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Alicia Rivas | En Profundidad 15/02/2017
El técnico del Alcázar Basket está cuajando una temporada de ensueño con 11 victorias y 9 derrotas para un equipo recién ascendido a la categoría LEB Plata de la mano de una plantilla joven que en cuatro meses de competición lidera las listas de asistencias y rebotes de la liga.
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Si solo asistes a los partidos, David Varela puede transmitir una imagen fría con su equipo, tal vez incluso con una no muy buena relación en algunos momentos, nada más alejado de una primera impresión de lo que es un gran entrenador, un técnico exigente con sus jugadores. Si le das unos minutos, te convertirás en tan fiel seguidor suyo como del conjunto alcazareño.

Como fieles seguidores del Alcázar Basket, los espectadores que cada sábado llenan las gradas del Pabellón Antonio Díaz-Miguel en Alcázar de San Juan estamos acostumbrados a ver en el banquillo local a un técnico siempre atento al juego, nervioso, responsable, a veces irascible pero siempre como referencia de sus jugadores.

Once años jugó Varela al máximo nivel en equipos como Cambados, Hellín, Guadalajara o Real Canoe, cuadro al que le tiene un cariño especial ya que en el Canoe logró disfrutar por fin del baloncesto, sin ataduras, compaginándolo con un empleo al final de su carrera pero sin esa tensión de todos los días que sufren los profesionales, además, como el propio técnico indica, “ganábamos casi siempre”.

Intenten imaginar ahora al Varela jugador, aquel al que, Gorka, su compañero de equipo y amigo, definía como un “jugador impar”, ya que en su opinión, “jugaba de 1, de 3 o de 5”. Un jugador que cada temporada acababa en la lista de máximos reboteadores de la Liga promediando unos 20-25 por año además de anotar una veintena de puntos por partido. Figura importante por todos los clubes en los que ha militado pero con un defecto del que se muestra consciente: “Pensaba que con el talento solo podía jugar, ahora me doy cuenta de que era muy indisciplinado, incluso tácticamente”.

Muy pocos aficionados en Alcázar de San Juan sabrán que el técnico que cada sábado dirige al equipo de su localidad fue el primer jugador español de baloncesto en salir de España para jugar en Suecia. Con 27 años aceptó una oferta económica irrechazable en “una época en que no se iba nadie”. Actualmente no es extraño ver, no solo participar, sino destacar en un club de renombre internacional a algún jugador español, pero hace más de 15 años “éramos dos o tres solo, yo y un amigo que estaba en Alemania”, señala Varela.

Por eso, el técnico madrileño intenta transmitir el mensaje de la disciplina entre sus jugadores, porque nada habla tan alto y tan claro como la experiencia. Una rotura de talón acabó con su carrera como jugador, pero esto no lo alejaría de las canchas sino todo lo contrario, “me faltaba solo un título de entrenador por sacarme, tampoco tenía vocación para ello pero tenía claro que mi vida era el baloncesto y tenía que seguir ligado a él”, explica Varela.

¿Jugador o entrenador, quién disfruta más del basket? Según Varela, “se disfruta más la vida de jugador porque juegas y el resto de la semana realmente no tienes esa preocupación, es el día del partido y ya está. Como entrenador se sufre más, pero como se sufre más, cuando gana, se disfruta también más, es mucho más reconfortante”.

Funciones de David Varela como entrenador del Alcázar Basket

Varela llegaría a un equipo en 2014 que se creó un año antes, en la temporada 2013/2014 y que acababa de aterrizar a la Liga EBA, un Alcázar Basket aún inexperto con mucho por demostrar. Solo un año después, el conjunto manchego disputaría los play offs de ascenso a LEB Plata con un técnico en el banquillo consciente de la alta calidad de su plantilla. El Seguros Soliss Alcázar Basket llegó al último partido del año jugándose el ascenso ante Aceitunas Fragata Morón, en la cancha de los sevillanos, pero no logró acceder a la fase final.

Espina que se quitaría todo el equipo al año siguiente, en la temporada 2015/2016 en la que el Alcázar Basket fue el gran triunfador del fin de semana de los play offs en tierras extremeñas. Los manchegos lograron el ascenso deportivo a la LEB Plata tras derrotar a sus tres rivales ofreciendo una espectacular demostración de fuerza ante el anfitrión, Plasencia.

Así llegamos hasta el seno de un equipo que confía plenamente en su entrenador, al que la directiva del club entrega toda la responsabilidad deportiva “para lo bueno y para lo malo”, como indica Varela. Él es el encargado de realizar las labores de scouting, fichajes, análisis de partidos, tarea en la que cuenta con la ayuda de Miguel Ángel Martínez, preparador físico del equipo y responsable, en la medida de lo posible, de la dieta de los jugadores, así como con Juan Carlos Navarro, segundo entrenador del conjunto alcazareño.

Y es que Varela se define como “un poco obsesivo, necesito tenerlo todo controlado”, desde la alimentación de su plantilla hasta la relación que mantienen con los compañeros de piso. Todo aquel que lo conozca podrá corroborar la responsabilidad que David porta sobre sus hombros cada temporada. Por eso mismo, reclama la importancia del ocio también entre sus jugadores.

“Ellos son lo suficientemente responsables para saber que si pierden o están lesionados, no deben salir. Pero si ganan y han hecho un buen trabajo, yo fomento incluso eso de que salgan, porque creo que es importante”, sobre todo teniendo en cuenta que la media de edad del equipo ronda los 23 años.

Un entrenador que se declara “muy exigente” con sus jugadores, que destaca la motivación como arma principal y que reconoce que les “da bastante caña cuando lo hacen mal” porque piensa que “es la única manera de que lo corrijan”, haciéndoles conscientes de que hay errores que no se pueden cometer salvo los de acierto propios del desarrollo del partido. “Sobre todo no les permito fallos de concentración, que se salten una norma o una regla defensiva”, aclara Varela.

En una categoría, la LEB Plata, marcada por la profesionalidad y la experiencia de los jugadores y técnicos que participan en ella, “en EBA se jugaba por destellos, por talento, en esta liga todo está un poco más reglado, los jugadores son mejores, hay más talento y el nivel físico es más alto”, el Alcázar Basket está cuajando una temporada de ensueño para un equipo recién ascendido.

En estos momentos se encuentra séptimo en la clasificación, con un balance de 11 victorias y 9 derrotas. Este fin de semana, se enfrenta contra el CB Tarragona, un duro rival que intenta salvarse del descenso con 5 victorias por 15 derrotas y que sin duda no pondrá las cosas fáciles a los de Varela.

La segunda parte de la entrevista con David Varela será publicada a lo largo de la semana que viene en la que se analizará la parte más social del club a través del punto de vista de los jugadores sobre su técnico.

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