Félix García Lozano Garzás | Salud & Nutrición & Belleza 12/01/2021
 
 
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En nuestro país, cada día fallecen 150 fumadores afectados por las enfermedades asociadas al consumo de tabaco, fundamentalmente, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y enfermedades cardiovasculares.

DEJAR DE FUMAR SE CONSTITUYE COMO LA MEJOR MEDIDA DE SALUD QUE PUEDE ADOPTAR UNA PERSONA EN SU VIDA.

Existen fundamentalmente dos tipos de intervención a la hora de dejar de fumar:

Una conductual, encaminada a combatir la dependencia psíquica que pudieran padecer y otra farmacológica, centrada en aliviar la dependencia física por la nicotina.

Con respecto a los fármacos que se han mostrado útiles y seguros en el tratamiento del tabaquismo, pertenecen a dos grupos: la terapia sustitutiva de nicotina (TSN), en sus diversas presentaciones y el bupropión y la vareniclina, que son fármacos de prescripción médica.

El bupropión fue la primera medicación no nicotínica aprobada para el tratamiento de la deshabituación tabáquica.

Se sabe que actúa disminuyendo la secreción de dopamina que no aporta esa sensación de placer.

El tratamiento se iniciará mientras el paciente fuma. Se recomienda fijar una fecha para dejar de fumar dentro de las dos primeras semanas de tratamiento, preferentemente en la segunda semana.
Debe ser utilizado durante un periodo de 7 a 9 semanas.

La vareniclina Es un fármaco que, como el bupropion, requiere prescripción médica para que se dispense en las oficinas de farmacia, y hoy se encuentra financiado por el Sistema Nacional De Salud. El nombre bajo el cual está comercializado es Champix®.

El paciente debe fijar una fecha para dejar de fumar. Normalmente 1-2 semanas antes de esta fecha y deben ser tratados durante 12 semanas.

En los pacientes que al final de las 12 semanas hayan conseguido dejar de fumar con éxito, puede considerarse un tratamiento adicional de 12 semanas.

La reacción adversa más común son las náuseas en el 28% de los casos.

En cuanto a la terapia sustitutiva con nicotina, la administración se puede hacer por vía oral, si se trata de chicles de nicotina, spray bucal, comprimidos de nicotina y por vía transdérmica si se utilizan los parches de nicotina.

Parche de nicotina: es un dispositivo transdérmico autoadhesivo que contiene nicotina.

Representa una forma de administración de nicotina lenta y progresiva, es de fácil utilización, sin apenas efectos adversos.

Actúan liberando la nicotina para que sea absorbida a través de la piel. Existen dos tipos de parches en cuanto a la duración de la liberación de nicotina: unos que liberan nicotina durante 24 horas y que deben ser utilizados durante todo el día y otros que la liberan durante 16 horas y que deben ser utilizados mientras que el sujeto está despierto.

El parche debe ser adherido a una zona limpia de la piel, sin vello, en las extremidades superiores o en el tronco. Es recomendable cambiar todos los días el sitio de colocación del parche para evitar la aparición de efectos adversos locales.

Los parches de nicotina deben ser utilizados en fumadores con leve o moderada dependencia física por la nicotina. En fumadores con dependencia severa conviene utilizarlos a dosis altas y en combinación con los chicles de nicotina.

Deben ser utilizados durante un periodo no inferior a 6-8 semanas y no superior a 12.

Chicle de nicotina: es una pieza de goma de mascar que contiene 2 ó 4 mg de nicotina.

Mediante la masticación, la nicotina es liberada al interior de la cavidad bucal donde es absorbida a través de la mucosa para alcanzar la sangre. Se recomienda la utilización de chicles de 4 mg de nicotina en fumadores con alta dependencia física y de 2 mg en aquellos con bajo grado de dependencia física por la nicotina.

Es muy importante que el chicle de nicotina se utilice correctamente por el fumador. La pieza se debe masticar lentamente, y cuando el fumador sienta un sabor fuerte dejará de masticar y guardará el chicle entre la mejilla y la encía hasta que se vaya dicho sabor.

Para aquellos que consumen menos de 20 cigarrillos diarios o que encienden su primer cigarrillo después de los 30 minutos de levantarse, se recomienda la utilización de chicles de 2 mg a dosis de una pieza cada una o dos horas.
Por el contrario, en fumadores de 20 ó más cigarrillos diarios o que consumen el primer cigarrillo antes de los 30 minutos, se utilizarán chicles de 4 mg.

En ambos casos no tomar más de 15 chicles al día. La duración del tratamiento debe oscilar entre 8 y 12 semanas e ir reduciendo.

Comprimidos para chupar: Igual que el del los chicles de nicotina; solo se modifica la forma de liberación de la nicotina en la cavidad bucal.

Spray bucal: Se realizan 1 ó 2 pulverizaciones cuando aparecen las ansias de fumar. Si tras una pulverización no se controlan las ansias de fumar en unos minutos, se aplica la segunda pulverización (1mg de nicotina por pulsación).

Actúa liberando la nicotina en la boca, en forma de solución oral, a través de las pulsaciones con el fin de que ésta se absorba. Es recomendable no tragar saliva durante varios segundos para que la nicotina no pase al tracto digestivo y así se facilite la absorción de ésta en la mucosa bucal.
La duración del tratamiento son 12 semanas en tres fases.

Para instaurar un tratamiento adecuado para el paciente fumador es imprescindible realizar un diagnóstico correcto, como se hace ante cualquier patología, teniendo en cuenta tres parámetros: el grado de dependencia física por la nicotina, el número de paquetes/año, y si se puede hacer, la medición en los niveles de monóxido de carbono (CO) en el aire espirado (Cooximetría).

Además, es una patología en la que es muy importante el seguimiento por el riesgo a abandonar el tratamiento. Las posibilidades de recaída se producen en las primeras 12 semanas; por ello las visitas deberán ser más frecuentes durante las primeras cuatro semanas, para posteriormente espaciarse más hasta la duodécima semana.

Félix García Lozano Garzás
Farmacéutico comunitario de Ciudad Real
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real
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