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Pilar Atienza | Fotos: Wilfrido Santiago Camacho | En Profundidad 05/11/2012
El secretario general del Partido Socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ha aprovechado la reunión mensual que la Ejecutiva regional de su partido celebra hoy en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) para reflexionar en una entrevista concedida a manchainformacion.com sobre la situación actual de Castilla-La Mancha, la conexión de esta comunidad autonómica con la problemática que se plantea en Cataluña o la situación que vive el PSOE tanto a nivel autonómico como federal.
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PREGUNTA.- ¿Cómo está el PSOE de Castilla-La Mancha?

RESPUESTA.- Yo creo que hemos hecho el proceso de digestión. Seguramente que a nivel federal todavía estemos en él, pero en Castilla-La Mancha hemos tomado almas en cantidades industriales y hemos hecho la digestión de una derrota después de 28 años gobernando. Y aunque Cospedal y el Partido Popular pensaban que el Partido Socialista de Castilla-La Mancha se iba a romper para mucho tiempo y que iba a estar sin levantar cabeza después de tantos años gobernando, sin embargo tengo que decir que el partido está muy cohesionado, muy ilusionado, muy convencido y al mismo tiempo muy preocupado por la situación que vivimos ahora mismo.


P.- Con la entrada de Emiliano García-Page en la Secretaría general se renueva la Ejecutiva regional pero a la vez es una persona con mucha experiencia detrás.

R.- Es una renovación programada, porque hay una diferencia tremenda entre arriesgar y aventurarse. Todo cambio significa un riesgo y todos los partidos tienen que arriesgar e innovar, pero en mi caso no es una aventura porque no sólo soy conocido, sino que tengo una experiencia contrastada en la comunidad autónoma y dentro del Partido Socialista. Por tanto, lo mío es todo lo contrario de una aventura, es una renovación dentro de la ortodoxia de lo que significamos como proyecto. No es ni mucho menos una aventura peligrosa.


P.- ¿Qué temas va a tratar la reunión de la Ejecutiva regional que hoy se celebra en Alcázar de San Juan?

R.- Nosotros nos reunimos de forma regular todos los meses y lo hacemos en distintos sitios de la comunidad autónoma porque queremos estar cerca de la realidad y de cada pueblo. Somos un partido que late al mismo tiempo que late la región y que compartimos el mismo pulso y aquí queremos hoy tomar el pulso a la situación económica. Estamos en pleno debate de los presupuestos que auguran un año muy duro y difícil con más paro y más bajada económica que la media nacional. Castilla-La Mancha tiene muchos motivos para sentirse mal, porque estando mal como está el país en recesión, nosotros estamos en depresión y realmente todos los indicadores socioeconómicos, por no decir de caída empresarial, de caída del producto interior bruto, de capacidad industrial o de afiliación a la seguridad social. Todo nos lleva a una situación muy difícil y desde esa preocupación y en medio de una situación como esta, el PSOE tiene que estar ajustando su estrategia permanentemente. Sin duda, hoy de aquí van a salir resoluciones en relación con la política presupuestaria, con las políticas por no decir la ausencia de políticas, en promoción de empleo y de políticas activas y rechazo frontal a uno de los grandes incumplimientos del Gobierno, porque Cospedal decía en verano que Castilla-La Mancha no iba a subir ningún impuesto y efectivamente no los ha subido, simplemente ha creado 320 nuevos con la Ley de tasas de Castilla-La Mancha. Yo no he visto una desvergüenza desde el punto de vista político como esta, sinceramente. Y 320 nuevas tasas yo creo que da para una, dos y tres reuniones de la Ejecutiva del Partido Socialista.


P.- ¿Cómo es el proyecto del PSOE de Castilla-La Mancha?

R.- Yo creo que el Partido Socialista de Castilla-La Mancha es al 50 por ciento regionalista y al 50 por ciento socialista. Compartimos todos nuestros valores y todos nuestros principios, por su puesto, con el conjunto del PSOE; pero creo que empezamos nuestras reflexiones y preocupaciones del día a día con lo que pasa en nuestra tierra y llevamos en el ADN de nuestra formación política a Castilla-La Mancha, cosa que echo de menos en el Gobierno. Nuestro compromiso empieza en Castilla-La Mancha y acaba en España.


P.- ¿Cómo ve al Gobierno actual de Castilla-La Mancha? ¿Cree que se está gobernando como necesita esta región en este momento?

R.- Difícil verlo. Yo que ahora frecuento más Madrid, los veo más que la media de los ciudadanos que tienen muy complicado hablar con un consejero, y ya no digamos con Cospedal que dijo que le iba a dedicar a Castilla-La Mancha un día y medio y es de todo lo que dijo lo que más está cumpliendo.


P.- ¿Echa de menos entonces un Gobierno más cercano?

R.- Bueno, nunca se sabe si es bueno o malo porque viniendo un día y medio fíjese la que ha montado con el desmantelamiento de servicios públicos. De manera que no voy a ser yo el que diga que esté aquí siete días haciendo lo que ya se apaña en destrozar en un día y medio. Echarla de menos no sería la expresión correcta.





P.- El Gobierno actual dice que el agujero económico heredado es grande y en ello se justifican los recortes con los que el Partido Socialista no está de acuerdo. ¿Cuál es el planteamiento del PSOE al respecto? ¿Cómo se puede salir de la crisis?

R.- Yo creo que han creado un estado de ansiedad en la ciudadanía para aprovechar la crisis y hacer con ello negocio. Lo más miserable de todo no es parar las obras de un hospital; lo más miserable de todo es intentar hacer negocio con la sanidad, con la salud de nuestros hijos, de nuestras familias. Hay una parte de cierto porque verdaderamente la Castilla-La Mancha que se encontró Cospedal estaba en crisis y seguramente la crisis se ha cebado más en comunidades humildes como la nuestra que en otras con trayectoria económica más potente. Ahora dicho esto, la gran pregunta no está en cómo estaba la comunidad autónoma en tiempos de Recesvinto, ni siquiera en tiempos de Bono o de Barreda, la gran pregunta es qué ha pasado aquí desde que ella es presidenta, y sinceramente aquí pasan tres cosas que son muy elementales. La primera es que la gente está muy indignada y muy humillada por lo que hace Cospedal, pero siendo grave lo que hace, que es justamente lo contrario de lo que prometió, yo creo que es más grave como lo hace, con unas dosis grandísimas de soberbia. Creo que más que deuda sobra soberbia. Y dónde lo hace, porque hasta mi hija que tiene 14 años se da cuenta que a Cospedal Castilla-La Mancha le debe importar bien poco, sólo en la medida en la que le asegure un puesto en el Consejo de ministros.


P.- ¿Cómo se está siguiendo la polémica de los pluses en el Partido Socialista?

R.- Aquí se ha planteado un pleito jurídico por parte de ex altos cargos de la comunidad autónoma, unos serán del PSOE, otros serán independientes, otros seguramente habrá votado a Cospedal, pero es un problema estrictamente jurídico. La pregunta está en por qué Cospedal critica unos pluses que ella cuando deje de ser presidenta va a cobrar como abogada del Estado. Por qué ella decide quitarle el sueldo a los diputados de Castilla-La Mancha pero no bajarse el suyo ni el de sus asesores y por qué plantea quitarle un complemento a los ex altos cargos de la comunidad autónoma cuando ella como funcionaria del Estado los cobrará cuando deje de ser política. Por qué no se aplica su propia medicina. A mí me parece muy bien que quite los sueldos, como si quiere que paguemos por ir a las Cortes. Ahora que lo haga ella la primera, porque es muy fácil plantear un Gobierno de business como plantea ella, porque quiere que se apliquen todas las medidas, pero ella sigue yendo en business políticamente hablando.


P.- Como miembro de la Ejecutiva federal del Partido Socialista, después de las elecciones en Galicia y el País Vasco, está viviendo en primera persona la situación que se ha creado en su partido en el que hay voces que dicen que Rubalcaba debería abandonar el barco y otras que incluso apuntan a que sería bueno retomar la idea de que usted fuera el sustituto.

R.- Es verdad que el PSOE tiene que hacer todavía una digestión importante, la digestión de las contradicciones a las que nos llevó la crisis, porque Zapatero ha cometido errores, como hemos hecho todos, y seguramente no ha hecho lo que están haciendo ahora que es mentir de una manera preconcebida y premeditada, pero se abordó la crisis con ingenuidad y en aquel momento en el que el Gobierno de Zapatero tuvo que tomar decisiones que iban contra nuestra propia forma de pensar, incluida la de la Reforma constitucional que casi nadie ha entendido y no ha servido desde el punto de vista práctico para tranquilizar a ni a la prima, ni a la tía, ni a la cuñada de riesgo. Lo cierto y verdad es que desde entonces estamos en un pozo de conflicto interno, de paradoja y de digestión. Con 7 millones y medio de votos, hemos tenido uno de los peores resultados de la historia de la democracia para el Partido Socialista y esto nos debe llevar a hacer un proceso de cambio que es a lo que nos comprometimos todos en el Congreso de Sevilla, empezando por Rubalcaba. Yo creo que si alguien cree que esto tiene que pegar un cambio importante, ese es Rubalcaba, con todas las consecuencias y seguramente que en primera persona. Lo que pasa es que todo tiene su tiempo y su proceso. No hay día que no tengamos malos datos del paro, o que no se especule con el rescate. En tiempos de Zapatero se hablaba de intervenir el país y ahora se habla sólo de ayuda que parece que son los premios de los Reyes Magos. En un momento delicado como el que está viviendo este país, desde luego le aseguro que al PSOE no le van a pillar con los rulos puestos cuando llegue la intervención. Lo primero es lo primero y lo primero es la urgencia económica y el paro. El país tiene definido quien gobierna y quien hace la oposición y teniendo claro como lo tiene Rubalcaba y lo tenemos todos que el proceso de cambio es inexorable y que va a ser en profundidad y que va a llegar a todos los rincones, lo que no tenemos que tener es excesiva prisa en el sentido de precipitación. Como decía el famoso dicho, vísteme despacio que tengo prisa.


P.- Y desde el punto de vista de su preocupación por la política nacional, ¿cómo ve la situación de Cataluña?

R.- Hablar de Castilla-La Mancha es hablar de España y esta región no es indiferente a lo que está pasando en el debate de Cataluña. Nosotros no hemos vivido de la caridad ni de las rentas sino de un país que ha funcionado desde un proyecto de integración y de igualdad. El 25% del crecimiento de Castilla-La Mancha lo ha sido por Europa y el otro 25% lo ha sido porque ha funcionado España, porque algunos han aportado más a las arcas de lo que puedan recibir. Por eso funciona cualquier sociedad, porque hay una incorporación progresiva a las arcas públicas, por eso no me es indiferente lo que está pasando y estamos preocupados por el callejón sin salida al que Artur Mas quiere someter a Cataluña. Me parece muy grave que un político que ha dicho que va a abrir este lio y que va a meter a este jardín a Cataluña no vaya a gestionarlo porque no se va a presentar a las siguientes. Yo creo que es un político temerario. Un político que dice que ni las leyes, ni el Estado de derecho, ni la Constitución en la que se basa nuestro estado democrático y que le ha hecho a él presidente valen, es un político para preocuparse y entre todos los españoles debemos hacer un esfuerzo inmenso para que se imponga el sentido común, en las dos acepciones: en lo que tiene de sensatez y en lo que tiene de común, de compartir, y además hacerlo sin revanchismo y sin agravio, sino simple y llanamente hay que ponerse en la situación de la Cataluña real, no en la de Mas, porque una cosa es que Cataluña quiera más y otra cosa es que quieran a Mas.


P.-¿Y se puede hacer algo realmente? ¿El resto de España podemos hacer algo?

R.-Yo creo que estamos en la obligación de hacerlo y hacerlo de una manera distinta a como lo hace el Partido Popular o el Gobierno, al que le preocupa mucho más subir en las elecciones que lo que definitivamente pase el 25 de noviembre con la vertebración del país. Yo creo que se juega y mucho en las elecciones autonómicas y me gustaría que se impusiera el sentido común. Yo creo que es importante que todos emitamos con una voz razonable que no hay derecho a que metan a Cataluña en un callejón sin salida, en un camino que no tiene un final claro, más bien todo lo contrario. Y lo hace Convergencia i Unió, fundamentalmente Mas que estaba 7 puntos abajo en las encuestas y tenía que salir a la calle protegido por la Policía por los recortes, y ahora simple y llanamente se ha embutido en un discurso que rompe la cuerda. Los nacionalismos no rompen la cuerda, tensan pero no la rompen. Cuando la rompen dejan de ser nacionalismos y son otra cosa.
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