manchainformacion.com | Salud & Nutrición & Belleza 21/09/2020
 
 
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Especialistas detectan, entre otros resultados, una prevención del 90% de casos de muerte súbita en bebés gracias a la leche materna.

Qué importante es amamantar a un bebé. Dicen que la naturaleza es sabia, y solo hay que ver cómo todo mamífero pasa sus primeros meses de vida siendo amamantado por su madre. El ser humano también es un mamífero, y no son pocos los expertos que han dejado claro que tomar leche materna es algo fundamental para el correcto desarrollo y la salud.

La Asociación Española de Pediatría (AEPED), lanzaba en 2017 un estudio en el que subrayaba los numerosos beneficios que tiene la lactancia materna en los bebés. Aun así, antes siquiera de su publicación, ya se conocían varios de sus numerosos beneficios.

Siempre se ha considerado a la leche materna como una protección perfecta frente a cualquier tipo de infección urinaria, gastrointestinal o respiratoria en los bebés. De hecho, como bien destacan en dicho estudio, es algo que incluso favorece el desarrollo dental de las personas, lo que a la larga deriva en una menor necesidad de recurrir a la ortodoncia, o una mayor prevención de las caries.

El hallazgo más interesante, sin embargo, tiene que ver con las muertes súbitas. La mortalidad de los bebés durante su primer año de vida puede verse drásticamente reducida si las madres amamantan a sus hijos durante este tiempo. No es una afirmación baladí, es una que llega en base a un estudio elaborado por la Universidad de Atenas, en Grecia.

Lactancia materna, una vía para reducir la mortandad en bebés

Profesionales del Departamento de Neonatología, del Laboratorio de Diagnóstico de Bioquímica-Molecular y del Departamento de Pediatría de la universidad griega realizaron un estudio con un total de 81 madres en plenas facultades. Su objetivo era comprobar la influencia del calostro de la leche materna en diferentes parámetros perinatales y en ciertas condiciones patológicas durante el embarazo.

Gracias a dicho estudio, estos expertos han detectado que los niveles de adropina y copeptina se encuentran bastante altos en la leche materna y, aunque en menor medida, también la irisina. Esta combinación de componentes está ligada a la adaptación térmica del bebé al entorno, como también vascular.

No solo eso, también influye en el metabolismo de la glucosa, la función pulmonar y la homeostasis fluida (intercambio energético con el exterior para mantener unas condiciones internas estables). Estos factores demuestran que, sobre todo en casos de bebés que han nacido a través de una cesárea, la leche materna reduce el riesgo de hipotermia, deshidratación y problemas pulmonares. Todo aquello que puede llevar a un episodio de muerte súbita.

Más tiempo de lactancia, más seguridad

Resultados que se convierten en motivos más que suficientes para intentar prolongar la lactancia materna. Lo cierto es que esta se complica bastante cuando la madre se incorpora al trabajo al terminarse el plazo de baja laboral por maternidad. Sin embargo, si se quiere seguir manteniendo la lactancia, hay herramientas que lo permiten.

En ese sentido, los sacaleches son un aliado bastante interesante. Con ellos, las madres pueden almacenar la leche que deseen y dársela a sus hijos con cada toma que necesiten. Webs como www.sacaleches.eu son indispensables para obtener más detalles y ver los modelos que hay disponibles, aunque, se escoja el que se escoja, todos permiten ampliar el periodo de lactancia cuando se desee.

Desde la OMS insisten en la importancia de la lactancia durante los primeros 11 meses de vida del bebé, aunque recomiendan también ofrecer alimentos complementarios a partir de los 6 meses. La cantidad de comidas diarias es entorno a las 2 y 3 entre los 6 y 8 meses; y de 3 veces al día, con complementos, entre los 9 y los 11.

A partir de ahí, y hasta los dos años, se sigue recomendando la leche materna. De hecho, la organización insiste en que la rutina alimentaria debe seguir la estructura de 3 comidas al día con dos refrigerios nutritivos, convirtiendo ya la leche materna más en un complemento que en el alimento principal.

Un alimento irremplazable

Siempre ha sido tradición defender la lactancia materna en los bebés, porque se consideraba la vía más natural de alimentarlos en sus primeros meses de vida. Afortunadamente, con el paso de los años, esta creencia se ha convertido en algo demostrado gracias a numerosos estudios.

Poco a poco se siguen haciendo más hallazgos en torno a este alimento. Diferentes grupos de profesionales de todas partes del mundo siguen estudiando la composición de esta leche y, sobre todo, del calostro que se genera durante las primeras semanas tras el parto. Queda mucho por descubrir todavía, pero es evidente que lo mejor para un bebé es ser amamantado.

Por su valor nutritivo y, sobre todo, por su influencia sobre la salud y bienestar ya no solo del pequeño en sus primeras etapas, sino también a lo largo de toda su vida. La lactancia es imprescindible.


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