José Manuel Sánchez Valdivia | Salud & Nutrición & Belleza 16/09/2021
 
 
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La blefaritis es un tipo de ojo rojo que se caracteriza por la inflamación de los parpados, producida por un exceso de grasa y bacterias en el borde palpebral, cerca de las pestañas, pudiendo aparecer también escamas en la base de las mismas.

Consideramos que es un problema común porque afecta alrededor del 30% de la población y está relacionado con muchos casos de ojo seco ya que lleva aparejado un empeoramiento de la calidad lagrimal.

Según en qué parte del párpado se dé podemos distinguir tres tipos:

- Blefaritis anterior: la zona más afectada es la exterior del párpado, que es donde nacen las pestañas y la causa principal es una infección bacteriana principalmente acompañada de un cúmulo de caspa y grasa.

- Blefaritis posterior: es el borde interior del párpado el más afectado, la parte que está en contacto directo con el ojo (con la conjuntiva). La causa principal es una mal función de las glándulas de Meibonio, que son las encargadas de producir la parte grasa de la lágrima. Esta glándula se obstruye, la grasa no drena, se acumula y se produce la inflamación palpebral.

- Blefaritis mixta: se da cuando se simultanean los dos tipos descritos.

La blefaritis suele ir asociada a otras patologías como el ojo seco en primer lugar, dermatitis seborreica, alergias e incluso por el uso de cosméticos, bien por alergia a alguno de sus componentes o por una mala limpieza de los mismos. Una blefaritis que se complica da lugar a un orzuelo

Los principales signos y síntomas son: enrojecimiento de párpados y conjuntiva, sensación de cuerpo extraño, obviamente la inflamación palpebral, picor y/o ardor den los ojos y/o los párpados, sequedad ocular, lagrime madarosis o pérdida de pestañas, aparición de costras y escamas en la base de las pestañas y borde interno del parpado, fotofobia, visión borrosa y protuberancia en el párpado en caso de orzuelo

Hay una serie de consejos que podemos seguir para paliar las consecuencias de la blefaritis como, por ejemplo:

- Evitar factores ambientales desencadenantes, que son aquellos que disminuyen la humedad ambiental: aire acondicionado, calefacción, viento, en la medida de lo posible.

- Realizar una correcta higiene ocular y palpebral: con agua tibia o suero fisiológico ayudados de un algodón o gasa arrastrando la suciedad del borde del parpado. También existen toallitas específicas para limpieza de párpados.

- Si hay ojo seco asociado hidratar el ojo 5 veces al día con lágrima artificial.

- Evitar el uso de cosméticos en el borde del parpado.

- Si somos usuarios de lentes de contacto usarlas de reemplazo diario mientras dure la blefaritis o dejar de usarlas en caso de orzuelo hasta que no se resuelva.

- Existen cremas hidratantes, calmantes y de acción reparadora específicas para la zona palpebral que consiguen mantener una óptima hidratación de la zona, así como eliminar el exceso de descamación.

- Masajear la zona del parpado una vez aplicado calor local con una gasita caliente también ayuda a disolver los acúmulos de grasa que pueda haber en el párpado y provoque la inflamación.

- Cuando la hidratación con la lágrima artificial no sea suficiente existen unos complementos alimenticios con omega-3 va oral que favorecen la calidad lagrimal.

- En casos más graves habrá que aplicar colirios o pomadas oftálmicas a base de antibióticos y/o corticoides, pero siempre bajo prescripción médica

José Manuel Sánchez Valdivia
Vocal de óptica del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real

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