Fernando García Lozano Estudillo | Salud & Farmacia 12/05/2022
 
 
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La lumbalgia es la sensación dolorosa circunscrita a la columna lumbar que impide su movilidad normal. Se considera que la lumbalgia es aguda si dura menos de 3 meses, y crónica a partir de 3 meses hacia adelante.

Se trata de un problema de salud muy común. De hecho, la padece el 80% de las personas en algún momento de su vida, aunque es más frecuente en la edad media de la vida (de 30 a 50 años) y tiene más prevalencia en la población femenina.

Se dice que la lumbalgia es el tributo que tenemos que pagar como seres humanos por tener una posición bípeda, es decir, por mantenernos en pie y sus causas son muy variables.

Por ejemplo, cuando hay una afección que sigue el trayecto del nervio ciático hacia las extremidades inferiores aparece la lumbociática, o puede haber una estenosis lumbar, provocada normalmente por una hernia, es decir, un aplastamiento de la vértebra debido generalmente a un sobreesfuerzo.

Las contracturas son también muy comunes, se trata de contracciones continuadas e involuntarias que provocan que el músculo esté en constante tensión y genera un dolor inflamatorio y continuo.

No hay que olvidar también que existen lumbalgias asociadas a enfermedades crónicas como espondilitis anquilosante, o algunas neoplasias.

¿Calor o frío para la lumbalgia?



Cuando se trata de un dolor crónico es muy recomendable la aplicación de calor, especialmente cuando la causa es muscular, ya que el calor aumenta el riego sanguíneo hacia la zona afectada y ayuda a relajar el músculo. Esto se logra mediante parches o saquitos de calor, o geles y cremas, que acompañados de masaje suave va a ayudar en gran medida. Estos geles suelen incorporar otros componentes con actividad antiinflamatoria.

Por otro lado, cuando existe inflamación debido a una contusión o daño traumático, es decir en lumbalgias agudas, el frio local ayudará a bajar dicha inflamación.

Tratamiento farmacológico



El uso de antiinflamatorios estaría recomendado durante un corto periodo de tiempo, así como el uso de analgésicos como el paracetamol, que ayudarán a mejorar el dolor.

Luego en casos más graves, y dependiendo del tipo de lumbalgia, se recomendaría terapia farmacológica de medicamentos específicos, tales como relajantes musculares y otros sujetos a prescripción médica.

El tratamiento farmacológico se debe realizar siempre mediante indicación farmacéutica, o bajo prescripción médica si es el caso.

Todas las medidas anteriores se pueden complementar con otras estrategias como fisioterapia, masajes y ejercicios específicos para la espalda, así como una adecuada higiene postural para prevenir o evitar alargar el problema. De hecho en muchas ocasiones el descanso va a mejorar la sintomatología, pero en otras la actividad física suave o moderada ayudará a disminuir la molestia.

Algunos consejos para terminar



La higiene postural es la mejor forma de prevenir una lumbalgia. La manera en que nos sentamos es fundamental, en posición recta sin doblar la espalda. Por otro lado es importante no realizar sobreesfuerzos, y en las ocasiones en las que necesitemos levantar peso, debemos hacerlo de la manera adecuada, con la espalda recta y sin doblar la columna. Esta clase de recomendaciones nos evitará disgustos en un futuro


Fernando García Lozano Estudillo
Farmacéutico comunitario Ciudad Real
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real


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