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Diego Ortega Abengózar | Los Lectores 12/04/2020
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Hace unos días, inmersos de lleno en la actual situación de confinamiento que estamos atravesando, la alcaldesa de Alcázar de San Juan, Rosa Melchor, hacía público un artículo de opinión bajo el título: “No tengo tiempo”, que pronto se difundió entre los vecinos de la ciudad. En su artículo, se percibe en la alcaldesa un trasfondo de enfado e impotencia por quien se ha visto superada por la situación, reflejo de la incapacidad manifiesta de dar respuesta a las dudas y a las lógicas preocupaciones de los vecinos.

En los momentos de dificultad, como el actual, es cuando los gobernantes tienen que demostrar su verdadera capacidad de gestión. Para eso los vecinos les otorgan esa responsabilidad de gobernar. Y gobernar conlleva muchas cosas, entre otras, tener tiempo para todos, sin excusas. Tiempo incluso para aquellos vecinos que se quejan y muestran su preocupación por el presente que estamos viviendo y por un futuro lleno de incertidumbre. Todos tienen derecho a quejarse y a estar preocupados –faltaría más– y, sobretodo, cuando las cosas no van bien.

Afirma la Señora Melchor en su artículo, no tener tiempo para quienes se quejan por la falta de material sanitario y de protección. Hay que aclararle a la Señora Melchor, por si no lo sabe, que los profesionales sanitarios de nuestro hospital han estado durante semanas utilizando bolsas de basura como barrera de protección, y EPI´s (Equipos de Protección Individual) diseñados inicialmente para un solo uso, que iban siendo reutilizados, día a día, por los profesionales del hospital. Se da el caso de sanitarios en cuarentena, con aislamiento domiciliario por posible contagio, a quienes se les ha requerido su inmediata incorporación para trabajar en el hospital en mitad del período de aislamiento, sin haber transcurrido los catorce días recomendados. Y casos de sanitarios, con síntomas de infección por COVID-19, a los que tardan más de diez días en comunicarles los resultados de los test realizados.

Como es sabido, el Hospital Mancha Centro de Alcázar está siendo uno de los más castigados por el coronavirus de Castilla-La Mancha, el que más en proporción a la población de nuestra área sanitara. Pero la alcaldesa no ha tenido tiempo para escuchar las quejas de los sanitarios. Han sido abandonados a su suerte. Y lo digo con conocimiento de causa.

Es muy grave, además, que hayan fallecido en el Hospital de Alcázar personas demasiado jóvenes. Personas que no deberían haber muerto si hubiesen estado asistidas en otras condiciones y habiendo previsto una mayor dotación de medios y recursos sanitarios. Mientras tanto y, sin embargo, nos hacen creer que todo está bien y que existen camas y respiradores de sobra. Todo es mentira. Se exigirán responsabilidades, que nadie lo dude.

Para lo que sí tiene tiempo la Señora Melchor es para ser cómplice de quienes falsean la realidad con los datos de fallecidos en Alcázar y en la región. Ha tenido que ser el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha quien ha denunciado la falsedad de los datos oficiales. Datos de los que la alcaldesa de Alcázar no ha tenido tiempo de poner en duda, como sí han hecho los tribunales de justicia. A nuestros dirigentes no les interesa hablar, ni que se hable, de los muertos; son demasiados y no conviene. Detrás de cada muerte hay dolor, soledad, ausencia, rebeldía, rabia, coraje, impotencia y, sobretodo, desorientación. Sus familias merecen el mayor de los respetos y dedicarles todo el tiempo que requieren. Desde aquí quiero mostrar todo mi recuerdo y mi tiempo para los fallecidos, y mi más profundo pésame a sus familiares.

Tampoco ha tenido tiempo la Señora Melchor para reprobar públicamente la foto vergonzosa del presidente de nuestra región, el Señor García Page, posando triunfalmente en el Aeropuerto de Barajas dándose la mano con el Consejero de Sanidad delante de un cargamento de respiradores que, ahora, resultan ser ineficaces.

Dice en su artículo la Señora Melchor que tampoco tiene tiempo para quienes no han entendido la gravedad del problema. A lo mejor, quien no es consciente de la gravedad del problema es ella misma.

No ha tenido tiempo para trasladar a la ciudadanía una información trasparente y real de la situación que vivimos en nuestra ciudad, a pesar de la insistencia en pedírsela. Han sido muchas preguntas que, desde la oposición, le hemos realizado, y seguimos realizándole, obteniendo la callada por respuesta.

Tampoco tiene tiempo, así lo reconoce en su artículo, para aquéllos que se preguntan por los niños becados en comedores escolares, por las personas sin hogar, por las mujeres víctimas de violencia de género o por los enfermos crónicos. Señora Melchor, quienes se hacen esas preguntas lo hacen fruto de la preocupación y del interés por sus vecinos, al no obtener respuestas ni información alguna de cómo se está actuando con todos esos colectivos más vulnerables.

Igualmente, como ella misma expresa, no tiene tiempo tampoco para quienes están preocupados por los mayores de nuestra ciudad. Los mayores están siendo el colectivo más castigado por este virus letal para ellos. Son los más débiles y desprotegidos en estas circunstancias, y los que andamos preocupados por nuestros mayores –yo el primero– lo hacemos desde el más profundo respeto y agradecimiento que tenemos hacia ellos por el legado que nos han dejado.

El tiempo de la Señora Melchor tampoco está, según ella, para dedicarlo a quienes están angustiados por las expectativas económicas como consecuencia de esta crisis. Pero tampoco tiene tiempo la alcaldesa para preguntar ni escuchar las propuestas que estamos realizando desde la oposición, desde la más absoluta lealtad institucional, recogiendo las inquietudes de familias, empresarios y autónomos. La señora Melchor debería, al menos, manifestarse sobre estas propuestas, dando un mensaje de unidad y demostrando que el equipo de gobierno escucha a la oposición; pero hasta ahora la alcaldesa no ha tenido tiempo de hacerlo. A cambio de la lealtad que estamos demostrando desde la oposición, debe haber eficacia. No vamos a permitir que el equipo de gobierno ponga como excusa la lealtad institucional para intentar silenciarnos en medio de su inacción.

Sin embargo, sí ha tenido tiempo para el envío de recibos de liquidación de tasas y de regularización catastral del IBI a los vecinos durante este período de confinamiento. Como también tuvo tiempo para subir los impuestos hace unos meses. Tampoco le ha faltado tiempo, en esta situación de Estado de Alerta, de luto y de confinamiento, para contratar a una asesora, hermana de un miembro del equipo de gobierno, para realizar funciones de asesoramiento y de relaciones institucionales, con una retribución anual de casi 35.000€. Para esto sí ha tenido tiempo. Se conoce que le corría prisa.

La Señora Melchor declara en su artículo, que no tiene tiempo para participar en el hundimiento anímico de los vecinos. Pero, además de decirlo, debería demostrarlo. No ha tenido tiempo para lanzar un mensaje institucional de ánimo y esperanza a los vecinos a través de la televisión municipal, dando cuenta, además, de una mayor información y trasparencia, como así están haciendo otros alcaldes y alcaldesas de municipios de la región, incluso de su mismo partido.

Y es que también le falta tiempo, como ella misma afirma, para quienes expresan sus opiniones criticando la gestión que está realizando como alcaldesa. Yo le digo que, si no es capaz de escuchar y asumir las críticas que le están haciendo los vecinos por su gestión, no está capacitada para desempeñar un cargo de tanta responsabilidad como el de ser alcaldesa de Alcázar. Su obligación es la de escuchar a todos los vecinos en sus quejas –lleven o no lleven razón–, y ser sensible a sus preocupaciones y necesidades, sobre todo en momentos como los actuales. Los alcazareños merecen una alcaldesa que les dedique todo su tiempo, sin excusas.

Es mucho lo que la alcaldesa podría estar haciendo por los demás, por todos los vecinos de Alcázar. Pero, sin embargo, es muy poco lo que los vecinos perciben que está haciendo. Por eso, son ellos, los propios vecinos, quienes sí están teniendo tiempo para hacer lo que la alcaldesa no tiene tiempo: empresarios que dan un paso al frente y ponen a disposición sus recursos, al igual que los agricultores con su maquinaria; o vecinos imprimiendo de forma altruista piezas en 3D para respiradores o material de protección; o cosiendo mascarillas; o realizando donaciones de dinero y alimentos; o acompañando a ancianos en su soledad; o saliendo a aplaudir desde el balcón de casa.

Para ellos, y para todos, yo sí tengo tiempo.

Diego Ortega Abengózar

Presidente del Partido Popular de Alcázar de San Juan




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