Lorena Gómez Belinchón | Salud & Farmacia 22/10/2021
 
 
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Todos hemos oídos hablar de ciertas patologías como el pie de atleta, candidiasis, tiña… Son llamadas "micosis". Si bien podemos ser particularmente susceptibles a algunas, como la candidiasis y la tiña, durante el verano, las infecciones por hongos pueden ocurrir durante todo el año.

Las micosis son afecciones cutáneas consecuencia de la parasitación por dos grupos principales de hongos: levaduras y dermatofitos (infecciones por tiña o tiña). Los primeros se producen por una alteración del microbiota que conduce a la proliferación de levaduras y los segundos son infecciones exógenas transmitidas por un animal u otra persona.

Las infecciones por tiña se denominan por el nombre del área anatómica afectada. Forman parte del grupo de las enfermedades más frecuentes que afectan al hombre e incluso se puede afirmar que prácticamente todos los hombres a lo largo de su vida la padecerán alguna vez.

Existen tres tipos de micosis humanas: superficiales, intermedias como las candidiasis y profundas. Las habituales en España son las superficiales y las candidiasis.

El pronóstico es bueno y curan con tratamiento. Es importante recordar que mientras se sigan manteniendo las circunstancias favorecedoras es probable una nueva infección. Además, es importante saber que, aunque no son enfermedades muy contagiosas se pueden trasmitir por contacto directo con familiares o indirecto con escamas o pelos o a través de peines, cepillos, sombreros o toallas.

Las principales micosis superficiales son las tiñas, (que pueden ser de la cabeza, el cuerpo, la pierna, la barba y el pie), las candidiasis superficiales (producidas por el hongo Candida albicans), la pitiriasis versicolor (llamada tiña versicolor) y las onicomicosis (infecciones de las uñas).

¿Cómo se diagnostican y tratan las micosis?

El diagnóstico de las micosis generalmente se realiza basándose en la clínica. A veces es necesario realizar un examen directo de las escamas cutáneas o pelos para saber si el agente causal es un dermatofito o una levadura. Para determinar con exactitud el hongo responsable es necesario realizar un cultivo de las lesiones. Dependiendo de la forma clínica y de la extensión de las lesiones se indica tratamiento local o sistémico.

Para combatir la infección micótica se prescriben medicamentos antifúngicos La duración del tratamiento oscila entre una y tres semanas hasta su curación. En casos graves se precisa la administración vía oral.

Para la piel y uñas se pueden aplicar tratamientos directamente en las zonas afectadas. En la candidiasis se precisan de las cremas y óvulos.

Dependiendo de la forma clínica y de la extensión de las lesiones se indica tratamiento local o sistémico.

Dentro del primero, generalmente se utilizan derivados del imidazol como miconazol o ketoconazol. También resulta eficaz la terbinafina y la amorolfina 5%.

Dentro de los tratamientos generales se puede emplear griseofulvina, ketoconazol, itraconazol o terbinafina.

Recomendaciones que desde la farmacia nos podéis dar para prevenir los hongos:

Las infecciones por hongos, aunque no suelen ser especialmente graves, si que son molestas por su persistencia y la larga duración de los tratamientos, por ello, lo mejor es la prevención, sobre todo al frecuentar espacios húmedos y cálidos, como pueden ser las piscinas climatizadas.

Alguna de las recomendaciones para la prevención de micosis son las siguientes:

- Secado adecuado. Es sumamente importante secarnos muy bien los pies, incidiendo en los espacios interdigitales e intentar no dejar nunca puesto el bañador mojado, sobre todo, en el caso de las mujeres, para evitar la proliferación de la Candida albicans, que es el hongo más común en las infecciones vaginales.

- Higiene correcta y con el producto adecuado. Debemos mantener una buena higiene, sobre todo, después de acudir a piscinas, haciendo más hincapié en los pies. En el caso de la prevención de la candidiasis vaginal, se aconseja utilizar jabones con un pH entre 3.5 y 5.5, puesto que ello nos va a ayudar a restablecer la barrera ácida, que es nuestra defensa natural contra las infecciones fúngicas. Igualmente, debemos incidir en evitar el uso de aceites, jabones o desodorantes perfumados. Y siempre teniendo en cuenta que mantener esa barrera ácida íntegra nos va a ayudar enormemente a reducir estas infecciones fúngicas de la zona íntima.

- Recomendaremos siempre que sea posible usar calzado (sandalias, chanclas) cuando vayamos a transitar por sitios húmedos, como la piscina, el borde de esta y en zonas comunes donde se suele acumular agua como duchas, gimnasios, etc..

- Evitar la excesiva sudoración, usar preferentemente ropa de algodón holgada, cuidar la higiene personal.

- Nunca se deben compartir toallas, gorras, ropa de deporte, limas, cortaúñas, etc.

Desde la oficina de farmacia podemos así mismo recomendar la toma de complementos alimenticios con probióticos para ayudar a prevenir las candidiasis vaginales. Y, en el caso de algunas micosis ungueales, podemos valorar el uso de aceites esenciales quimiotipados como pauta de actuación frente a las mismas.

Lorena Gómez Belinchón
Farmaceutica Comunitaria Socuellamos
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real