Sagrario Pérez de Agreda Galiano | Salud & Nutrición & Belleza 28/05/2021
 
 
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Seguimos inmersos en la campaña de vacunación contra la COVID-19 que comenzó en diciembre del 2020 con la administración de las primeras dosis de la vacuna de Pfizer, y cada vez son más las vacunas disponibles para su administración en la población.

En España se dispone actualmente de cuatro vacunas autorizadas por la Comisión Europea: Comirnaty, de Pfizer/BioNTech, autorizada el 21 de diciembre de 2020; la vacuna de Moderna, autorizada el 6 de enero de 2021, Vaxzevria, de AstraZeneca, autorizada el 29 de enero de 2021 y la vacuna de Janssen/Johnson & Johnson autorizada el 11 de marzo de 2021.

A lo largo de la campaña de vacunación se han suscitado múltiples dudas y preguntas que se han acrecentado recientemente con motivo de la administración de la segunda dosis Vaxzevria.

Una de las preguntas más frecuentes de la población afectada es ¿qué pasa con la segunda dosis de la vacuna de Astrazeneca, me pongo la misma o me pongo Pfizer?

En términos generales, lo aconsejable es utilizar el mismo preparado comercial para completar la serie primaria de vacunación de cualquier vacuna.

Esto es así porque los resultados de inmunogenicidad, eficacia, efectividad y seguridad de una vacuna se establecen sobre la base de los datos obtenidos por cada fabricante en los ensayos clínicos que han realizado.

En el caso de la vacunación del COVID-19, existe un interés internacional significativo en el refuerzo primario heterólogo (dos vacunas distintas) para paliar las posibles crisis o escasez de suministro que puedan afectar a la campaña de vacunación. Además, a la luz de las recomendaciones cambiantes con respecto al uso de la vacuna de AstraZeneca, algunos países decidieron en contra de la recomendación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que las personas previamente vacunadas con Vaxzevria ahora deberían recibir un preparado alternativo como segunda dosis.

Como no existían datos sobre la inmunogenicidad, reactogenicidad o seguridad de dichos programas, hace meses la Universidad de Oxford inició el estudio Com-COV para comparar cuatro opciones diferentes: dos dosis de AstraZeneca, dos de Pfizer, la primera de AstraZeneca y la segunda de Pfizer y viceversa. Los resultados preliminares que se han publicado se centran en la reactogenicidad. Parece que la combinación de vacunas aumenta los casos de efectos secundarios, aunque, se trata de síntomas leves, como febrícula, dolores musculares o articulares y fatiga generalizada.

En España se ha realizado el estudio Combivacs, coordinado por el Instituto de Salud Carlos III con 600 voluntarios que recibieron previamente la dosis de AstraZeneca y a los que 400 se les puso Pfizer en la segunda dosis y a 200 ninguna. Con respecto a la protección, el nivel de anticuerpos de quienes recibieron la segunda dosis de la vacuna de ARN se multiplicó por siete frente a los que solo tenían una dosis de AstraZeneca y se duplicaba con respecto a las dos dosis de esa vacuna. En cuanto a la reactogenicidad, al contrario que en el estudio inglés, no se registraron un mayor número de reacciones adversas.

En cualquier caso y dado el limitado número de participantes en los estudios, no se pueden predecir la aparición de reacciones adversas raras utilizando la pauta combinada.

Otra de las preocupaciones que surgen es si el hecho de haber prolongado el intervalo de dosis más allá de lo recomendado en la ficha técnica de Vaxzevria, puede tener consecuencias en la inmunidad.

A pesar de que la ficha técnica de Vaxzevria sigue indicando que la segunda dosis debe administrarse entre 4 y 12 semanas de haber recibido la primera, ya se había comprobado una mayor eficacia administrando la segunda dosis a las 12 semanas.

Como norma general, hay que respetar los intervalos aconsejados para la revacunación en aquellos preparados que necesiten dosis de recuerdo para mantener la inmunidad a largo plazo. La administración en intervalos inferiores a los recomendados puede reducir la respuesta inmunitaria, y por tanto la eficacia de la vacuna.

En cuanto a la administración de vacunas en intervalos superiores a los aconsejados, se puede decir no disminuyen la respuesta inmunológica. No existen intervalos máximos entre dosis del mismo antígeno, siendo los intervalos largos entre dosis adecuados para generar células de memoria que proporcionan protección de larga duración.

Por último, la gente duda si es o no correcto utilizar paracetamol como medicación profiláctica para paliar los posibles efectos secundarios de la vacuna de Astrazeneca.

El uso de antitérmicos antes o inmediatamente después de la administración de vacunas generalmente no está recomendado.

Existen estudios hechos con muchas vacunas, a veces de resultados contradictorios, que relacionan el uso profiláctico de antitérmicos o antiinflamatorios con la generación de un menor nivel de anticuerpos.

En el caso de las vacunas del coronavirus de ARN, no existe información del uso de medicación profiláctica previa a la recepción de las vacunas, así que, a priori, está medicación no estaría indicada en las vacunas de Pfizer y Moderna.

Sin embargo, en el caso de la vacuna de Astrazaneca si se dispone de datos del uso de paracetamol previo a la recepción de la vacuna. Una dosis de 1 gramo previa a la vacunación, seguida de 1 gramo cada 6 horas durante las primeras 24 horas, reduce significativamente el dolor local, la febrícula, los escalofríos, las mialgias, la cefalea y el malestar postvacunal, sin influir en la respuesta inmune.

Para terminar, hay que recordar que no estamos inmunizados en el momento en el que recibimos la vacuna, y que éstas no son 100 % efectivas.

Debemos seguir respetando la distancia de seguridad, el uso de la mascarilla, la higiene y cualquier medida que ayude a seguir controlando la pandemia hasta que todos estemos vacunados.

Sagrario Pérez de Agreda Galiano
Farmacéutica del Centro de Información del Medicamento
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real



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