En todo caso, en la resolución judicial se da por probado que el hombre abusó sexualmente del menor en varias ocasiones en el verano de 2015.
La sentencia recoge que el menor, con el ánimo de ganar algún dinero, se hizo amigo del hombre, del que ya conocía sus circunstancias, ofreciéndose a hacerle arreglos informáticos en su casa en el teléfono móvil o en la tableta.
A partir de ahí, comenzó una relación de amistad que acabó con la denuncia del menor, en julio de 2015, de los abusos.
El hombre, que ya fue condenado por exhibicionismo y provocación sexual anteriormente, deberá indemnizar al menor con 3.000 euros por daños morales y cumplir una orden de alejamiento respecto a él.





































































