Marta Mata Antón | Salud & Nutrición & Belleza 14/04/2021
 
 
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La piel es el órgano más grande que tenemos y es además nuestra carta de presentación hacia el mundo exterior. En nuestra piel del rostro se va a ver reflejado si hemos dormido mal, si no comemos adecuadamente, si fumamos...

A partir de los 30 años comienza a disminuir el ácido hialurónico y el colágeno de la piel y esta empieza a perder su luminosidad y tersura, se vuelve menos elástica y comienzan a aparecer las temidas arrugas de expresión.

Antes de aplicar cualquier crema es fundamental realizar una buena limpieza facial. Muchas veces se nos olvida o creemos que es un paso que podemos saltarnos bien porque pensamos que nuestra piel está limpia porque no nos maquillamos, o simplemente pensamos que realizar una limpieza con agua es suficiente. Esto no es así, de hecho, se acumula mucha suciedad y polución en nuestra piel que puede afectar muy negativamente a su aspecto y funcionalidad.

Con la limpieza facial vamos a conseguir mantener en nuestra piel del rostro su luminosidad y tersura. Además, una piel hidratada comienza con una limpieza adecuada según nuestro tipo de piel y para ello existen infinidad de texturas y productos que van desde jabones, aguas micelares, leches limpiadoras e incluso texturas en aceite para las pieles más deshidratadas...

Un cuidado básico para empezar a proteger nuestro rostro y evitar las arrugas es utilizar un buen protector solar a diario que preserve nuestra piel de la radiación solar, ya que esta aumenta las probabilidades de acelerar el envejecimiento cutáneo y el riesgo de padecer cáncer de piel. Como dicen los dermatólogos, la mejor crema antiedad es un buen protector solar.

Uno de los activos más interesantes de los que disponemos ahora mismo es la vitamina C. Se considera la reina de los antioxidantes y nos ayuda a prevenir el fotoenvejecimiento, previene la inmunosupresión por radiación UV, aumenta la síntesis de colágeno y reduce la hiperpigmentación.

El ácido hialurónico es también fundamental ya que nos ayuda a retener el agua en los tejidos para que se mantengan en buenas condiciones. Su pérdida natural con el paso del tiempo provoca que la piel se vuelva más seca, menos firme y elástica pero aplicando a diario productos que contengan ácido hialurónico en nuestra piel evitaremos este proceso.

En cuanto al contorno de ojos, es importante saber que la piel de esta zona es diez veces más fina que la del resto del rostro y es una zona pobre en glándulas sebáceas, lo que le hace necesitar cuidados diferentes. Además, esta zona está sometida a una actividad constante debido al parpadeo y gesto de los ojos. Existen productos específicos para esta zona del rostro y se deben aplicar en poca cantidad con los dedos anulares que son los que ejercen menos fuerza.

Para finalizar, es importante recalcar dos cuidados extra que le van a conferir a nuestra piel un extra de luminosidad y frescura. Estos cuidados son la exfoliación y aplicar una mascarilla hidratante una vez a la semana.

La exfoliación acelera la renovación de las células de nuestra piel y la microcirculación sanguínea de la superficie. Tras la exfoliación la piel retoma su suavidad y flexibilidad natural y además, al eliminar la capa de células muertas de la epidermis, la piel está más receptiva para absorber cualquier principio activo que se aplique después.

Sigamos estos consejos y mantengamos nuestra piel joven.


Marta Mata Antón
Farmacéutica comunitaria de Ciudad Real
Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real

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