manchainformacion.com | Estilo de Vida 03/07/2021
 
 
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Se acerca el verano y empezamos a hablar de dietas. Seguro que alguien de tu entorno ha hecho dieta o ha probado alguna concreta: détox, paleo, alcalina…; puede que tú alguna vez. Hacer dieta en sí no es el problema, pero hacerlas sin la supervisión de un especialista puede tener graves consecuencias para la salud. Nos dejamos engañar por campañas de marketing, influencers con sus productos milagrosos y consejos envenenados; cualquier cosa que nos permita perder peso rápidamente, sin mucho esfuerzo.

Si todavía te sientes tentado/a de probarlas, te contamos un poco más sobre ellas.

Sí, no es un mito: las dietas milagro “funcionan”, pero son un arma de doble filo. La mayoría de ellas se basan en menús demasiado hipocalóricos para la población general. Es decir, nos obligan a consumir muchas menos calorías de las que necesitamos, por lo que bajaremos de peso inevitablemente; eso sí, a base de pérdida de líquidos y de masa muscular.
Esto se debe a que el cuerpo no encuentra otra fuente de energía y se “alimenta” de nuestras reservas de glucógeno hepático, que se encuentra en base acuosa, lo que se traduce en una importante pérdida de líquidos.

Esto a su vez cambiará también la tasa metabólica: si se pierde tejido muscular, la tasa metabólica en reposo se reduce, lo que implica que se necesitarán menos calorías que antes para sobrevivir; el metabolismo total se acabará ralentizando con el objetivo de preservar las reservas energéticas y, finalmente, minimizará la pérdida de peso.

El “efecto rebote”

No podemos olvidar el temido “efecto rebote”, que nos hace recuperar nuestro peso inicial (o incluso unos cuantos kg más) una vez dejamos de realizar la dieta en cuestión. La explicación médica para ello es que nuestro organismo se ha acostumbrado a trabajar con menos calorías, y cuando volvemos a comer de manera normal, los kg vuelven en forma de grasa.

¿Y a largo plazo? ¿Cómo encaja nuestro cuerpo estas dietas tan restrictivas a largo plazo?

En primer lugar, este déficit conlleva una pérdida de nutrientes y vitaminas esenciales para nuestro organismo, lo que puede provocar irritabilidad, lesiones cutáneas y gastrointestinales, etc., además de favorecer la aparición de la osteoporosis, alteraciones en la coagulación sanguínea y desequilibrios metabólicos como los nombrados anteriormente.

En segundo lugar, y no por ello menos importante, la cultura de la dieta nos puede llevar a tener una mala relación con la comida, obsesión y ansiedad; algo que podría desembocar en trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia si no lo vigilamos.

Entonces, ¿qué debemos hacer para perder peso de forma saludable? Pues, fundamentalmente, combinar una buena alimentación y ejercicio físico. He aquí las 5 claves para conseguirlo:

1. Incluye más frutas, verduras y proteínas en tu dieta y reduce azúcares, carbohidratos y grasas saturadas (prioriza alimentos frescos frente a procesados).

2. Mantente hidratado/a durante el día.

3. Haz cinco comidas al día para controlar tu apetito y evitar la ansiedad.

4. Realiza tus actividades deportivas preferidas 2-3 veces a la semana durante, al menos, una hora al día: running, bicicleta, pádel, natación…

5. Sé constante y paciente. Si quieres resultados duraderos, esta será la clave.

Alguien sabio dijo alguna vez: “no empieces una dieta que terminará algún día, comienza un estilo de vida que dure para siempre”.

Nuestro peso ideal debe conseguirse de manera regular y segura, comiendo de todo hasta llegar a una reeducación alimentaria. El primer paso es luchar contra la desinformación. Para ello, acude siempre a un dietista-nutricionista. Visítanos y deja tu salud en las manos de nuestros especialistas.
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