El último acusado, un taxista de Madrid detenido en Alcázar de San Juan con un paquete con 150 gramos de cocaína, ha sido el único que ha negado consumir y vender droga.
Según ha dicho, el paquete le pidió que lo recogiera en un lugar de Madrid y lo llevara a Alcanzar M.G.M., un trabajador inmobiliario cliente habitual suyo en la capital de España.
El taxista, J.M.J., que ha negado conocer el contenido del paquete previamente, sí ha recordado que dijo a la Guardia Civil que había pensado que podría ser droga.
El resto de acusados son autónomos, parados, dueños de bares o dueños de locutorio de Herencia, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Villarrubia de los Ojos, Quintanar de la Orden y Madrid, algunos de los cuales han reconocido temer relaciones entre ellos.
Ante el reconocimiento de los hechos, se ha acordado prescindir del testimonio de seis guardias civiles y de la prueba pericial, por lo que el juicio puede quedar visto para sentencia este jueves.
Las defensas han insistido en que los acusados están en tratamiento por su adicción, con el objetivo de poder pedir la suspensión de las penas llegado el caso.





































































