Nuria Villacañas | Castilla-La Mancha 06/12/2020
 
 
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Este domingo, 6 de diciembre, se conmemora el cuadragésimo segundo aniversario de la Constitución Española. Una Carta Magna que aguanta los embistes de quienes apuestan por su reforma y las amenazas de fuerzas políticas independentistas y nacionalistas con representación en el Congreso de los Diputados.

En este aniversario, el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido, desde su posición como mantenedor del orden en el Parlamento autonómico, aborda, cuestiones relativas al presente y futuro de la Carta Magna, al momento de crispación política, los ataques al Rey y la Corona o el papel que juegan las Cortes regionales ante la crisis sanitaria, económica y social, dejando claro que “la Constitución aún puede dar mucho juego”.



Vivimos tiempos convulsos, con gran crispación, tanto desde el ámbito político como social ¿Cómo ve la situación actual tanto del Congreso como del Senado, dos instituciones con una fuerte presencia de partidos independentistas y nacionalistas?

Lo veo con preocupación, pero la novedad en la última década no es tanto la presencia de representantes de partidos nacionalistas o independentistas, sino las fuerzas populistas que han generado un ambiente conflictivo, con discursos muy radicales. No podemos achacar a independentistas y nacionalistas la generación de este tono desmesurado en las intervenciones o, en todo caso, no han contribuido en mayor medida que el resto.

En relación con la Constitución, los últimos tiempos la sociedad española ha sido testigo de situaciones extremas como la aplicación del artículo 155 y del decreto del estado de alarma.

La aplicación del 155 demuestra la vigencia, fortaleza y capacidad de respuesta del sistema frente a cualquiera que intente vulnerar la Constitución, y el decreto de alarma ha servido de respuesta a una necesidad social y sanitaria: es una medida constitucional que no sólo ha sido eficaz sino que lamentablemente no se ha prolongado por la oposición de quienes precisamente se dan golpes en el pecho para defender la Constitución.

Últimamente hemos visto iniciativas que pretenden eliminar el castellano como lengua vehicular de la nación o que ponen en duda artículos de la Constitución relativos a la educación o la libertad de expresión...

La nueva Ley de Educación se sitúa en los mismos términos jurídicos que estaban vigentes hasta 2012 con la modificación que supuso la Ley Wert: no comparto que el castellano no sea lengua vehicular, porque es una riqueza para todos los que pueden compartir dos lenguas y marginarlo en un territorio constituye un desperdicio cultural y casi político. Por otro lado, en España no está en entredicho en absoluto, desde luego no en el PSOE, la libertad de expresión y de opinión, pero tenemos que distinguir su ejercicio por parte de profesionales que lo realizan de manera conveniente de la difusión de ‘fake news’ que ponen en peligro a la sociedad. Un ejemplo: si un ‘influencer’ a quien siguen un millón de personas dice en sus redes sociales que comiendo grillos uno se puede salvar del coronavirus, hay que intervenir en protección de la sociedad. Pero eso no sería poner en peligro la información, sino preservarnos de auténticos psicópatas.

¿No es paradójico que un partido como Podemos, que defiende la república como modelo de Estado, forme parte del actual Gobierno de España?

No hay incompatibilidad. Ellos manifiestan que luchan por la república y yo no comparto su visión ni sus prioridades, pero lo que hay que pedir a los partidos que están en funciones ejecutivas es que desarrollen el juego limpio y que intenten cambiar las leyes de la manera en que está previsto en la Constitución. Mientras sea así, no hay inconveniente. Por otro lado: ¿qué sentido tiene también que Vox se presente a unas elecciones autonómicas y condicione varios gobiernos si está en contra de las comunidades autónomas?

¿Están justificadas las críticas al Rey y a la Corona en un marco constitucional que determina que nuestro sistema es una Monarquía Parlamentaria?

Últimamente se están publicando bastantes informaciones y opiniones relativas al rey emérito, pero tienen cabida siempre que se expresen con moderación y respeto a la presunción de inocencia.

¿Considera necesaria una reforma de la Carta Magna?

No es imprescindible, pero sería conveniente porque hay aspectos de la Constitución que requieren retoques. Sería positivo hacerlo con un nivel de consenso que no parece que ahora exista. Hay cuestiones, como el blindaje de las políticas sociales, que tal vez a PP o Vox les parezcan innecesarias o inconvenientes. ¿Es conveniente hacer estas reformas? Sí. ¿Es fundamental o determinante? No lo parece: la Constitución aún puede dar mucho juego.

¿En qué fase se encuentra la reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha?

Este asunto depende de los grupos parlamentarios, quienes la tienen que impulsar, y mi papel, como presidente de las Cortes regionales, es respetar este impulso y arbitrar con moderación. Considero que hay que situarse en la órbita de las comunidades autónomas que en las últimas dos décadas han hecho reformas integrales de sus estatutos, porque aquí solo ha habido alguna reforma puntual ligada únicamente a la ley electoral.



¿Qué se está haciendo mal para que haya tanto descrédito hacia la clase política, con corrientes que abogan por la eliminación de cargos e instituciones?

Se están haciendo mal varias cosas. Primero, que a diferencia de la Transición y en las primeras tres décadas de desarrollo de la Constitución española, hay una ausencia de objetivos comunes en los grandes partidos políticos; segundo: hay una creciente utilización de ‘fake news’ y de un lenguaje excesivo, que no contribuyen a que las ideas importantes fluyan, sino que permanentemente flota un ambiente crispado y de descalificación; luego hay fenómenos que no tienen que ver únicamente con la actividad política, sino con cambios sociales, como la explosión de medios de comunicación social, que ha favorecido que haya más información, pero mucha de ella no cierta. Todo se cruza y lo complica. Hay que hacer autocrítica entre quienes estamos en política, pero también hay que pedir reflexiones colectivas para encontrar proyectos comunes y utilizar fórmulas más pacíficas y de convivencia para la discrepancia.

¿Qué papel está jugando el Parlamento regional ante las crisis sanitaria, social y económica provocadas por la pandemia?

El parlamento castellano-manchego está muy activo desde el primer día. Aquí en las Cortes regionales se están decidiendo los presupuestos y se están aprobando leyes tan importantes como la ‘Ley para una reserva estratégica de material sanitario’, que ha sido pionera en todo el país. Además, se lleva a cabo una labor continuada de control al gobierno. Por cierto, nos encontramos en una región en la que podemos presumir de que su Gobierno es el que más ha invertido en todo el país para combatir el Covid. Los diputados y diputadas tenemos la obligación de estar muy conectados con la sociedad: escucharla a través de sus representantes públicos, como alcaldes y alcaldesas, y también privados, como asociaciones, colectivos y agentes sociales, para intentar articular respuestas a la crisis.

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