Javier Fernández-Caballero | Miguel Esteban 11/02/2021
 
 
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Este fin de semana, la localidad toledana de Miguel Esteban debería ser un hervidero de tradición en torno a la Fiesta de la Jota Pujada, una tradición centenaria interrumpida por este año del COVID, en el que tantas actividades se están viendo afectadas.

Cientos de personas se debían de concentrar el próximo domingo en la zona de ‘La Vendimiadora’ en torno al Corro de la Jota Pujada, una seña de identidad del Carnaval miguelete, una fiesta ancestral que llevan celebrando más de 300 años y que todos los vecinos llevan en la sangre.

ASÍ ES EL BAILE DE LA JOTA PUJADA



Como marca la tradición, los encargados de abrir la Jota Pujada son los capitanes. Todos ellos recaban los aplausos de los asistentes con el tremolar de banderas al ritmo de las notas interpretadas por la Banda Municipal de Música. Tras ello, los capitanes bailan la jota.



Los Capitanes dan el relevo a aquellas parejas que van pujando para poder bailar en el centro del corro, bajo la estatua de la Vendimiadora, y siguiendo las órdenes del animero, un señor provisto de garrota que dirige las pujas.



La estampa de la Jota Pujada se repite hasta cuatro veces durante todo el fin de semana y ya se convierte en un atractivo turístico para el municipio. El dinero recaudado, que antiguamente se destinaba a costear misas para las ánimas, en la actualidad se entrega a la Banda Municipal de Música, que también tiene un papel importante dentro de esta fiesta.

UNA TRADICIÓN INTERRUMPIDA POR LA GUERRA CIVIL

Juan Luis Lucendo, historiador local, señala a manchainformacion.com que la Jota Pujada surge dentro de las actividades del Carnaval de Ánimas del siglo XIX, en el que la Cofradía de Ánimas Benditas organizaba actividades de tipo festivo para conseguir fondos para hacer misas pro las Ánimas, y de esas actividades festivas surge el baile en el que se puja el dinero y se entregan regalos que se subastan para las ánimas. “Por lo tanto, Miguel Esteban mantiene la herencia de una actividad que se inició hace siglos con su idea original”, pone en valor.

Aunque no sabe a ciencia cierta el tiempo exacto de suspensión durante la Guerra Civil ya que no han encontrado documentos fehacientes que la daten, “el Carnaval como tal estuvo suspendido en toda España durante los años posteriores a la Guerra, recuperándose casi cerca de 1950”.

MÁS SOBRE LA INTERRUPCIÓN DE ESTA FIESTA EN LA GUERRA CIVIL



Según narran los mayores de Miguel Esteban, “en los 3 años que duró la guerra, no hubo ningún tipo de celebración ni Feria, ni Carnaval, ni Semana Santa. Sólo había miedo y tiros por las calles, no había lugar para celebraciones”.



Tras ello, lo que ocurrió en los años posteriores a la guerra es que había mucho miedo a las máscaras. “Cuando terminaba el corro, la gente se encerraba en su casa. Como había muchos enfrentamientos (por la cuestión de los bandos de la guerra) entre vecinos, hermanos, primos y familias…. escondiéndose en el anonimato de las máscaras, se aprovechaba para asustar y amedrentar al enemigo”, narran estas mismas fuentes.


Baile de la Jota Pujada 2020 en Miguel Esteban
 
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