“Tengo la palabra en la punta de la lengua… ¡pero no me sale!”
“Antes tenía una memoria de elefante, no necesitaba apuntar nada y, sin embargo, ahora olvido muchas cosas si no las apunto inmediatamente”
“Cada vez me cuesta más recordar lo que hice ayer, pero me acuerdo perfectamente de las letras de las canciones de cuando era joven”
Seguro que hay muchas personas que se sienten identificadas con este tipo de frases. Y es que, si hay algo que nos preocupa según vamos cumpliendo años, es la pérdida de memoria, esos olvidos que se producen en nuestro día a día y que en muchas personas pueden producir no solo preocupación sino ansiedad o malestar.
Hemos de tener en cuenta que este tipo de fallos pueden darse a cualquier edad y pueden originarse por muchas causas (enfermedades, poco descanso, falta de ejercicio físico y mental, estrés diario, trastornos ansiosos o depresivos, algunos fármacos, consumo de alcohol o drogas…), pero también es cierto, que es normal que se vayan incrementando con el paso del tiempo, según vamos envejeciendo. Y aunque la edad no es la causa de estos olvidos o problemas cognitivos, sí es un factor de riesgo para que éstos aparezcan, pues de igual forma que ocurre con nuestro cuerpo, nuestro cerebro también envejece, lo que lo hace más sensible a sufrir determinados cambios en su funcionamiento (menos velocidad de procesamiento, más facilidad para distraerse, mayor esfuerzo y tiempo para aprender cosas nuevas, olvidos más frecuentes del nombre de personas y objetos…)
En principio, vamos a considerar estos cambios como normales o asociados a la edad, pero puede que lleguen a evolucionar a un deterioro cognitivo, lo que ya implica un menor rendimiento en nuestras capacidades intelectuales y pequeños problemas en el funcionamiento diario, lo cual no pasa desapercibido para el entorno. Además, en algunos casos, será la fase previa a una demencia, lo que supone un deterioro crónico, progresivo e irreversible, y que implica un déficit cognitivo generalizado, interferencia en todas las actividades de la vida diaria y cambios también a nivel comportamental y emocional. De ahí que un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado van a ayudar a que, tanto la aparición, como el curso del cuadro clínico, sean lo más lento y progresivo posible.
La mejor manera de trabajar estos síntomas es a través de la estimulación cognitiva o gimnasia cerebral, es decir, todas aquellas actividades, situaciones o herramientas que nos van a ayudar a optimizar nuestras funciones cognitivas, y que van a poder ser realizadas tanto por personas que no tengan ningún problema, como por las que tengan olvidos o deterioro cognitivo leve, y también por aquellas que tengan un nivel de deterioro moderado o grave, con el objetivo de prevenir que este vaya a más y/o mantener el estado actual, así como mejorar o potenciar ciertas capacidades y ralentizar el progreso de la enfermedad.
Y es que, aunque nuestro cerebro envejezca y cambie, tiene la capacidad de seguir aprendiendo, de crear nuevas conexiones neuronales y compensar las pérdidas que se van produciendo y, con ello, de crear una reserva cognitiva o “ahorros cerebrales” que nos van a ayudar a seguir funcionando con normalidad a pesar de esos déficits y a retrasar los síntomas una vez aparezca alguna patología.
Por tanto, a pesar de nuestra situación personal, siempre va a ser un buen momento para empezar a realizar esta estimulación o trabajo cognitivo pues, además de lo ya mencionado, ayudará a la socialización evitando un posible aislamiento, y a aumentar nuestra autoestima, confianza, funcionalidad y bienestar psicológico y emocional, contribuyendo todo esto a mejorar, en definitiva, nuestra calidad de vida.
Es por ello por lo que desde Ocio y Deporte, comprometidos con el bienestar físico y mental de nuestros usuarios, vamos a poner en marcha la actividad Activa-Mente dirigida al colectivo de personas mayores de 60 años a los que ofreceremos sesiones de estimulación cognitiva o ‘gimnasia cerebral’ que se adaptarán a las circunstancias de cada persona. Tras una valoración previa, buscamos la creación de grupos reducidos que cuenten con unas capacidades similares para afrontar los ejercicios que realicemos, velando así por una atención personalizada, una seña de identidad en nuestro centro. Una actividad que crecerá de acuerdo a las necesidades de nuestros usuarios y que diseñaremos gracias a ellos por lo que si estás interesado en inscribirte puedes ponerte en contacto con nosotros en los teléfonos 618 21 90 21 o 687 39 94 35, o bien pasarte por nuestros centros en calle Delicias 21 o Reina Cristina 37.
Nieves García García-Casarrubios
Psicóloga y máster en Psicogerontología