la reina inglesa, transmitió a algunos de sus hijos, los cuales, murieron jóvenes. También es verdad, que caso de haber sido hijo legítimo, de ambos, rey y reina, pudo como su hermano Juan, (padre del actual rey) no haber padecido de hemofilia y de paso hubiera gozado de todas las prebendas de las que disfrutaron sus hermanos. En todo caso lo que parece evidente es que la vida le habría ido mejor a el y su familia si Alfonso XIII no hubiera tenido que salir de España, ya que habría tenido muy cerca el paraguas de su padre. Nunca entenderé, la excusa que este dijo, de ser un -hombre de estado-, para salir de España. El, que había sobrevivido a dos atentados y muchos años de inestabilidad, se plegó a la petición de una parte de la población española, que además había perdido las elecciones. Estos, para más pena, demostraron una absoluta incompetencia en el manejo de la política. Se fue para evitar un derramamiento de sangre y sin embargo, a los cinco años de su marcha, pasó lo que el quiso evitar. ¿Hubiera habido guerra civil, sin su salida?.



Si¡, Don Leandro de Borbón, me resulta respetable, y a la vez simpático y cercano, no en vano, es más español que nuestro actual monarca porque es sabido, que tiene descendencia Ciudadrealeña y Malagueña por parte de madre, ya que sus abuelos D. Leandro Antolín Ruiz Martínez y Dña. Mercedes Moragas Pareja, eran de Almadén y Málaga respectivamente. Ambos de familias acomodadas, vieron, como una de sus hijas, bien formada en cultura e idiomas, Carmen Ruiz Moragas, a la postre madre de Don Leandro, se “descarriaba” para entrar en el mundo del teatro. ¡La hija de un gobernador civil, para la que él tenía grandes proyectos metida a cómica!. Sin embargo, demostró pasión por esa tarea y consiguió ser figura relevante de su tiempo, compartiendo escenario en Madrid con actrices de la talla de Maria Guerrero. Todo esto trascurría mas allá del primer cuarto del siglo XX.



Por aquel entonces, Rodolfo Gaona, “El califa de León” mejicano, de padre navarro y madre indígena, cuyos rasgos heredó, se había hecho con un sitio relevante en el escalafón del toreo español. Algunos dicen y quizá sea mucho decir, que el fue el tercer pie del taburete taurino de la época, quizá la mejor época del toreo, en todos los sentidos, los otros dos pies, eran Belmonte y Joselito. En todo caso, si que fue un espada que sentó cátedra y dominaba las suertes con elegancia.



La figura del “Indio Grande”, como también era conocido, quedara sin duda alguna ligada un par de banderillas, que colocó en Pamplona en 1915, y que un fotógrafo tuvo la suerte de coger en el momento justo y luego el escultor Humberto Peraza Ojeda, inmortalizo en una estatua de bronce. Los mejicanos, lo llamaron por siempre, El par de Pamplona. Y ¿Cómo no?, ha inmortalizado su apellido, por un famoso quite –gaoneras- que aunque inventó “Ojitos” (su apoderado) fue él quien lo ejerció con maestría, pasándose la capa por la espalda y sujetándola con ambas manos para recibir al toro de frente, exponiendo todo el pecho a su cornamenta, al estar el engaño por detrás.



Los toreros, los buenos, y entonces estaban los mas grandes, eran en el tiempo que hablo, como los gladiadores romanos, admirados por el mundo masculino y deseados por el femenino. El binomio -mujer artista-torero-, tantas veces repetido, vivió por entonces su “época dorada”. Rodolfo Gaona, no fue ajeno a esta realidad, y dado que se había aposentado en España, ya que en Méjico por entonces habían prohibido las corridas, aprovecharía los inviernos del 1917 o 1918 para cortejar a Carmen Ruiz Moragas a la que conoció al moverse en los mismos ambientes de la gente “guapa” del momento. Parece ser que era un hombre noble, y a sabiendas o no de que ella era la amante del Rey Alfonso XIII, consintió en casarse. A partir de aquí, todo es especular, el caso es, que el matrimonio no duro más que unos meses de 1919. Digamos que el torero no pudo con los comentarios que escuchaba a sus espaldas o delante de el, mientras lidiaba en las plazas. Estuviera o no Maria del Carmen, en este tiempo de casados, con el Monarca, las sospechas y los dimes y diretes debieron ser una losa demasiado pesada para el diestro, quien decidió partir en 1920 para su país, y nunca mas volvió a torear a España.



En 1926, se estreno una película basada en esta historia. Su creador fue el cineasta Francisco Gomez Hidalgo, y su título, demoledor, “La Malcasada”. Esta película, fue rara avis, en la que aparecieron como figurantes gente relevante de la época, del entorno, militar, taurino, literario etc.,

Ya en su Méjico natal, Rodolfo Gaona, fue padre “accidental” de dos hijos del rey, el primero de ellos Maria Teresa en 1925 y el segundo 1929 Leandro, al fin y al cabo nunca llegó a divorciarse de Carmen, y por tanto seguían casados oficialmente cuando los hijos vinieron al mundo, aunque también es cierto, que fueron registrados con los apellidos de ella, por tanto, lo de padre accidental es solo una anécdota.



Por tanto, nuestro querido Leandro, fue Borbón y no Gaona. De tal suerte que perdimos un futuro torero o actor famoso, pero ganamos un gentlemen al que al menos hubiera gustado ejercer de gentilhombre. A fe, que se le ve más prestancia y galanía, de la que tal vez le hubiera correspondido con ascendencia indígena. Por cierto, para aquellos despistados que pudieran todavía preguntarse la autenticidad de su parentesco, les ruego que miren una de las últimas fotos de la Infanta Beatriz de Borbón, que en paz descanse, tercera hija legítima del Alfonso XIII. Si se fijan bien, verán que tiene la misma cara que Don Leandro de Borbón, pero sin sus, (con perdón) “pomposos bigote y perilla”. Vamos¡ que, habrían sobrado papeleos y jueces con solo comparar las imágenes de ambos. Ya¡ ya sé, que todo debió llevar su curso y otros derroteros mas allá de la evidencia….pero en fin no puedo evitar reconocer que son iguales, con la excepción de la sangre manchega del primero. Si¡, perfectamente clavados, tanto o mas como el Par de Pamplona. Y ¡ole¡
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