La jornada comenzó con un homenaje a la Virgen ubicada en el centro del patio.
Arropados por el calorcito del sol, oculto durante unos días, se organizó la gymkhana para padres y alumnos. Mini golf, tira soga, sopa de letras, el pañuelo, encesta…
Bonito espectáculo donde reinó la unión de padres y alumnos por ciclos, con carcajadas, alguna que otra caída al suelo y donde los profesores lideraron las diferentes pruebas.
Mientras tanto, en el bar, atendido por los profesores, se ofrecían refrescos, pipirrana, queso, jamón y, para los niños, chuches.
A la sombra de los árboles, se elaboraba una paella gigante para unas 430 personas. Los profesores junto a alumnas en prácticas y otros alumnos de 4º de ESO, repartieron la paella, el pan, agua o sangría. Hubo quien repitió hasta que la paellera quedó limpia.
Sobremesa a la sombra mientras los alumnos pequeños hacían sus pinitos con el karaoke.
Entre todos se recogió el patio con la satisfacción de los objetivos cumplidos, junto con el deseo de repetir en otra ocasión.
“Embarcados el centro en un cambio donde se van introduciendo poco a poco nuevas metodologías, este encuentro ha sido un claro ejemplo de unidad, donde los profesores hemos puesto en práctica la teoría del trabajo cooperativo liderados por el Equipo de Pastoral. Sean nuestras últimas palabras de agradecimiento a los creadores de la idea, a los ideólogos de los objetivos, a los hacedores de las acciones y a los que hemos estrechado los lazos de fraternidad que hacen posible una nueva educación en valores humanos y en valores cristianos”.