manchainformacion.com | Alcázar de San Juan 03/12/2022
 
 
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En el pasado pleno ordinario de noviembre, el Ayuntamiento de Alcázar aprobaba los presupuestos municipales para el ejercicio 2023 con el apoyo del Partido Socialista y de Equo. Son los cuartos presupuestos de esta legislatura que han sido elaborados y aprobados con el método coloquialmente conocido como “trágala” o “son lentejas”, sin voluntad alguna de negociar por parte del equipo de gobierno, que sigue entregando la documentación con tan sólo diez días de antelación y rechaza la casi totalidad de las enmiendas propuestas por los partidos de la oposición.

En el capítulo de ingresos por impuestos directos (IBI, IVTM e IAE), la previsión es recaudar cinco millones de euros más de la media de lo efectivamente recaudado en los últimos cuatro años por el ayuntamiento. Esto lo dice el Interventor en su informe, quien califica de imprudentes tales previsiones, al tiempo que vaticina que esto causará tensiones de tesorería. Sin embargo, el equipo de gobierno, a pesar de haber sido reiteradamente preguntado en el pleno sobre esta cuestión, guardó un absoluto silencio, prueba evidente de la falsedad de sus previsiones, pues el parque de viviendas, fincas agrícolas, vehículos y empresas de la localidad no se va a multiplicar milagrosamente en un año. Por tanto, en opinión de IU, todo indica que en el próximo ejercicio se van a quedar sin ejecutar muchas de las partidas de gasto incluidas en el presupuesto.

Izquierda Unida presentó cinco enmiendas a los presupuestos municipales: instalación de placas fotovoltaicas en los edificios municipales en los que sea viable (en septiembre de 2021 se aprobó por unanimidad una moción de IU en ese sentido); reforma integral del Parque Alces (no sólo de la valla del canal); reforma del acerado de la Avenida del Deporte (en lamentable y peligroso estado); creación estable de plazas de conserje en los colegios públicos (demanda urgente de la comunidad educativa en general: claustros de profesores y AMPAS); y creación de dos plazas de operarios de mantenimiento en el Pabellón Picasso (gestionado en la actualidad por los propios clubes deportivos, que así lo vienen solicitando).

Sin embargo, el equipo de gobierno socialista, con su mayoría absolutista, rechazó todas ellas, con el peregrino argumento de que no habíamos indicado el coste de su implantación, cuando esa cuestión corresponde exclusivamente a los informes técnicos y económicos de los empleados públicos responsables de tal materia, informes de los que solo puede encargar el equipo de gobierno.

La negativa a instalar placas fotovoltaicas en edificios municipales donde sea viable, evidencia que, además de incumplir los compromisos de la Agenda 2030, en sus principios básicos de promoción de las energías renovables y el desarrollo sostenible, Rosa Melchor se declara ecologista, pero sólo practica jardinería.

Por otro lado, rechazar la reforma integral el Parque Alces, pulmón medioambiental de Alcázar, y la reforma del acerado de la Avda. del Deporte (muy transitada) denota que el partido socialista prefiere obras megalómanas e innecesarias, como la de la Plaza de España (en la que se han gastado más de dos millones de euros para cambiar el solado), antes que en el mantenimiento y en la limpieza diaria de las vías públicas.

Y, finalmente, denegar la creación de nueve plazas estables de conserjes en los colegios públicos y de dos operarios de mantenimiento en el Pabellón Picasso, plazas todas ellas demandadas por la ciudadanía como imprescindibles para el buen desarrollo de dos actividades muy importantes de nuestros niños y jóvenes, como son la educación y el deporte, evidencia, además de la falta de sensibilidad con las peticiones de la comunidad educativa y deportiva de la localidad, la ausencia de compromiso de Rosa Melchor y su gobierno con la creación de empleo público, digno y estable.

A todo lo anterior, debemos añadir la perseverancia del partido socialista en perpetuar la privatización de la gestión de servicios públicos esenciales para la ciudadanía (limpieza viaria y de edificios municipales, ayuda a domicilio, ORA, actividades deportivas, etc.), en la línea ideológica de García-Page, verdadero adalid de la colaboración público-privada, que mercantiliza la prestación del servicio en detrimento de la calidad del mismo y que fomenta la precariedad de los trabajadores de las empresas contratistas.

No obstante, a pesar de nuestra disconformidad con estos presupuestos municipales para 2023, Izquierda Unida se abstuvo en la votación para no coincidir con el voto negativo de la derecha del PP y de la ultraderecha de VOX, toda vez que, en cualquier caso, dichos presupuestos iban a ser aprobados gracias a la mayoría absoluta del partido socialista. Lo que, en ningún caso, podíamos volver a hacer era lo del año anterior: votar a favor de los presupuestos a cambio de que nos hubieran aceptado dos enmiendas por valor de 23.500,00 euros, dentro de un presupuesto global de más de 40 millones de euros, máxime cuando una de esas enmiendas (los informes técnicos para la instalación de placas fotovoltaicas en los edificios) no se ha cumplido. Ya vale de tomarnos el pelo.

Por último, respecto a la actitud de la alcaldesa en el último pleno, tanto sobre la ilegal distribución de los tiempos de intervención como en las reiteradas faltas de respeto hacia la concejala de IU, le recordamos a Rosa Melchor la famosa frase que hace unos años José Antonio Labordeta espetó a los diputados de la derecha durante la celebración de un pleno en el Congreso sobre la guerra de Irak. Pues eso mismo…

Coordinadora Local de Izquierda Unida de Alcázar.
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