Lorena Gómez Belinchón | Salud & Nutrición & Belleza 30/04/2021
 
 
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La Farmacia Comunitaria es una de las vías de consulta más cercanas para la población sobre temas de salud. Los cambios en la alimentación infantil en los últimos años sitúan la dieta no solamente como vía de desarrollo, sino también como factor preventivo en la salud adulta. La alimentación de los más pequeños es uno de los temas sobre los que más preguntas se hacen los padres. Por todo ello y vamos a tratar de las nuevas tendencias en alimentación infantil.

En los últimos años han surgido diferentes tendencias muchas veces opuestas o enfrentadas que hacen que los padres se sientan inseguros sobre cuál es la mejor manera de alimentar a sus hijos. Algunas de las novedades principales son: los recursos para mantener la lactancia materna, los programas para optimizar la nutrición de los 1000 primeros días de vida, cambios en los calendarios de introducción de alimentos o técnicas para introducir la alimentación complementaria.

El concepto de Nutrición durante los 1000 primeros días de vida incluye los 365 días del primer año y los 365 días del segundo a los que se añade los 270 días del embarazo.

Se ha visto que optimizar la nutrición en este periodo es una estrategia para el desarrollo del organismo capaz de intervenir en una programación metabólica temprana que va a influir en su crecimiento físico, desarrollo cognitivo, maduración inmunológica, etc.

En los últimos años se está descubriendo que la modulación, por ejemplo, del microbiota intestinal, se asocia a un riesgo menor de desarrollar determinadas enfermedades como alergias, obesidad y otros trastornos neurológicos y cognitivos. Esta modulación está estrechamente influenciada por factores externos como por ejemplo la dieta de los primeros días de vida. Aunque la dieta saludable y variada puede favorecer un buen estado nutricional, diversos estudios indican que durante la primera infancia hay deficiencias en micronutrientes como el hierro o vitamina D. Por eso existe un consenso en suplementar con vitamina D a todos los lactantes durante el primer año de vida.

No obstante, también se siguen o intentan seguir protocolos que se hacían antiguamente, ya que la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna como único alimento desde el nacimiento hasta los 6 meses. La lactancia materna presenta muchos beneficios tanto nutricionales como inmunológicos y psicológicos en la salud materno infantil. Fomentar la lactancia materna debe ser una prioridad de Salud Pública en la que nos implicamos todos los profesionales sanitarios. Es muy importante responder a las inquietudes de las familias sobre la lactancia ya que a veces la lactancia materna no puede ser en exclusiva, en ocasiones puede ser mixta. Existen actualmente multitud de sistemas para superar estas dificultades, además de que la formulación de las leches infantiles está en constante progreso. Su composición va mucho más allá de los requerimientos de macronutrientes, vitaminas y minerales en el lactante. Los últimos avances consisten en la adición de ingredientes funcionales que se acercan cada vez más a su composición a la de la leche humana.

Introducción de la alimentación complementaria

A los 6 meses más o menos llega el momento de comenzar a introducir alimentación complementaria, es decir, de darle al bebé alimentos diferentes de la leche materna o de fórmula. Ha de ser un proceso gradual probando primero con aquellos alimentos más fáciles de digerir y menos alergénicos para evitar que tenga problemas digestivos y reacciones alérgicas. Esta alimentación no sustituye la leche materna o la de fórmula, sino que se añade a ella ya que el alimento fundamental de un lactante hasta los 12 meses de vida es la leche.

Como siempre la decisión respecto al tipo de alimentación y forma de administrar es de los padres. Los profesionales les informamos y apoyamos en todo momento sin juzgar .

Hace unos años lo normal era comenzar con las papillas "lacteadas" o de fruta y purés de verdura a los que se iba añadiendo pollo, pescado, huevo... y sin embargo hace un tiempo surgió una nueva forma de introducir alimentación en la dieta del bebé denominada Baby Led Weaning con las siglas (BLW), también llamada "alimentación dirigida por el bebé" qué consiste en no darle puré en ningún momento, sino trocitos de comida que pueda masticar, chupar y tragar para acostumbrarse a comer como un adulto desde el principio sin pasar por la fase de transición de los purés.

Las ventajas de BLW es que ayuda a que aprenden a comer solos, evita que tenga que acostumbrarse a comer una determinada forma con elementos triturados, y a desacostumbrarse al poco tiempo. Los defensores de este modelo de alimentación dan por hecho que los niños que no siguen este método se alimentan solo de purés hasta los 12 meses y que los padres les dan la comida siempre sin animarlos a coger ellos la cuchara o los alimentos pero esto no es así, pues la mayoría de los padres comienza a dar alimentos sólidos a su hijo a medida que ven que están preparados para masticar y tragar sin atragantarse, combinando las tomas de puré con la lactancia o con trocitos de comida, por lo que aprenden igualmente a masticar y tragar como un adulto. Además, lo normal es dejar que el niño coja la cuchara o el tenedor para comer solo en cuanto sea capaz de hacerlo por lo que también aprende a usar los cubiertos y vaso. Esta técnica permite descubrir distintos sabores, así como olores y texturas, al tiempo que se acostumbra a comer de todo.

Pero la cuestión de aprender a comer solo depende de cómo los padres alimentan a sus hijos, ya que los niños que comen puré pueden perfectamente acostumbrarse a distintos sabores texturas y olores y a comer verduras, frutas, pescado y legumbres sin problemas ya que sus padres le ofrecen este tipo de alimentos tanto en puré como en trocitos y van introduciéndolos poco a poco en su dieta. Con lo cual, al igual que la lactancia materna, el que no quiera o no pueda proceder al Baby Led Weaning puede hacerlo en puré en exclusivo o incluso mixto.

El método tradicional

Hay muchas opciones porque cada niño y familia son diferentes y sí se siguen introduciendo cereales y la fruta. De hecho hay familias que deciden realizar "método tradicional" y, por ejemplo, añaden un par de cacitos del cereal en el biberón de la noche y otro en el de la mañana (o simplemente 1). O si no se quiere introducir cereales "envasados" pues pueden darle todos los días un trocito de pan integral o probar con un puñadito de sémola de trigo en los purés o avena... añadir un poco de pasta a los purés... (mejor siempre que sean integrales).

Y respecto a la fruta a partir de los 6 meses los niños pueden comer cualquier fruta sin excepción. El orden de introducción de los alimentos no es importante aunque sí solemos hacerlo de una forma escalonada para identificar posibles reacciones alérgicas. Por ejemplo: empezar con media manzana, media pera, medio plátano y trocitos de naranja etc y hacerlo puré... O, si se prefiere incorporar los tipos de fruta por separado, pues se debe probar entre 3 y 5 días con esa misma fruta salvo que se note algún tipo de reacción alérgica. Las reacciones alérgicas alimentarias son en su inmensa mayoría inmediatas: es decir, a los pocos segundos o minutos de haberla ingerido comienzan a aparecer ronchas, enrojecimiento etc.

Respecto a la fruta, las que más alergias producen son el melocotón, el kiwi y la fresa y podemos dejarlas para el final.

Introducción de carnes y pescados

La edad exacta a la que introduzcamos las verduras, la carne, el pescado como las legumbres y los huevos no es lo más importante. A partir de los 6 meses se puede empezar con puré de verduras. Se pueden utilizar todo tipo de verduras (puerro, patata, calabaza, calabacín...) pero la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda descartar las verduras de hoja verde porque contienen altas concentraciones de nitratos (acelgas, espinacas, col, etc ).

Una vez que empiece con puré o BLW se puede alternar con: pollo, con el pavo, el conejo, el cordero y ternera. ¿Y tiene que ser en ese orden siempre? No, se puede hacer como se prefiera.

El siguiente reto es el pescado blanco. Puedes empezar con el que se prefiera: pescadilla, merluza, lenguado, rape... será bastante con unos 50 70 gramos por ración.

Se debe evitar el emperador, pez espada, el tiburón cazón, tintorera, el lucio y el atún rojo al menos hasta que el niño cumpla los 10 años ya que pueden tener una cantidad de mercurio que puede ser perjudicial en niños menores de esa edad.

¿Se puede empezar con los purés a los 4 meses? No es recomendable y hay que esperar por una razón sencilla y es que los recién nacidos están preparados para tragar el líquido, pero tienen activado el reflejo de extrusión que les impide tragar alimentos sólidos hasta aproximadamente los 5 meses de vida o más. Eso sí, a los 7 meses la mayoría de ellos están preparados para masticar. Puede comer huevo y legumbres... a partir de los 6 meses el niño puede comer de todo hay que utilizar el sentido común y no introducirle varios alimentos nuevos el mismo día.

Últimas novedades y recomendaciones

Los niños menores de 1 año no deben tomar sal en las comidas. A partir de un año pequeñas cantidades de sal yodada.

La leche de vaca: los menores de un año han de tomar lactancia materna o leche adaptada. A partir de los 8/9 meses pueden tomar pequeñas fuentes de leche de vaca como yogur natural o un poquito de queso fresco y es a partir del año cuando ya pueden tomar leche de vaca entera o semidesnatada.

Leche cruda: nunca a menores de un año y se recomienda evitar la infancia en general debido a que hay riesgo de que contenga bacterias como Listeria.

Miel: los menores de un año no deben tomar miel por el riesgo de desarrollar botulismo.

Atún rojo, tiburón, así como emperador y Lucio: los pescados grandes contienen mercurio, así que no deben consumirse en las primeras etapas de vida.

Frutos secos: a partir de los 6 meses pueden comerlos molidos en cualquier receta, pero nunca hay que dárselos entero ni en trocitos hasta los 4 o 5 años para evitar el riesgo de atragantamiento.

Verduras de hoja verde: espinacas, acelgas, col, etc, a los niños menores de un año no debemos ofrecérselas ya que estas verduras liberan nitritos.

Para terminar, recomendar como medida general seguir el plato de Harvard que es un método sencillo, válido tanto para niños como para adultos y que se puede utilizar en las comidas, en las cenas. Se trata de dividir mentalmente un plato en dos mitades; la primera mitad tiene que estar formada por verdura y fruta. La otra mitad se divide en dos cuartos iguales que serían los hidratos de carbono y la proteína. Los hidratos de carbono siempre que se puedan integrales, es decir: pasta, arroz, etcétera. Y la proteína siempre que se pueda proveniente de pescados, huevos, carne de aves y en menor medida carne roja. Por supuesto evitar hamburguesas, salchichas o derivados cárnicos procesados. Y con esto, tendremos el plato ideal.

Lorena Gómez Belinchón
Farmacéutica Comunitaria de Socuéllamos
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real

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