Manuela Mena Octavio | Empresa y Formación 22/06/2021
 
 
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“Sentarnos con nuestros hijos a leer, escribir, hablar y escuchar en la lengua extranjera que esté aprendiendo es fundamental para conseguir que el niño sienta curiosidad por el aprendizaje de idiomas, además de ser la mejor forma de inculcarles hábitos”.

Motivar a los niños y ayudarles a establecer rutinas de aprendizaje en el hogar es fundamental para garantizar su éxito académico. Cuando nos sentamos con nuestros hijos a leer en el idioma que están aprendiendo, a ver series de TV en versión original o a participar en juegos en los que tienen que hacer un esfuerzo por comprender y emplear ese segundo idioma, estamos ayudándoles a integrar esas pequeñas tareas a su rutina diaria. Hacerles comprender desde el hogar que es importante “usar” el segundo idioma en su día a día para llegar a adquirir un nivel de competencia alto en la segunda lengua es fundamental para complementar el trabajo de la escuela.

Si bien es verdad que los padres constituyen un refuerzo fundamental en el proceso de aprendizaje del segundo idioma, en ocasiones, la preparación o el conocimiento de la segunda lengua por parte de los progenitores no es suficiente como para poder ayudar al niño en su proceso. En este caso, los padres actuarán más de agentes motivadores que se esfuercen por transmitir a sus hijos la importancia de dominar un segundo idioma y de conocer otras culturas.

Tanto en los casos en los que los padres dominan la segunda lengua como en los que el nivel de competencia no es muy alto, existen numerosos recursos que pueden facilitar la tarea enormemente, como los libros bilingües. Con los libros bilingües los padres pueden leer con el niño la versión en su lengua materna y, posteriormente, animar al niño a leer la versión en la segunda lengua en voz alta, escucharlos y reforzarles positivamente por el esfuerzo que están realizando. Pedirles a los niños que lean y vayan explicando con sus propias palabras lo que leen o que hagan dibujos de los fragmentos que van leyendo es también otra buena táctica para ir guiando la lectura y monitorizar si realmente están comprendiendo lo que leen.

Los audiolibros son un fantástico recurso para que los niños practiquen la comprensión auditiva y lectora. Los padres pueden sentarse un rato con el niño, parar el audio y pedir al niño que lea intentando imitar lo mejor que pueda al narrador del audiolibro. Cantar canciones, escuchar audiolibros, ver películas en versión original e incidir en que los niños escuchen, escuchen y repitan es una buena manera de motivarles a emplear la lengua extranjera.

Por otro lado, ver películas o series sencillas en versión original también puede ayudar. Ahora bien, en este punto es importante tener claro que se deben seleccionar los programas en función de la edad y el nivel de competencia del niño. De igual forma, es también aconsejable animar al niño a utilizar en contextos reales el vocabulario que va aprendido de los programas o películas en versión original que ve. La escucha pasiva deberá ir acompañada de una posterior puesta en práctica y de una finalidad comunicativa a fin de reforzar lo aprendido.

Otra buena idea para asegurarnos de que el niño comprende lo que pasa en la película o serie en versión original es ponerlo primero en la segunda lengua y, posteriormente, en la lengua materna – o viceversa – a fin de que el niño asimile el contenido. El uso de los videojuegos y aplicaciones didácticas para dispositivos móviles y portátiles en las que se proponen tareas y retos en el segundo idioma también constituyen un buen recurso para motivar a los niños a usar la segunda lengua. Aunque, por supuesto, es importante estipular unos horarios y no abusar de éstos demasiado ya que, sobre todo a edades tempranas, el juego simbólico y libre es preferible.

Otro de los problemas a los que tienen que enfrentarse los padres son los deberes, que básicamente y por desgracia, consisten en hacer ejercicios de gramática. Un consejo que se les puede dar a los padres es que compren un buen libro de gramática con ejercicios y soluciones adaptado al nivel del niño para así tener una referencia a la hora de enfrentarse a la gramática en casa.

Otra cosa que los padres pueden hacer en casa es pedir a los hijos que, una vez hayan terminado los deberes, se sienten con ellos y les expliquen, como si ellos fueran los profes, en qué consisten los ejercicios, lo que significan algunas de las palabras en inglés, etc. De esta forma, el niño, al tomar el papel del profesor, se siente importante para sus padres y hará el esfuerzo de comprender primero lo que tiene entre manos para luego poder exponerlo.

Como vemos, trabajar la segunda lengua en el hogar aun cuando los padres no la controlan es posible. Se puede trabajar el vocabulario, por ejemplo, con un ordenador conectado a internet. De esta forma, los padres pueden ayudar a los niños a buscar el significado de las palabras que desconozcan empleando un diccionario online. Una vez tengan todos los significados, los padres pueden ayudar a los niños a agruparlas por campos semánticos empleando mapas conceptuales o dibujos.

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Para ayudarles a memorizar, una buena idea puede ser emplear trucos como el de aprenderse una palabra nueva -en contexto- por día. Esta tarea podría convertirse en algo divertido si se introducen estas palabras en las rutinas diarias. Se pueden escribir las palabras en hojitas de colores y pegarlas en la puerta del frigorífico y así el niño las ve a la hora de la comida o la cena y las va memorizando casi inconscientemente. Otra idea que puede funcionar es poner etiquetas en los objetos del hogar que el niño utiliza cada día. Durante la comida, lo padres pueden pedir a los niños que les digan tres palabras que tengan que ver con el cuerpo humano o que digan en inglés qué es lo que están comiendo.

En definitiva, estas dinámicas no sólo ayudan a reforzar los conocimientos que se ven en el cole, sino que también crean vínculos afectivos entre padres e hijos. Los padres constituyen un apoyo fundamental en el proceso de aprendizaje de los niños. Tanto si el nivel de competencia de éstos es alto, medio o bajo, su papel es vital para inculcar a sus hijos la curiosidad por el mundo que les rodea y estimular, de forma creativa, el uso de la segunda lengua en contextos cotidianos.

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Sobre la autora

Manuela Mena es Licenciada en Traducción e Interpretación, Máster en Neuropsicología & Qualified CELTA Teacher. Actualmente trabaja como directora académica de la escuela de idiomas The Language House y CEO de la consultora educativa feelthelanguage.com. También ejerce como profesora en la Universidad Antonio de Nebrija y SDI de Múnich.
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