Nuria Villacañas | Castilla-La Mancha 24/11/2020
 
 
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Marta Gómez Laguna es Licenciada en Psicología por la Universidad de Granada y formada específicamente en la Práctica Clínica así como en Igualdad e Intervención en Víctimas de Violencia de Género. Durante los últimos años ha trabajado en recursos de acogida de mujeres y menores víctimas de violencia de género así como en el ámbito privado.

En esta entrevista, Marta traslada al lector su experiencia y como desde la psicología y sus terapias las mujeres que han sido víctimas de violencia de género y su entorno, especialmente los hijos, pueden superar las secuelas -depresión, trastornos de ansiedad, trastorno de estrés postraumático, problemas de autoimagen, dificultades en las relaciones sociales o adicciones- que surgen tras el maltrato físico y psicológico.



Desde su experiencia, qué paso da primero una mujer víctima de violencia de género ¿la denuncia o la asistencia a terapia?

Para una mujer víctima de violencia de género ambos pasos son muy difíciles de dar. Es importante destacar que una mujer maltratada está envuelta en una telaraña de la que es difícil escapar. El miedo, el secuestro emocional en el que están envueltas provocan que su capacidad de decisión esté muy dañada, la propia inseguridad les impida romper con la situación. Pero claramente, es más “fácil” recibir algún tipo de apoyo psicológico. Aunque parezca increíble, en el 80% de los casos de violencia de género que acaban con la muerte de la mujer no existía denuncia previa.

Es importante, que quede claro, que existen muchos recursos disponibles para las mujeres que están inmersas en una relación de violencia, desde el número de teléfono 016 hasta webs específicas del gobierno, ambos no dejan rastro. En muchas localidades de Castilla-La Mancha existen centros específicos, como son los Centros de la Mujer, dónde pueden recibir asesoramiento psicológico y jurídico de forma gratuita. Así como de los recursos disponibles para escapar de la violencia cuando ella esté preparada para hacerlo. He detectado que muchas mujeres se encuentran solas y perdidas por el desconocimiento de estos recursos.

La violencia física y psicológica van siempre de la mano pero también se dan casos de solo maltrato psicológico, ¿cómo afecta a la persona este tipo de violencia?

Efectivamente, el maltrato psicológico está siempre presente. Todos los maltratadores comienzan humillando, ridiculizando, ignorando, despreciando, aislando, controlando…esto es un proceso de escalada, que en ocasiones culmina con violencia física, pero es la punta del iceberg. La afectación psicológica en las víctimas de violencia de género es parte fundamental en el mantenimiento del problema, ya que bloquea a la mujer: viven con miedo, inseguridad, dudan de sí mismas y sus decisiones, baja autoestima, sentimientos de culpa, aislamiento, dificultad para expresar y reconocer sus emociones y una fuerte dependencia del agresor.

¿Cuáles son las secuelas de una mujer víctima de violencia, en cualquiera de sus vertientes?

Depende de cada caso, de cada mujer…las secuelas abarcan todas las áreas de su vida: personal, familiar, laboral, social y económica. Me centro en las psicológicas pudiendo presentar depresión, trastornos de ansiedad, incluyendo el trastorno de estrés postraumático, problemas de autoimagen, dificultades en las relaciones sociales o adicciones. En casos muy graves pueden desarrollarse trastornos psiquiátricos como un trastorno paranoide.

A menudo pasamos por alto un factor tan importante como son los hijos. ¿Cómo se puede abordar la carga psicológica de los menores?

Los menores son considerados víctimas de violencia de género y las intervenciones también están dirigidas a ellos. En los últimos cuatro años han fallecido veintiún menores a manos de los agresores de sus madres.
La exposición a la violencia de los niños y niñas tiene un fuerte impacto negativo en sus vidas y su desarrollo, generando problemas psicológicos, conductuales y cognitivos que pueden dejar secuelas irreparables.

¿Cuál es el perfil de un maltratador?

Existen varios perfiles de maltratadores, aunque todos solemos tener en la mente el del hombre dominante, duro, frío y exigente con la mujer, también hay hombres que son dependientes, con mucha inestabilidad emocional que garantiza a su víctima que va a cambiar y se arrepiente de sus actos. Por otro lado, el introvertido, que minimiza el problema y que de repente tiene explosiones de agresividad. Y por último, el típico celoso y con baja autoestima, controlador y dominado por el miedo al abandono.

¿Se superan las secuelas psicológicas tras el maltrato? ¿Qué consejos les transmite a sus pacientes?

Se superan, las mujeres pueden recuperar el control de sus propias vidas. Debe producirse un empoderamiento en ellas, que les llene de fuerza para avanzar y desarrollarse libremente como mujeres independientes. Les transmito la esperanza de tener la vida que ellas desean, siempre y cuando permanezcan alejadas de su agresor, ya que la dependencia emocional es la más difícil de vencer.

Supongo que es un aprendizaje mutuo, ¿Qué ha aprendido como profesional de sus pacientes?

He aprendido que la mujer es pura fortaleza, que a pesar sufrir experiencias de auténtica supervivencia, siguen levantándose para seguir viviendo tanto para ella como para sus hijos e hijas. La experiencia brutal del maltrato marca para siempre, deja una huella imborrable que con un buen trabajo psicológico se convierte en un aprendizaje único que llena a las mujeres de humanidad, solidaridad y generosidad hacia la sociedad, a pesar de haber recibido de ella duros golpes.

Desde su experiencia, la violencia de género sigue siendo una lacra en nuestra sociedad. ¿Qué no se está haciendo bien? ¿Qué debería hacerse?

Afortunadamente, hemos avanzado mucho, pero a pesar de los esfuerzos por las políticas de igualdad en todo el mundo, hay dificultades en trabajar en la educación de los más jóvenes. Fracasan. Los estereotipos de género y las creencias machistas siguen vigentes a día de hoy entre más de la mitad de la población joven. Lo peor, que se cree que estamos educando en igualdad…creemos que estamos haciendo todo lo posible.

Para ser más concreta, entre mis pacientes adolescentes percibo la potencia de las redes sociales o la música de moda en la permanencia del machismo y la sexualización de la mujer. Las niñas tienden obsesionarse por estar siempre guapas y atractivas, y los chicos en ser el más deseado, macho y ligón de entre todos los demás.

Se debería supervisar el contenido de los mensajes que mandamos a través de la publicidad, la televisión, la música y las redes sociales, deberíamos hacer todos un ejercicio de reflexión a la hora de educar en nuestras casas para no trasmitir valores, que en ocasiones, realizamos de manera casi inconsciente y por último, clarificar al máximo de población el concepto del feminismo, entendido como lo que es, la lucha por una igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.



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