Carmen Mohino Chocano | Salud & Nutrición & Belleza 21/05/2021
 
 
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El consumo de grasa se relaciona normalmente con obesidad, sobrepeso e inflamación.

Esta información no es de todo cierta, las grasas son unos nutrientes muy importantes para nuestro organismo, que debemos de incluir en nuestra alimentación, pero siempre teniendo en cuenta el tipo de grasa y la cantidad, porque todas las grasas no son iguales.

Las grasas tienen un papel fundamental en la composición y funcionalidad de las membranas celulares, participan en la formación de hormonas y otros componentes esenciales del organismo y participan en la regulación de las concentraciones de los lípidos sanguíneos y de sus moléculas de transporte, las lipoproteínas. Por eso más que evitar el consumo de grasas, lo que aconsejamos es incluir en la alimentación las grasas adecuadas, es decir, tomar grasas saludables.

Cuando hablamos de grasas saludables nos referimos a los ácidos grasos esenciales. Los ácidos grasos esenciales son un grupo de nutrientes que no pueden ser sintetizados por el organismo, y, por tanto, deben obtenerse a través de la alimentación. Dado que en sus moléculas contienen varios dobles enlaces, reciben también el nombre de ácidos grasos poliinsaturados. Existen dos familias: la serie del ácido linoleico (AL), u omega-6, y la del ácido alfalinolénico (ALA), también denominada omega-3.

Los ácidos grasos esenciales los podemos encontrar en muchos alimentos como los mariscos y los pescados, especialmente el pescado azul (salmón, sardina, boquerón, atún…), el krill atlántico, que es un pequeño crustáceo, el aceite de oliva, semillas (girasol, maíz, sésamo, lino o chía), frutos secos (nueces, almendras, pistachos o avellanas) , las carnes, los embutidos y los productos enriquecidos como la leche o los huevos.

El consumo de ácidos grasos esenciales, tanto Omega 3 como Omega 6, lleva asociados beneficios sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares, pues contribuyen a la disminución de la presión arterial, contribuyen a la disminución de los triglicéridos plasmáticos, reducción del colesterol LDL (el malo) y aumento del colesterol HDL, es decir, el llamado “colesterol bueno”.

También, ayuda al correcto funcionamiento del sistema nervioso y en la prevención de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.

Además, destaca su poder antiinflamatorio y tiene beneficios para el sistema inmunológico, sobre la piel o las mucosas y la salud ósea.

Para que se cumplan estos beneficios es importante que exista un equilibrio entre el consumo de Omega 3 y Omega 6, porque si el consumo de Omega 6 se encuentra en mayor concentración puede haber una respuesta inflamatoria.

Para llegar a este equilibrio es suficiente con seguir una dieta variada y equilibrada, incluyendo en nuestra alimentación diaria más verdura, pescado y frutos secos. Disminuyendo el consumo de carne roja y embutidos.

Por último, saber que hay en determinadas situaciones que sí sería necesario la suplementación con ácidos grasos esenciales, como puede ser en patologías cardiovasculares (aumento de colesterol), embarazadas o pacientes que no consumen pescado.

Hay que tener especial precaución con la suplementación porque hay determinadas situaciones que estaría contraindicado y no sería adecuada su suplementación, por este motivo, lo más adecuado sería consultar a su farmacéutico de confianza.

Carmen Mohino Chocano
Farmacéutica Nutricionista
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real


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