Nuria Villacañas | En Profundidad 30/10/2021
El 31 de octubre marca una fecha de inicio de retos para las personas con capacidades diferentes
 
 
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Hablar de sociedad inclusiva conlleva compromiso, tolerancia, sensibilidad, pero también oportunidad. En este sentido, Almida fomenta un modelo de empleo inclusivo centrado en la formación especializada de las personas con discapacidad para participar con oportunidades en el mercado laboral.

La integración socio-laboral de las personas con discapacidad; el aprovechamiento de los beneficios empresariales para la generación de nuevos puestos de trabajo y la formación y orientación que ayudan a la integración de las personas con discapacidad forman parte del ideario sobre el que día a día trabajan desde el Centro Especial de Empleo del Grupo de Integración Almida.

“Como Proyecto de Economía Social, es uno de los referentes en el ámbito regional y nacional, por promover iniciativas que faciliten la plena inclusión de las personas con discapacidad en el mercado laboral”, tal y como explica su Director Gerente, Ángel Luis González Olivares, quien recientemente participaba en la primera jornada sobre discapacidad y empleo protegido, impulsada por el Consejo Sectorial de Empleo y la Confederación Nacional de Centros Especiales de Empleo (CONACEE).

Centro Especial de Empleo Almida

El Centro Especial de Empleo de Almida, uno de los 88 registrados en Castilla-La Mancha, ha ayudado a más de 2.500 personas a mejorar su perfil profesional y con ello encontrar más oportunidades laborales, creando empleo a más de 500 personas a lo largo de su historia y con una plantilla media de 220 personas ha recuperando los niveles de empleo anteriores a la pandemia con gran esfuerzo y responsabilidad. “Estamos comprometidos con 220 personas y con sus familias”, como explica González Olivares, “a las que no solo se les da una oportunidad laboral, sino que se les facilita una formación personalizada, con un seguimiento permanente de su situación personal y profesional”. En esta línea, asegura que en Almida “nuestro programa de ajustes personales facilita un tránsito permanente para la incorporación al mercado laboral, pero como un puente con la única dirección de ayudar y con la mentorización de acompañar en la promoción al mercado ordinario, pero también garantizando la seguridad de poder regresar con confianza al mercado protegido de nuestro centro”.



Centros Especiales de Empleo, pero también de Formación necesitan del amparo legal y la protección, junto con la consideración de las administraciones para continuar con su labor social. En este punto, Almida trabaja conjuntamente con la Junta de Comunidades para la aprobación del Plan Estratégico de Economía Social de Castilla-La Mancha. Un documento que incorpora importantes novedades relativas a la declaración de los Centros Especiales de Empleo como entidades de la economía social, concediéndoles un carácter diferencial y reconocido con respecto a otro tipo de sociedades del ámbito mercantil.

La aprobación de este Plan Estratégico garantizará, por otro lado, la incorporación de programas específicos de inclusión laboral de personas con discapacidad en el mercado de trabajo protegido. Uno de los proyectos sobre los que ya está trabajando Almida.

Retos para el futuro



“La acción profesional del empleo protegido a través de los Centros Especiales de Empleo se erige como la gran oportunidad hacia la inclusión para las personas con discapacidad”, explica Ángel Luis González Olivares quien asegura que el futuro y la sostenibilidad de estas entidades se centran en la cualificación profesional y el apoyo personalizado y especializado. La actuación podría resumirse, en palabras del Director – Gerente como “aquella baranda que garantiza la confianza de promocionar en las oportunidades laborales por muchas escaleras que tenga la vida, pero también aporta la ayuda para restablecer el interés e ilusión cuando las peculiaridades y características de la propia discapacidad te hacen volver de las experiencias laborales a tu zona de confianza que te aporta el empleo protegido”.

Por otro lado, en la modernización de la economía la innovación está cada vez presente, pero con ella, la cualificación profesional. La formación permanente y actualización cualificadora es un camino donde los centros especiales de empleo están especializados. Su afán comprometido por no dejar a nadie atrás, le brinda la oportunidad de ser un referente para preparar a profesionales que las empresas necesitan. Y mucho más cuando son personas con discapacidad, añadiendo un componente importante de responsabilidad social.

Por último, un tema no menos importante que da cabida a la necesidad de fijar población en el territorio, como medida de detener la despoblación. Los programas de formación y cualificación profesional de los centros especiales de empleo ayudan a la retención del talento vinculado al territorio, así como, general la seguridad y confianza de mantener la identidad y el arraigo de las personas en su tierra, con su cultura y tradición.

Una apuesta por los Centros Especiales de Empleo como garantes de la integración laboral de las personas con discapacidad, promoviendo con ellos la incorporación a un puesto de trabajo a las más de un millón ochocientas mil personas con discapacidad en edad laboral que hay en España

El número de personas en edad laboral que tienen reconocida algún tipo de discapacidad ha crecido, pasando de 1.774.800 personas registradas en 2015 a 1.876.900 en el año 2019, según el Informe del Mercado de Trabajo de las Personas con Discapacidad 2021 (datos 2020) del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).



En 2020 se registraron en nuestro país 15.943.061 contratos, es decir, 6.569.160 contratos menos que en 2019. De estos, solo 141.498 fueron para personas con discapacidad, un 30% menos de los que se registraron el año inmediatamente anterior.

La contratación por sexo entre las personas con discapacidad refleja marcadas diferencias entre ambos sexos: el 61,56 % representan a los hombres y el 38,44 % a las mujeres.

Con respecto a la edad del contratado, los mayores de 45 años representan el grupo de mayor contratación en estos últimos dos años. En los anteriores, el grupo mayoritario habían sido los de edades comprendidas entre los 25 y 44 años.

Este colectivo representa el 1,50 % del total de afiliados a la Seguridad Social. Un porcentaje que en el ejercicio 2019 fue del 1,48 %. Es decir, cada vez va ganando ligeramente más peso en la afiliación y su representatividad es cada vez mayor.


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