Jesús Villajos Brunner | Deportes 05/03/2021
 
 
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El meta alcazareño sufrió la grave lesión en el partido que enfrentó el pasado domingo al juvenil B del Sporting de Alcázar frente el Atlético Cervantino de Argamasilla de Alba. Será operado el próximo martes, 10 días después del partido.

El juvenil B del Sporting de Alcázar se desplazaba en la mañana del domingo a Argamasilla de Alba para disputar una nueva jornada de la liga provincial juvenil. Un partido más de competición si no hubiera sido por la grave lesión que sufrió el portero sportinguista, Alejandro Mena.

En un encuentro demasiado violento para lo que era (partido entre jóvenes de la provincia que están en formación) que sobrepasó en varias ocasiones el límite de la legalidad y donde el colegiado del partido, Fernando López de los Mozos Donate, no supo frenar a tiempo lo que auguró lo que finalmente terminó ocurriendo, una lesión de gravedad.

Con un resultado de 0-1, gracias al gol conseguido por Álvaro Marchante a los pocos segundos de comenzar el partido, el Atlético Cervantino fue en busca del empate sobrepasando en muchas ocasiones los límites permitidos pero bajo el beneplácito del colegiado que perdonó numerosas amonestaciones a los locales y mostrándoselas, sin embargo, a los jugadores sportinguistas, llegando incluso a expulsar, en los minutos 11 y 13 de partido, al central alcazareño Fran Ochoa por doble tarjeta amarilla, dejando a los alcazareños con 10 futbolistas sobre el campo casi todo el partido.

Gracias al consentimiento arbitral, el juego brusco grave fue en aumento hasta que en el minuto 63, en un balón aéreo, el delantero del Atlético Cervantino, Raúl Sánchez, desplazó, en pleno salto, al portero del Sporting de Alcázar, Alejandro Mena, golpeándole en las piernas y provocando la caída desequilibrada al suelo. El meta visitante cayó con todo el peso sobre la muñeca derecha con resultado de rotura de cúbito, radio y escafoides. “Fue horrible”, asegura el portero que, a pesar de no recordar muy bien lo que ocurrió después a causa del fuerte dolor en la muñeca, si es consciente de que lo vivido en el Campo “Santiago García” de Argamasilla de Alba no lo había visto nunca. “Recuerdo que de la rabia y la impotencia rompí a llorar”, lamenta Mena que esta temporada cumple su último año como juvenil y que dice adiós de esta forma tan lamentable a la temporada y a su etapa como canterano.

“Fue todo antideportivo; el entrenador local, aun viendo el desplazamiento que tenía en mi muñeca, siguió defendiendo vehementemente a su jugador, fue horrible”, señala Mena. El delantero local no recibió amonestación alguna e incluso se aventuró a reclamar penalti a un colegiado que se le fue el partido por completo tomando decisiones muy favorables al equipo local. Como dato, hasta el minuto 63, momento que ocurrió la desgraciada acción, el Atlético Cervantino tan sólo había recibido una tarjeta amarilla (Juan Carretero en el 53’) por las 4 señaladas a los alcazareños, que jugaba con un jugador menos por la expulsión de Fran en el minuto 13’ por doble amarilla y con la lesión de su portero.

ATENDIDO EN EL HOSPITAL DE TOMELLOSO

Tras el fatídico momento, Alejandro Mena fue trasladado al Hospital General de Tomelloso donde fue atendido y diagnosticado con fractura de cúbito y radio en la zona de la muñeca derecha con rotura parcial del escafoides. Una lesión por la que tendrá que ser operado el próximo martes 9 de febrero, diez días después del partido, con dolores, diciendo adiós a la temporada, a su etapa de juvenil y ocasionando problemas en los estudios y preocupaciones a familiares y amigos.

Quizá, lo más grave de todo, es la indiferencia mostrada por el Atlético Cervantino que, a día de hoy, aun no se ha dignado a llamar al jugador o al club para preocuparse por la salud del joven alcazareño. “No he recibido ni una llamada, ni del entrenador del Cervantino, ni de jugadores, ni un mínimo mensaje de nadie (…) Ni la voy a recibir”, lamenta el portero sportinguista. “Hay jugadores que casi puedo entender que no sean conscientes de lo que había pasado, pero no causa mucha frustración no recibir la llamada del entrenador del equipo rival que tendrá 60 años y que vio como rabiaba de dolor y como llevaba la muñeca colgando… es indignante”, concluye.

Actitud que retrata el comportamiento de algunos que se erigen como entrenadores o formadores deportivos de jóvenes en crecimiento. Lamentable.

Por cierto, el partido finalizó en empate a 1, aunque, evidentemente, eso quedó en segundo plano.


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