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Nuria Villacañas | Campo de Criptana 29/04/2020
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Beatriz Carriazo, José Miguel de la Guía, Aurora Masa y Lourdes Navarro son cuatro criptanenses que hace años decidieron, como miles de españoles, hacer las maletas y dejar atrás España para emprender nuevos proyectos personales y profesionales allende de nuestras fronteras.

Ahora, inmersos en esta crisis sanitaria a nivel mundial, nos cuentan, desde sus respectivos lugares de residencia – Inglaterra, República Checa, Francia y Alemania, cómo están viviendo esta pandemia, cuáles son sus preocupaciones, la gestión que sus gobiernos están llevando a cabo y, sobre todo, las ganas que tienen de volver a casa y estar con familia y amigos. Desvelos, preocupaciones y anhelos que Beatriz, José Miguel, Aurora y Lourdes nos detallan en este reportaje.

BEATRIZ CARRIAZO - INGLATERRA

Vivo en una zona residencial de Warrington, un pueblo situado entre las ciudades de Manchester y Liverpool, y la verdad es que aquí la situación es bastante tranquila. La empresa para la que trabajo cerró temporalmente al inicio cuando el Gobierno decretó el confinamiento. Por lo que lo estoy pasando en casa, con mi compañera, haciendo ejercicio a diario para mantenerme activa e intentando hacer diferentes actividades para pasar el tiempo de una forma agradable y romper la monotonía.



Preocupación y gestión

Desde aquí se ve preocupante y con un poco de frustración al no poder estar con los tuyos en estos momentos tan difíciles. Preocupa ver como hospitales y servicios sanitarios no pueden hacer frente a tantos enfermos e infectados por la escasez de material de la que hablan los medios de comunicación y las noticias que nos llegan desde España. Preocupa también que familia y amigos puedan contagiarse y no puedan ser atendidos con la debida rapidez.

La situación se está gestionando de una forma muy similar. Las medias tomadas por ambos gobiernos son básicamente las mismas: cierre de negocios y actividades no esenciales, limitación de salir de casa y restricciones sociales. La diferencia es que aquí se nos permite salir una hora al día a hacer ejercicio al aire libre para caminar, correr o montar en bicicleta. También los niños pueden salir siempre y cuando se eviten aglomeraciones y se mantenga la distancia social de 2 metros.

Por otro lado, aquí la propagación del virus no ha sido tan de golpe y sí de forma progresiva por lo que los servicios sanitarios pueden hacer frente a la cantidad de pacientes de una forma más eficaz. No obstante y desgraciadamente estamos viendo más infectados y muertes de lo que en un principio tenían previsto. El Gobierno Británico no le dio la importancia necesaria al comienzo de la crisis y dio prioridad a otras áreas como la economía. Al igual que en España se ha tardado demasiado tiempo en decretar el confinamiento y no cerrar las capitales de los respectivos países.

Ganas de volver a casa

Sí, muchísimas. En mi caso, la última vez que fui a visitar a mi familia fue en noviembre. Tenía reservado para ir a casa a principios de abril para la Semana Santa pero tuve que aplazar las vacaciones y cambiarlas para este verano, algo que creo tampoco podré hacer y tendré que cancelarlas de nuevo. Así que de momento estamos con la incertidumbre de no saber cuándo podré volver a reunirme con los míos. Por lo menos, tenemos la suerte de que las tecnologías nos permiten mantener el contacto a diario.

JOSÉ MIGUEL DE LA GUÍA – REPÚBLICA CHECA



Pues la verdad que bastante bien porque tengo la posibilidad de tele trabajar y pasar más tiempo con mi mujer y con mis hijos. Es verdad que a veces se hace duro compaginar el trabajo con el cuidado de los niños, pero lo estamos llevando muy bien y tenemos tiempo para todo ya que también el trabajo ha decaído bastante. Yo trabajo con el mercado español principalmente y en estos momentos pues por la situación allí, nos hemos visto afectados. Pero ahora dedico más tiempo a que los niños mejoren su nivel de español y eso es algo bastante positivo que estoy sacando de este confinamiento. Por suerte, desde el día 24 de abril ya hemos vuelto a la normalidad, se han abierto los negocios, las fronteras y poco a poco Praga se va llenando de vida. Seguimos tele trabajando pero las restricciones se han suavizado muchísimo estos últimos días.

“Hay algo que no se ha hecho bien”

Pues desafortunadamente estoy siguiendo las noticias que llegan desde España a diario y la situación es muy triste. Parecía que la situación no iba a ser tan dramática pero cada día al ver los números de contagios y fallecimientos, veo que no es así y que estos duros momentos no van a desaparecer en unas semanas. Evidentemente cuando comparo la situación de España con la que estamos viviendo en República Checa, que es muchísimo mejor, entiendo que hay algo que no se ha hecho bien, o que no se está haciendo lo bien que se debería haber hecho. Me preocupo muchísimo especialmente por mis familiares y amigos y lamentablemente siempre te llegan malas noticias de alguien que ha fallecido y conocías.

La principal diferencia es el no haber actuado a tiempo cuando ya había datos suficientes de lo que estaba ocurriendo en China o Italia. En República Checa se actuó cuando había solamente 50 infectados, la mayoría de ellos habían estado esquiando en Italia. Procedimos al confinamiento, al cierre de todos los negocios no esenciales y al cierre de fronteras casi sin contagios y hoy en día contamos con 7000 infectados y algo más de 200 muertos.
Sin embargo, en España el no haber suspendido manifestaciones, partidos de fútbol, otros deportes, mítines y demás aglomeraciones, creo que ha llevado a la situación actual de no tener controlada esta pandemia. Si a esto le sumamos una mala gestión sanitaria en cuanto a proveer de material imprescindible a enfermeros, médicos, celadores, etc., pues los resultados hablan por sí solos. Supongo que ya llegará el momento de pedir responsabilidades y sacar conclusiones de esta gestión, una vez la situación vuelva a la normalidad.

"Habrá que esperar a la próxima Navidad"

Pues muchas y más ahora que he tenido que cancelar mi viaje y mis planes para este verano. Hace un año que no vamos a visitar a la familia y lamentablemente vamos a tener que esperar un buen tiempo más hasta que esto se estabilice. Con suerte para Navidad podremos viajar y estar con la familia y amigos. Mis hijos tenían muchas ganas de ir, pero son pequeños y es muy difícil explicarles que no va a poder ser. Da mucha pena, pero es mejor no arriesgar y seguir con salud, tanto nosotros como a los que no vamos a poder ver este verano.

AURORA MASA – ALEMANIA

Aurora Masa, casada y con dos hijas, lleva viviendo en Berlín desde hace once años dedicada profesionalmente al área sanitaria en uno de los hospitales de la ciudad. Ella, asegura que Alemania supo anticiparse a la situación de ahí que las cifras registradas a día de hoy sean de 156.000 personas infectadas y 5.900 fallecidos por coronavirus.



“Anticipación y prevención”

La prevención ha hecho posible que Alemania registré una de las cifras más bajas de Europa. Una prevención que ha estado acompañada por la realización de test masivos a la ciudadanía desde el primer momento, por la capacidad de camas hospitalarias y porque ya en el año 2012 el Gobierno hizo un simulacro de pandemia de cara a establecer los protocolos de actuación. Medidas que ahora se han puesto en marcha sin dejar nada al azar.

Medidas sociales menos restrictivas que en España, permitiendo salir a la calle para hacer deporte o simplemente dar paseos. Por otro lado, desde el primer momento en Alemania se cerraron colegios y negocios de cara al público, con ayudas directas de hasta 9.000 euros para los autónomos y flexibilizando los ERTES.

Una anticipación y medidas económicas y sociales que permite que el próximo 4 de mayo comencemos con la desescalada y con ella la reanudación de las clases y la apertura de negocios, siempre y cuando cumplan con los requisitos exigidos.

Creo que Alemania ha sabido gestionar esta pandemia, a pesar del número de contagios y de fallecidos, mejor que España.

La situación allí preocupa y sobre todo pensando en la familia y en los amigos. Espero poder volver lo antes posible”.

LOURDES NAVARRO - FRANCIA



Son muchas las sensaciones contradictorias que me ha provocado esta situación y que pasan por diferentes fases: desde incertidumbre inicial con cierto escepticismo ante lo desconocido, hasta la instauración progresiva de la preocupación y el miedo por el creciente número de contagios y muertes en diferentes países, entre ellos España. Todo ello pendiente de la situación del país donde vivimos y del nuestro, donde están seres queridos y conocidos. Así que cada día los sentimientos se debaten entre el ánimo y alegría por estar bien y los que se recuperan, junto al agradecimiento por los que están al pie del cañón en esta lucha; y entre la angustia por los que pueden enfermar y el dolor por los que ya lo están o mueren.

Mientras tanto, adaptándonos a vivir confinados, como la mayoría. Esta nueva vivencia hace que esté aprendiendo y reflexionando sobre el comportamiento humano, errores, prioridades, necesidades sociales, vulnerabilidad…

“Este virus ha sacado a la luz los defectos y las virtudes de nuestro país”

Principalmente la información que tenemos de España es a través de la familia y amigos, los medios de comunicación, redes sociales… por lo que hemos sabido de una situación humanitaria y sanitaria grave por el rápido y elevado número de ingresos y defunciones. Es aquí, sobre todo, donde los medios y recursos sanitarios de los que se disponía más los provistos no han sido suficientes para tal impacto, habiendo masificación hospitalaria, como también está ocurriendo en Francia en ciertas zonas (Alsacia o Île de France).

Por tanto, la apariencia pasada sumada a la experiencia presente nos ha abierto los ojos ante el estado de nuestra sanidad y así poder replantear su futuro. Afortunadamente, esta situación va remitiendo estos días, por lo que aumenta la esperanza gracias, sobre todo, al trabajo ejemplar de los sanitarios y relacionados, así como a los trabajos de seguridad y de abastecimiento de productos necesarios. También a las medidas tomadas de confinamiento de la población. Todo ello sumido en una situación económica complicada para mucha gente, con negocios paralizados, aumento del paro, pérdida de recursos, endeudamiento público y futuro incierto.

Ante esto, de España nos llega un panorama social de notable preocupación por miedo a la enfermedad con el abatimiento y el dolor por las pérdidas del que somos partícipes; el cual se ha traducido, por un lado, en lucha y esperanza con ejemplar solidaridad ciudadana como aquí en Francia, frente a otra actitud de ataque e insulto hacia las medidas de gestión: con demasiada gente asesorando de todo, sabiendo de todo, quejándose por todo y criticándolo todo.

Esta última actitud es fiel reflejo de una falta de unidad política y de rigor mediático. Ya que, en una situación inédita a la vez que imprevisible, el consenso y el respeto deberían primar, tal y como lo hemos comprobado aquí en Francia. De este modo, el balance de datos y los errores que haya habido se analizarán y se saldarán pasada la pandemia, así está siendo en Francia.

“Falta de unidad política y de rigor mediático”

La gestión en ambos países está siendo similar, con alguna diferencia. El estado de alarma por pandemia se decretó para el 12 de marzo y ase activa del día 15. Entre esta fechas los casos por coronavirus superaban los 5.000 afectados y 140 muertes.

En esta situación se anuncian medidas de confinamiento que como en España permiten salir a comprar, gestiones bancarias, atención a dependientes, sacar a mascotas, etc. Sin embargo, se permite salir con los menores una hora al día en un kilómetro y a hacer deporte individual.

Se anuncian también medidas sanitarias, como proveer de material sanitario a las farmacias, el cual está escaseando ya, sobre todo mascarillas, hidroalcohol, alcohol... Sin embargo, no hay mascarillas, hidroalcohol ni guantes en farmacias desde el doce de marzo a día de hoy. Tampoco se hacen tests masivos a la población. Además, en Francia como medida preventiva se preparan más de cien hospitales para contingencia. Esto sí se hace efectivo, pues el país cuenta con 6,5 camas por mil habitantes, más del doble que España.

También como España, Francia presenta varios focos de contagio con mayor número de muertes, por lo que se masifican los hospitales al borde del colapso en Alsacia y la región de Ile de France (donde vivimos). Se prepara entonces un hospital de campaña en Alsacia con 30 camas y se hace traslado de pacientes hacia la zona este. Esta gestión se diferencia de España, donde no ha habido traslados.

Siguiendo la página oficial del Estado, en cuanto a las medidas económicas se anuncia en marzo que las empresas podrán hacer ERTES y los trabajadores acogerse a la prestación por desempleo aun no teniendo suficiente cotización. Medidas que llevan consigo una demora en los trámites. Los empresarios, por tanto, dejan de pagar seguros sociales. Para las “empresas que presenten mayores dificultades y vulnerabilidad” se ha creado un “fondo de solidaridad”, por el que estos trabajadores independientes podrán acogerse al seguro de desempleo.

Hay que destacar que esta medida la promulgó el presidente en su comparecencia y en España se hizo eco en los medios de tal manera: “Francia suspende el pago de alquileres, impuestos y recibos de luz, agua y gas”, como si se aplicara a todos los ciudadanos (de hecho la gente nos preguntaba sobre ello); sin embargo es una medida excepcional que afecta, como he explicado, a trabajadores y a PIMES más vulnerables. De ahí comprobamos el papel y responsabilidad que pueden jugar los medios en la actualidad.

Con todo, en este mes de abril se está haciendo balance del impacto humanitario, sanitario y socioeconómico para proponer y establecer medidas futuras.

Por ejemplo se está planteando un aumento en presupuesto sanitario y científico, que ya invierte más de dos puntos del PIB que España en los últimos años. También se estudia nacionalizar ciertas empresas afectadas por la vulnerabilidad financiera.
Además, preocupa en grado la caída de la industria nacional agrícola y la insuficiente industria nacional en general, por la que habría que apostar.

"Se tienen más ganas de volver"

Por supuesto. Aunque vivimos bien en Francia, los seres queridos y la forma de vida española se echan mucho de menos. Además en esta situación se tienen más ganas de poder estar con la familia y amigos después de tanta preocupación.



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