Sagrario Pérez de Agreda Galiano | Salud & Nutrición & Belleza 03/12/2020
 
 
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La pandemia del coronavirus ha hecho que ahora más que nunca haya quedado de relieve la importancia de las vacunas en el control de las enfermedades infecciosas.

Vivimos esperando que sean ciertas las buenas noticias que nos llegan sobre las vacunas frente al SARS-cov 2 para que podamos recuperarnos poco a poco de las tremendas secuelas que está dejando esta pandemia en nuestra sociedad.

Sin embargo, no debemos olvidar que el SARS-cov 2 no es el único microorganismo que nos amenaza y que hay enfermedades que han sido erradicadas o controladas gracias a los programas sistemáticos de vacunación, y que siendo todo esto una realidad demostrable, todavía persisten en parte de la sociedad falsos mitos sobre las vacunas y la vacunación que ponen en peligro el control de las enfermedades infecciosas.

Vamos a repasar alguno de los mitos que se escuchan frecuentemente:

Mito. Las mejores condiciones de higiene y saneamiento hacen desaparecer las enfermedades; las vacunas no son necesarias.

La realidad es que las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación.

Es verdad que la mejor higiene, el lavado de manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra las enfermedades infecciosas, pero como estamos constatando en la actualidad, muchas infecciones pueden propagarse con independencia de la higiene que tengamos.

Mito. Las vacunas conllevan algunos efectos secundarios nocivos y a largo plazo que aún no se conocen. Más aun, la vacunación puede ser mortal.

La realidad es que las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son leves y temporales.

Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna.

Mito. Las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo tanto, no hay motivos para que me vacune.

Es verdad que las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, pero los agentes infecciosos que las producen siguen circulando en algunas partes del mundo, y en un mundo tan interconectado como el actual, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas y llegar a infectar a personas no protegidas.

Si dejamos de vacunar, enfermedades controladas o casi erradicadas podrían volver.

Mito. Las vacunas contienen mercurio, que es peligroso.

El tiomersal es un compuesto orgánico con mercurio que se añade a algunas vacunas como conservante, pero la realidad es que en España, no se utiliza ninguna vacuna que contenga tiomersal.

Mito: Las vacunas causan autismo.

Este mito surgió a raíz de una publicación de 1998 que sugería un posible vínculo de la vacuna contra el sarampión, la parotiditis, la rubéola y el autismo.
Poco después de su publicación se pudo demostrar que este presentaba graves irregularidades, por lo que la revista donde apareció se vio obligada a retirarlo

La realidad es que no existen pruebas científicas de una relación entre la triple vírica y el autismo o trastornos autistas.

Recordemos para terminar que las vacunas son los artífices del control de muchas enfermedades infecciosas que hace tiempo eran muy frecuentes y devastadoras.

Si interrumpimos la vacunación podrían aparecer nuevamente epidemias de las enfermedades prevenibles mediante vacunas porque los microorganismos siguen existiendo.

Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real

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