manchainformacion.com | Salud & Nutrición & Belleza 19/07/2021
 
 
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Si las dietas no te funcionan, y por mucho que pasas hambre no llegas al peso adecuado o engordas rápidamente, lo más probable es que experimentes un tipo de hambre que no es el hambre físico sino que es el hambre emocional.

Este hambre emocional es la relación entre nuestros problemas emocionales o conflictos emocionales con el apetito y la comida, y que es el que nos lleva a la ansiedad por la comida, los atracones y los antojos...

Todo comienza porque sentimos este hambre emocional que nos lleva a la ansiedad, y la ansiedad nos lleva al antojo... cuando encontramos lo que queremos lo atracamos y después nos sentimos culpables... con la sensación de que nuestra barriga va a explotar y ahora entra en acción la culpa y la desdicha...

Y cuando nos miramos al espejo y vemos que ya no somos el mismo… y nos empezamos a odiar… intentamos hacer dieta, ejercicio, pero con tantos problemas lo abandonamos… y tú no tienes culpa de nada…

¿Qué nos está pasando?

Hay un conflicto emocional activo, el cual impide mantener tu peso ideal en el momento que decides hacer tu dieta y ejercicio, por lo tanto, cuando empiezas tu dieta sí llegas a tu peso deseado, pero como el conflicto sigue activo, en el momento que vuelves a tu alimentación habitual vuelves también a recuperar esos kilos.

Tomar Conciencia ¿Qué es tomar Conciencia este caso? Es respirar, parar, no dejarte llevar por el rol que has hecho cada día, y analizar…..
Darnos cuenta del carácter emocional que tiene la sensación de hambre ya que la comida no sólo va a satisfacer necesidades nutritivas…. Podemos tener hambre de compañía, afecto, seguridad, reconocimiento, buscar nuestro sitio en la vida, carencias afectivas o conflictos almacenados en nuestro subconsciente

Lo primero que vamos a hacer es saber cuándo tenemos hambre físico (el verdadero apetito) y cuando tenemos hambre emocional que nos lleva a la ansiedad por la comida.

El hambre física comienza a sentirse poco a poco, es como un aviso de que se avecina a la hora de comer, podemos esperar a tomar los alimentos, los saboreamos y los disfrutamos. Prestaremos atención a esta sensación porque es la que realmente nos vale.

Por el contrario, cuando tenemos un antojo de algo específico, cuando tenemos ganas de comer todo lo que se encuentra en la mesa y aún más, eso de buscar dulce, salados, cremoso, fresco, etc. eso no es apetito eso es hambre emocional. Este hambre emocional surge para cubrir una sensación de vacío que puede estar provocada por: falta de autoestima, insatisfacción, estrés, necesidad de protección...

Si detectamos que se trata de hambre emocional nos daremos cuenta de nuestros mecanismos inconscientes:¿me ha pasado algo hoy? ¿Estoy en la rueda adictiva del azúcar?…

1. Cuando veas que estás ansioso…. Y tienes hambre de ansiedad… bebe un vaso de agua, respira lentamente, bebe otro vaso de agua, relájate.

2. Acepta esa incomodidad.

3. Sal a caminar, despéjate y verás que a la vuelta estás mucho más en calma. Busca cualquier cosa que te aleje de esta actitud compulsiva.

4. Que te den abrazos y besos y darlos tú. Comparte ese amor que tienes.

5. Puedes utilizar productos de fitoterapia y medicina natural que te ayuden a controlar esa ansiedad. Pregunta a tu farmacéutico.

6. Respira y practica mindfulness antes de comer.

Siéntate a comer de forma consciente realizando una buena combinación de alimentos, comiendo alimentos libres de tóxicos y masticando muy despacio, con tranquilidad y sin distracciones, saboreando cada bocado, respirando despacio y dando gracias por lo que estamos comiendo y así de esta manera, poner la atención en estar presentes, estar en el aquí y ahora, a la hora de sentarnos a comer.

Farmacia Arango

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