manchainformacion.com | Los Lectores 02/12/2020
 
 
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A pesar de que el partido socialista ha rechazado todas las mociones que hemos presentado a pleno desde el inicio de esta legislatura, con la única excepción de la relativa a la declaración de Alcázar como ciudad libre de prostitución, en Izquierda Unida teníamos la esperanza de que el gobierno municipal elaborara los presupuestos municipales en consenso con, al menos, los grupos políticos de izquierdas, que permitiesen aprobar medidas y planes encaminados a la reconstrucción económica y social una vez finalizada la pandemia y la crisis económica provocada por la misma.

Sin embargo, la alcaldesa, no sólo no ha convocado a nuestro grupo político para trabajar en los presupuestos, ni tan siquiera para que le trasladásemos propuestas, sino que se ha limitado a entregarnos dichos presupuestos seis días antes de su estudio en la Comisión de Hacienda. Ante tal desprecio político por parte del equipo de gobierno socialista y teniendo en cuenta los antecedentes antes mencionados, la Coordinadora Local de Izquierda Unida decidió no presentar enmiendas a los Presupuestos Municipales de 2021, dado que la mayoría de esas enmiendas ya fueron desestimadas por el partido socialista al rechazar las mociones presentadas por nuestro grupo político desde el mes de julio de 2019.

Éramos conscientes de que el equipo de gobierno socialista, ese grupo de profesionales de la política, liberados y bien remunerados, nos iba a acusar de no trabajar, tal y como hizo la alcaldesa durante el pleno, a pesar de haberse ausentado durante la intervención de la portavoz de Izquierda Unida y, por tanto, no haber escuchado sus argumentos.

Y es que el partido socialista trata a la concejala de Izquierda Unida con la misma hostilidad que describía Nicolás Guillén en uno de sus más conocido poemas, luego versionado musicalmente por Daniel Viglietti: “me matan si no trabajo, y si trabajo me matan. Siempre me matan, me matan, ay, siempre me matan”.

Los presupuestos municipales son una herramienta ideológica y una declaración de las verdaderas intenciones del equipo de gobierno. Y, en este sentido, la propuesta presupuestaria del partido socialista debemos calificarla de mercantilista, despótica, megalómana e insuficiente en los capítulos de fomento del empleo y de servicios sociales.

Mercantilista porque defiende a ultranza el modelo privatizador de los servicios y espacios públicos (limpieza viaria y de edificios públicos, ayuda a domicilio, zona azul, deporte, etc.), fomentando el negocio privado en detrimento del interés general de la ciudadanía, tanto en lo económico como en la calidad de la prestación de los servicios.

Despótica, ya que los presupuestos siguen sin ser verdaderamente participativos, ya no sólo por la ridícula suma de dinero asignada sino, sobre todo, por la inexistencia de participación ciudadana en la elaboración de dichos presupuestos. Y lo más grave de este asunto es que, con tal conducta, el Partido Socialista ha incumplido el programa electoral con el que compareció a las elecciones municipales de mayo de 2019 (páginas 101 y 102 – Hacienda y Régimen Interior), en el que se prometía que una de las líneas básicas de actuación sería la participación ciudadana en la toma de decisiones y que se incrementaría la partida destinada a inversiones a través de los presupuestos participativos. Sin embargo, la cantidad presupuestada para el próximo año sigue siendo la del año 2018: 85.000 euros. Como venimos denunciando desde Izquierda Unida, el partido socialista practica una especie de “despotismo democrático”, pues accedió a la mayoría absoluta gracias al voto de los ciudadanos, pero gobierna, no sólo sin consultar a los vecinos, sino de espaldas a los mismos.

Megalómana, porque la mayor parte de las inversiones con fondos propios del municipio se va a destinar a la realización de obras caprichosas e innecesarias. Es evidente que aquellas obras que se financian con fondos de la Unión Europea, como la reforma de la Plaza de Toros, además de ser necesarias, es imprescindible desarrollarlas para no perder la financiación. Sin embargo, la ejecución de otras obras, como la de la Plaza de España, obedece exclusivamente a un afán electoralista y egocéntrico de la alcaldesa, en esa búsqueda constante de la fotografía y el publirreportaje en la televisión local.

Y, por último, la propuesta es insuficiente en el capítulo de fomento del empleo, pues la pérdida de la subvención de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, no se suple con fondos propios, máxime cuando se prevé un incremento de la recaudación del IBI en un 15 por ciento para el próximo año. Los planes de empleo deberían haber sido la prioridad del Ayuntamiento en estos presupuestos, pues la crisis económica derivada del coronavirus va a expulsar a muchos de nuestros vecinos fuera del mercado laboral.

Así mismo, el presupuesto es insuficiente en el capítulo de servicios sociales, ya que las partidas destinadas a los distintos programas o se han reducido o no se han incrementado lo suficiente para atender las necesidades sociales derivadas de la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia del COVID-19, que ha producido un enorme aumento de las personas en situación de exclusión social, a las que el ayuntamiento debería atender, bien mediante el incremento de recursos humanos y materiales de los servicios sociales municipales y a través del aumento de las subvenciones a las organizaciones no gubernamentales (Cruz Roja, Cáritas, etc).

No obstante, a pesar de todo lo dicho anteriormente, Izquierda Unida se abstuvo en la votación de los presupuestos municipales. Y ello porque no queríamos conceder al partido socialista el placer de acusarnos de votar lo mismo que la derecha y la ultraderecha, tal y cómo llevaban preparado antes del pleno, y porque, como dice el sabio refrán que tanto utilizaban nuestras abuelas, no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Coordinadora Local de Izquierda Unida de Alcázar.


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