Nuria Villacañas | En Profundidad 13/10/2021
 
 
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En vísperas de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Rural, el próximo 15 de octubre, Carmen Quintanilla, presidenta nacional de Afammer, aborda, en esta entrevista, la problemática de las miles de mujeres que viven en el medio rural y los retos que tienen por delante, asegurando que “gracias al trabajo y al tesón de organizaciones y entidades como Afammer las mujeres rurales estamos escribiendo la historia de cada uno de los pueblos de España”.

¿Cómo ha y está afectando la pandemia a las mujeres en el medio rural?

Lo primero que he de decir es que las mujeres hemos sido las grandes heroínas de esta pandemia. En momentos tan difíciles como los que hemos vivido, las mujeres hemos mantenido vivos nuestros pueblos haciendo posible la conciliación a pesar del aumento en la carga del trabajo doméstico o del cuidado de personas dependientes. Una mayor carga laboral, en todos los sentidos, a la que hay que añadir la solidaridad de las miles de mujeres que no dudaron en ponerse a coser mascarillas.

Una labor altruista que este jueves, 14 de octubre, será reconocida a través de la concesión del Premio a la Solidaridad Civil que Afammer entregará en Villarrubia de los Ojos y que entregará la Infanta Elena como presidenta de honor de nuestra organización.
Queremos con este premio rendir homenaje a la valentía de miles de mujeres durante esta pandemia y durante el día a día, poniendo en valor que no habrá supervivencia en nuestros pueblos si nos contamos con las mujeres.

Uno de los grandes problemas para la mujer es la conciliación ¿Qué medidas habría que promover para facilitar esa conciliación?

Realmente la conciliación es una utopía y lo seguirá siendo mientras no se generen oportunidades de empleo para el 56,8% de mujeres que viven en el medio rural y que siguen siendo las únicas encargadas de trabajo doméstico.

Es necesario un cambio de mentalidad y, sobre todo, una apuesta firma por incorporar más servicios públicos en nuestros pueblos como pueden ser ludotecas o escuelas infantiles. Debemos cumplir con el principio de corresponsabilidad y favorecer el emprendimiento de las mujeres.

¿Qué se está haciendo desde la administración pública y desde organizaciones como Afammer para visibilizar los problemas de la mujer en el medio rural?

En primer lugar, sabiendo que el camino todavía no ha terminado, hay que ser positivos. Se ha hecho y se está haciendo mucho. Hace 39 años, nadie hablaba de la mujer en el medio rural y hoy en día está en las agendas de todos los gobiernos, organizaciones y medios de comunicación. Fue un gran éxito que hace ya 39 años, la Asamblea General de la ONU estableciera el día 15 de octubre como el Día Internacional de la Mujeres Rurales para reconocer su trabajo y su contribución en el desarrollo rural y agrícola, en la erradicación de la pobreza y en la mejora en la seguridad alimentaria.
Hasta entonces, las mujeres éramos invisibles y, como digo, hoy las mujeres rurales estamos de moda, siendo el pilar fundamental en la supervivencia de nuestros pueblos.

Un éxito que hay que seguir alimentándolo con reivindicaciones que pongan en valor nuestro papel y la necesidad de promover más y mejores servicios públicos en cada uno de nuestros pueblos y de favorecer el emprendimiento.

39 años de conmemoración del Día de la Mujer Rural que coincide con la propia historia de Afammer ¿Qué supone para Carmen Quintanilla la relevancia que tiene Afammer a nivel internacional?

Satisfacción por el reconocimiento al trabajo bien hecho. Llevamos 39 años reivindicando el papel de la mujer en el medio rural y visibilizando sus problemas y sus necesidades. Hemos apostado por generar un cambio de tendencia y hacer, con un compromiso real de trabajo, que las mujeres ocupen el lugar que les corresponde y de ahí que Afammer sea un referente y que organismos nacionales e internacionales, tanto en Europa como en Estados Unidos, cuenten con nuestra organización para promover proyectos que mejoren la calidad de vida de las mujeres de nuestros pueblos.
Una relevancia y un gran trabajo que el pasado mes de febrero era reconocido con el Premio Solidaridad Civil del Comité Económico y Social Europeo.

A título personal y tras dejar a un lado su vida política ¿En qué momento se encuentra Carmen Quintanilla?¿Echa de menos su antigua vida profesional?

Sinceramente, estoy en un momento muy feliz de mi vida. Es cierto que he dejado de estar en primera línea de la política, pero tampoco puedo olvidar mis 20 años como senadora y parlamentaria. Una vida de servicio público en la que he intentado promover y hacer cosas para mejorar la sociedad y el día a día de las personas. Espero que mis nietas recuerden como su abuela trabajó por hacer mejor nuestro mundo, creando más y mejores oportunidades para ellas y para la sociedad.

A día de hoy, sigo dando gracias a Dios y a la vida por todas las oportunidades que me ha dado y me sigue dando a través de la presidencia de Afammer, de la vicepresidencia de la Unión Europea de Mayores del Partido Popular Europeo, o de mi labor como miembro de honor de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

Quiero con mi actividad y desde el altruismo devolver a la sociedad todo lo bueno que ella me ha aportado a mí a lo largo de mi vida profesional.

Finalmente quiero felicitar a todas las mujeres rurales de Ciudad Real, Castilla-La Mancha y España por su trabajo y ser el pilar fundamental de nuestros pueblos, convencida que estamos escribiendo la historia de todos y cada uno de los pueblos de nuestro país.
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