Anastasio Delgado Casas | Salud & Nutrición & Belleza 16/02/2021
 
 
Vota:
Comparte:
 
 
La rápida propagación de la COVID-19 en nuestro país y sus consecuencias han ocasionado algunos cambios en nuestras pautas de ocio y trabajo. Desde diferentes ambientes profesionales se han lanzado protocolos y recomendaciones clínicas y destacan el uso del cloruro de cetilpiridinio (CPC) como medida profiláctica de manera previa a los procedimientos dentales para disminuir la carga viral de la cavidad bucal, con el objetivo de “prevenir la transmisión de enfermedades víricas”.

El cetilpiridinio es un compuesto de amonio cuaternario utilizado como medida profiláctica en algunos tipos de enjuagues bucales y pastas de dientes, pastillas y aerosoles para las vías superiores (garganta y vías nasales). Es un antiséptico que permite la degradación de la bicapa lipídica de le envuelta de algunos tipos de virus, lo que sugiere su efectividad frente a estos tipos de virus con envuelta similar, como son el virus respiratorio sin igual o los coronavirus. Puede actuar como un detergente y antiséptico, no es corrosivo, tampoco oxidante y cuenta con un pH neutro.

El objetivo principal es desestabilizar el virus y la membrana es un elemento imprescindible para los virus a la hora de reconocer las células e infectarlas. Es en ella donde se encuentran moléculas esenciales, como la famosa proteína S en el caso del SARS-CoV-2.

A raíz de la publicación de algunos artículos especulativos y algunas evidencias clínicas previas con otros tipos de virus respiratorios, desde el inicio de la pandemia se comenzó a plantear en diversos medios la posibilidad de que los enjuagues bucales con ciertos colutorios, podrían ser una medida preventiva eficaz frente al contagio por SARS-CoV-2, se sugirió que permitiría reducir la carga viral en la cavidad oral a corto plazo y podría ser interesante en situaciones como la asistencia odontológica o médica en pacientes con Covid-19. No obstante, la realidad es que la evidencia disponible es muy limitada y no se pueden extraer conclusiones al respecto.

Es en algunos estudios preclínicos donde se demostrado lo que decíamos con anterioridad, la membrana se desestabiliza en contacto con el CPC, de manera que la proteína S deja de ser funcional.

“Hemos comprobado que el CPC es realmente quien tiene un papel antiviral porque, llevando a cabo el mismo experimento con colutorio sin CPC, el virus sigue teniendo alta capacidad de infectar y destruir células”

Conviene subrayar que los artículos disponibles en la actualidad, presentan grandes limitaciones como para respaldar afirmaciones en el sentido de que los enjuagues bucales/nasales pueden ser eficaces para reducir la transmisión del SARS-CoV-2. La primera y principal se refiere a la propia naturaleza del estudio; un ensayo bioquímico “un vitro”, que difícilmente puede simular con fiabilidad las condiciones de la mucosa nasal o bucal de los seres humanos. Además el virus empleado no es el SARS-CoV-2 sino el coronavirus HCoV-229E, causante del resfriado común en humanos, que si bien pertenece a la misma familia que el primero y puede compartir caracteres genéticos y anatómicos, no permite extrapolar los resultados relativos a su inactivación.

En odontología se suelen utilizar dos tipos de antisépticos: la clorhexidina, muy eficaz en el control del biofilm y en el tratamiento de las enfermedades periodo tales de origen bacteriano, y también el cloruro de cetilpiridinio, un antiséptico de amplio espectro de acción frente a bacterias, virus y hongos.

Hacer gárgaras o enjuagues con colutorios que contenga este antiséptico, disminuye, por tanto, la carga viral de la boca, siempre y cuando la concentración sea de 0,05%, que es la recomendación para uso doméstico y clínico.

Cepíllate, al menos, tres veces al día y complementa el cepillado con un colutorio adecuado.

Lávate las manos antes y después del cepillado, no olvidar también enjuagar y secar bien el cepillo.

No se debe compartir el cepillo de dientes y cámbialo cada cierto tiempo.

Ante cualquier dolencia o alteración, acudir al dentista.

Los colutorios cumplen un papel importante en la rutina de higiene bucal diaria porque tienen la capacidad de llegar a todas las áreas de la cavidad bucal y en particular la lengua, donde es un importante lugar de acumulación de virus y bacterias, por lo que ante esta premisa, es evidente la necesidad de una correcta higiene buco dental.

En definitiva, parece evidente que aún se requieren ensayos clínicos prospectivos bien diseñaos que demuestren o refuten el papel real que el uso de colutorios y enjuagues bucales y nasales pueden tener en la reducción de la carga viral en cavidades que son una potencial fuente emisora o vía de entrada de partículas virales. Esta situación podría ser complementaria a otras terapias y actuar como medida profiláctica junto a otras como la distancia social, el lavado de manos o el uso adecuado de mascarillas adecuadas a cada contexto y homologadas como tal.

UN ENJUAGUE BUCAL NO PROTEGERÁ DEL CONTAGIO, HASTA ENTONCES, NO DEBE RECOMENDARSE SU USO COMO PROFILAXIS NI, MUCHO MENOS, COMO TRATAMIENTO DE LA COVID-19.


ANASTASIO DELGADO CASAS
FARMACÉUTICO COMUNITARIO EN TORRE DE JUAN ABAD


También te puede interesar 
 
loading...