Augusto Ortega Jiménez | Salud & Nutrición & Belleza 09/02/2021
 
 
Vota:
Comparte:
 
 
Los farmacéuticos, como profesionales sanitarios, tenemos una importante labor en la educación para la salud. Promovemos hábitos de vida saludables entre otros, alimentarios, pero también hacemos hincapié en la mejora de la forma física, ya que la evidencia científica demuestra el beneficio que produce su práctica regular no solo a nivel físico sino psíquico y social.

Por ejemplo, a nivel físico disminuyen el riesgo de aparición de múltiples enfermedades (obesidad, diabetes…), también a nivel psíquico (disminuyendo trastornos del estado de ánimo) y a nivel social.

Con un ejemplo lo vas a ver muy claro, actualmente convivimos con problemas de salud que son originados o agravados por el sedentarismo.

El Ejercicio Físico y Actividad física no son lo mismo

Existen diferencias, aunque muchas veces los utilicemos como sinónimos o términos equiparables.

La Actividad Física engloba cualquier actividad en la que consumimos energía en su realización (trabajar, pasear, las tareas de la casa…), la mayor parte de ellas forman parte de nuestra vida cotidiana, aunque pueda variar el volumen o la intensidad en la manera que se realizan.

Por el contrario, la realización de Ejercicio Físico es una actividad física planificada y repetida que pretende mejorar la forma física y por tanto la salud. En este caso las actividades que engloba son: nadar, montar en bici, correr, pilates, bailar, spinning, andar a buen paso.

Por tanto, podemos decir que todo ejercicio es actividad física, sin embargo, no toda actividad física puede considerarse ejercicio.

Beneficios de practicar ejercicio físico

Muchos, muchísimos, por ejemplo, a Nivel fisiológico

• Disminuye la presión arterial y ayuda a prevenir la aparición de hipertensión.

• A nivel circulatorio disminuye el riesgo de formación de coágulos, previniendo que aparezcan trombos. Se previene también la aparición de varices al mejorar el retorno venoso.

• Disminuye el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

• A nivel óseo, se previene la desmineralización retrasando la aparición de osteoporosis.

• A nivel muscular se incrementa la resistencia y la fuerza. También ayuda a la elasticidad tanto muscular como articular.

• Ayuda a mantener el peso ideal, evitando el sobrepeso y la obesidad.

• Ayuda a disminuir tanto el valor del colesterol total como del LDL aumentado el del colesterol HDL.

• Disminuye la resistencia a la insulina ralentizando una posible aparición de diabetes tipo 2.

También a nivel psicológico y social

• Al mejorar la apariencia física en general, se incrementa la confianza y la seguridad en sí mismo.

• Al aumentar la autoconfianza y la autoestima se favorece el desarrollo en las relaciones sociales.

• Con el ejercicio se liberan endorfinas, lo cual favorece que se mejore el estado de ánimo.

• Disminuye los niveles de estrés y ansiedad.

• Mejora la calidad del sueño y ayuda a prevenir ciertos estados de insomnio.

• Ayuda a tener una mayor autonomía a nuestras personas mayores y a aquellas con alguna discapacidad.

Incluso en nuestro cerebro se pueden notar mejoras:

• Ralentiza la aparición de enfermedades neurodegenerativas.

• Potencia determinadas habilidades cognitivas como son la memoria, la atención, la concentración, la creatividad.

Recomendaciones generales para el inicio a la realización de ejercicio físico:

• Adecuado a la edad y a la condición física de cada persona.

• En pacientes con alguna patología consultar con los profesionales sanitarios la adecuación del ejercicio a esta patología.

• Comenzar paulatinamente, evitar realizar sesiones muy duraderas o intensas.

• Práctica de forma regular la actividad física escogida. Es importante que resulte satisfactoria y divertida.

• Aunque resulte obvio, siempre conviene remarcar que, para mantener una buena salud, la práctica de ejercicio físico es importante, pero debe ir acompañada de un estilo de vida saludable. De nada sirve realizar ejercicio físico regularmente si no se acompaña de una alimentación equilibrada y de unos hábitos saludables.

• Evitar la práctica del ejercicio en ambientes extremos (muy cálidos o muy fríos).

• Vigilar la hidratación cuando el ejercicio es prolongado, por ejemplo, cuando se supera una hora es recomendable llevar agua.

• Utilizar el calzado y la ropa adecuada.


Augusto Ortega Jiménez
Farmacéutico. Centro de Información del Medicamento
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real

También te puede interesar