manchainformacion.com | Puerto Lápice 20/05/2021
 
 
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El Ayuntamiento de Puerto Lapice ha puesto en marcha la reconstrucción del molino Sansón Carrasco de cara a reforzar el atractivo turístico de esta localidad, situada en plena ruta de Don Quijote. Se trata de uno de tres molinos que se alzan en el paraje denominado “La Sierrecilla” al Noroeste de la localidad manchega.

Para ello, cuenta con un presupuesto de 217.432,74 euros, procedentes del Ayuntamiento de Puerto Lapice y de fondos del programa Europeo LEADER y gestionados por la Asociación Alto Guadiana.

Si todo marcha según lo previsto, el emblemático monumento recuperará su estructura original y una copia de la maquinaria necesaria para poder realizar la tradicional molienda, que será construida de forma artesanal por el maestro molinero Vicente Casero Flores.

Recuperar la maquinaria desde cero

En los últimos años localidades como Campo de Criptana, El Romeral, Mota del Cuervo o Camuñas han rehabilitado algunos de sus molinos. Según explican Ángel Ramón Tajuelo y José Antonio Galán, técnicos de [traza2 estudio de arquitectura, “lo habitual es rehabilitar maquinarias de molinos que disponen de la mayoría de las piezas, o llevar a cabo la reparación de las mismas”.
Si embargo, en este caso se trata de incorporar toda la maquinaria completa y de volver a reconstruir la parte de la arquitectura que no se adapta a las proporciones y dimensiones necesarias para disponer la maquinaria que hará posible que el molino recupere su función original, según detalla.

En la actualidad el molino no dispone de ninguna de las piezas de la maquinaria. Además, los muros a partir de la planta moledero, cubierta y aspas son fruto de intervenciones estéticas, pero que nada tienen que ver con la morfología y elementos funcionales típicas de los molinos de viento tradicionales.

La intervención en la estructura contempla llevar a cabo una serie de actuaciones desmontando cubierta y aspas metálicas, demoliendo los muros hasta la planta camareta y demoliendo también los forjados intermedios y las escaleras actuales.

En esta obra, y partiendo de la base del molino que se conserva del original, se reconstruyen tanto los muros, como los diferentes forjados y escaleras, contando esta vez con la disposición de cada uno de los elementos constructivos para el acople de una maquinaria completamente nueva, pero fabricada en un obrador de carpintería con las técnicas tradicionales, similares a los originales de la época.

Un atractivo turístico

Las iniciativas públicas en la rehabilitación de los molinos de viento persiguen habitualmente varios objetivos, que concretan el equipo de trabajo. Por una parte, constituye un claro “atractivo turístico, ya que además de la imagen tan característica de los molinos en La Mancha, la función de la molienda tradicional atrae a visitantes a las localidades que las llevan a cabo”.

Y lo que es más, “durante el proceso de construcción y en las diferentes moliendas se crean grupos de interés que permiten formar a nuevas generaciones en el manejo y mantenimiento de un molino de viento, favoreciendo además las tareas de conservación, ya que se entiende como un mantenimiento activo de esta pequeña industria”, añade Vicente Casero.

Los portavoces de traza2 ponen en valor el significado de este proyecto para este estudio de arquitectura con sede principal en Herencia. “Supone un reto personal y una gran responsabilidad. Trabajar sobre el patrimonio de tu tierra toca el ámbito emocional de todo el equipo volcado en este proyecto y con una implicación total”, explica Ángel Ramón Tajuelo.

Por su parte, José Antonio Galán remarca que parten “con la ilusión del primer proyecto y empujando igual que lo hará el viento para mover las aspas de este gigante de La Mancha y que pronto pueda llevar a cabo esa primera molienda”.
Para el maestro molinero Vicente Casero, natural de Campo de Criptana, “la reconstrucción del molino Sansón Carrasco no es una obra cualquiera”. Puerto Lápice, recuerda, es una de las puertas de entrada de Castilla La Mancha y la construcción de la maquinaria en esta edificación constituye, según sus palabras, “el summum para un maestro molinero”.

Esta oportunidad, continúa, tiene también un gran calado en la medida que ayuda a poner en valor este oficio, que, en muchas ocasiones “se ha visto desvirtuado por la intromisión de gente ajena incluso al oficio de la carpintería”.

Personas que, según cuenta, han hecho símiles y arreglos, muchas veces sin base, “aprovechando el vacío de estos profesionales”. “Es una oportunidad para recuperar el oficio y el buen hacer de lo que es la carpintería de molinero”, concluye.

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