Javier Fernández-Caballero | Castilla-La Mancha 21/01/2021
 
 
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Juan Ramón Amores, alcalde de la localidad albaceteña de La Roda, es uno de los grandes ejemplos de superación que nuestra región ha visto en los últimos años por la enfermedad que padece, el ELA. Lejos de dejar a un lado el puesto que sus vecinos habían elegido para él, lejos de tirar la toalla como primer edil del municipio manchego, lejos de –en todo su derecho- abandonar su cargo de alcalde, Amores decidió usar todas las fuerzas que tenía para seguir entregándose a la sociedad. Por eso continúa de alcalde. Por eso sigue en su despacho recibiendo a sus vecinos a pesar de ser una persona de alto riesgo si se contagia de COVID.

En las últimas horas se ha hecho viral a través de Twitter un vídeo en el que Amores, en un gesto de hartazgo por ver cómo políticos se “habían saltado la cola” de la vacuna del COVID en distintos puntos del país, defendía la importancia de la honradez en política: “Yo defiendo que hay muchos más políticos que no lo hacemos de los que han hecho ese acto ilógico. Yo soy político y tengo miedo, porque cuando llegue mi turno, no quiero que nadie piense que me han llamado para ser alcalde. Me llamo Juan Ramón Amores, soy enfermo de ELA, tengo un grado 2 de dependencia y un 68% de discapacidad. Y no, no me he vacunado contra el COVID”, expone Amores en la grabación.

Manchainformacion.com se ha puesto en contacto este jueves con el alcalde, que de nuevo ha vuelto a dar un ejemplo en sus palabras: “El vídeo surgió ayer por la noche, sin querer, justo antes de irme a la cama. Se lo pedí a mi mujer y me grabó”, explica. “Tenía un cabreo muy importante por lo que estaba viendo. Sentía mucha decepción pero a la vez siento orgullo porque ser político no es malo, y la mayoría de los políticos no aprovechamos situaciones así para beneficiarnos”, defiende el alcalde.

“Yo no quisiera vacunarme antes que mis padres, por ponerte un ejemplo” –prosigue Amores-. “Soy una persona que está en situación de riesgo, que recibo mucha gente en el Ayuntamiento, que no uso mascarilla porque no podría hablar ni casi respirar y de esta forma recibo a mis vecinos. No tengo el coronavirus y me he librado momento, pero aun teniendo una situación de riesgo, preferiría antes vacunar a mis padres que a mí”, añade.

Amores defiende que “somos muchísimos más los buenos políticos que los malos y que hay algunos que se aprovechen de su puesto para ponerse una vacuna antes que los demás da rabia”. También deja clara una cuestión: “Estos políticos que lo han hecho tienen que saber que la inmunización no está en que se vacune él o no, sino en que se vacune la mayoría. Por tanto, ¿qué más da una semana más que después? No hay que pensar egoístamente…”, expone Amores.

Por último, lanza una bella reflexión final: “Yo, cada día, pienso que al final el COVID ha demostrado que somos vulnerables, porque algo que no vemos nos mata en un momento. Sin embargo, al otro lado de eso, tenemos el hoy: el hoy es algo de lo que todos podemos disfrutar. Hay que disfrutar de la vida porque mañana nos pueden diagnosticar ELA o COVID o muchas más enfermedades que acaban contigo; sin embargo, la única enfermedad que no te puede quitar nada es el día a día”, concluye.


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