manchainformacion.com | Salud & Nutrición & Belleza 21/09/2020
 
 
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Ser madre o padre implica tomar decisiones que creemos van a resultar en lo mejor para el bebé. Implican informarse, reflexionar y, en muchas ocasiones, lidiar con las opiniones de un entorno que se ve en la necesidad de intervenir, sobre todo cuando los padres son primerizos.

El descanso es uno de los pilares fundamentales de la salud y el bienestar del bebé, y son muchos los padres que optan por el colecho. Se trata de una práctica en la que el bebé duerme junto a ellos, sea en la misma cama o en camas continuas.

Tiene ventajas evidentes, porque facilita el mantenimiento de la lactancia materna, consigue que el bebé llore menos (y que todos duerman mejor), reduce el riesgo de muerte súbita, se acentúa el vínculo familiar, se sincronizan los periodos de sueño con la madre y se favorece el desarrollo neuronal del pequeño.

Eso sí, las ventajas serán tales si la práctica se lleva a cabo correctamente y con el equipamiento adecuado.

1. Saber qué es una cuna colecho

Otra recomendación importante que ofrece la AEPED para reducir el riesgo de muerte súbita del lactante es la no compartir la cama con otros familiares, niños pequeños ni múltiples personas. Cabe preguntarse, por lo tanto, ¿cómo se practica el colecho?

Un formato que ha ganado peso en los últimos años y se suele considerar la mejor opción es el colecho con cama continuada, no compartiendo el mismo colchón. En la web especializada www.cunacolecho.eu ofrecen información detallada sobre las cunas colecho que permiten esta opción.

La cama contigua reúne todas las ventajas del colecho y más, porque el bebé y los padres tienen sus propios espacios. Eso evita riesgos y hace que los miembros de la familia ganen en comodidad.

Así pues, la cuna colecho se coloca junto a la cama de los padres a modo de cama auxiliar, de manera que el bebé cuenta con su propia superficie de descanso a la par que permanece seguro y accesible en todo momento.

No se trata de una cuna al uso que se coloca junto a la cama de los padres, sin más, sino de una cuna que se ajusta en altura para que los colchones queden a ras. Además, tiene un sistema de sujeción que permite que ambos muebles queden juntos para evitar separaciones accidentales. Es el kit colecho, un sistema de arneses y sujeciones imprescindibles para la seguridad del pequeño.

2. Conocer las indicaciones médicas

Estar seguros de que cualquier decisión que se va a tomar es la más adecuada pasa por consultar a las fuentes especializadas. La Asociación Española de Pediatría (AEPED) se pronunció sobre el colecho tras el trabajo del Comité de Lactancia Materna y el Grupo de Trabajo de Muerte Súbita Infantil.

Es preciso recordar, para empezar, que la mejor postura al dormir de un lactante menor de seis meses es bocarriba y cerca de la cama de los padres. La AEPED recuerda que existe evidencia científica de que así se disminuye en más del 50% el riesgo de muerte súbita del lactante.

La asociación considera que el colecho es una práctica beneficiosa para mantener la lactancia materna más allá de los seis meses, que es lo que suele durar. Sin embargo, en ciertas situaciones se considera un factor de riesgo y debe evitarse.

En concreto, AEPED no recomienda la práctica del colecho en lactantes que tengan menos de tres meses, que sean prematuros o hayan nacido con poco peso. Tampoco lo recomienda si los padres consumen tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes, si están atravesando una situación de cansancio extremo como el del postparto o si es en superficies blandas como colchones de agua, sofá o sillones.

3. Aprender a escoger lo que se ajuste

Dado el éxito que ha experimentado este tipo de cunas en los últimos años, en el mercado hay bastantes modelos para elegir. Es necesario preguntarse cuál se ajusta mejor a las necesidades de la familia en función del presupuesto y teniendo en cuenta las recomendaciones actuales de consenso.

Un factor relevante es el tamaño: minicuna, cuna o maxicuna. Su elección dependerá del espacio disponible en la habitación de los padres y, de ser suficiente, del tiempo de uso deseado. Cunas y maxicunas duran más que las minicunas.

Cabe mencionar, además, que para las camas de tipo canapé se necesita un tipo de cuna que se ajuste lo suficiente en altura, pues esta es mayor que en las camas normales por la tabla que separa el colchón del cajón inferior.

Precisamente la durabilidad del mueble depende de su versatilidad. Hay modelos que pueden tener un segundo después de servir como cuna, como sucede con la que son convertibles en cama, en escritorio, en cajón para almacenar juguetes o en sillón infantil.

Eso sí, para que aguanten tanto tiempo tendrán que estar hechas en un material fuerte y resistente. La mayoría de cunas son de madera de haya maciza, abeto, ratán u otros tipos de madera, y pueden tener tratamientos específicos como el lacado y barnizado o venir sin tratar.

Sin embargo, las de madera se consideran pesadas y no aptas para el viaje, por lo que el mercado ofrece un tipo de minincuna con estructura de metal y textiles que es portátil, luego se puede llevar de viaje.

Con todo, la práctica del colecho tiene sus ventajas, pero es necesario detenerse a pensar la mejor manera de hacerlo. La elección de la cuna colecho es uno de los aspectos clave.


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