La formación de voces blancas más prestigiosa de España ofreció un concierto emocionante, que bajo el título “Música para un Aniversario”, estuvo marcado por un hilo conductor: la unión de lo culto y lo popular a lo largo Historia de la Música. Forman parte de la Escolanía dos niños de Quintanar de la Orden, tal y como destacó Carlos Madero durante su intervención, quién hizo entrega a su director, Gustavo Sánchez, del escudo en bronce de ésta Muy Leal Villa.
Junto a Carlos Madero, otros miembros de su corporación municipal y de otras autoridades municipales de la vecina localidad de La Puebla de Almoradiel. En representación de la Asociación Amigos de Castilla-La Mancha, su presidente Manuel Millán; el director de los Cursos Nacionales Música, Sebastián Heras y la directora del Festival, Consuelo Díez.
El Festival Internacional de Música de La Mancha, que cumple ya veinte años, da una vez más muestra de la importancia de su proyección cultural y de la calidad artística que mantiene año tras año, contra viento y marea, y siempre gracias a la labor de la Asociación de Amigos de la Música de Castilla la Mancha y la colaboración de distintas instituciones, principalmente del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden.
El concierto comenzó con obras del Cancionero de Palacio, Francisco Guerrero, Banchieri y Josquin Desprez. Piezas polifónicas de los siglos XV y XVI, pero ligadas a estructuras populares como el villancico o la villanesca, con uso de lenguas vernáculas y textura vertical. El coro mostró un potencial sonoro más que notable y muy adecuado para la acústica de la Iglesia de Nra. Sra. de la Piedad.
La intensidad y concentración fue in crescendo con las adaptaciones de algunas piezas de la música popular española y las canciones de Agustín Lara, Carlos Gardel o Henry Mancini, para culminar con dos obras humorísticas de acogedora pedagogía de Carlos Núñez y Richard Geene y el canto negro de Xavier Montsalvatge.
Descubrimos voces solistas con una técnica y musicalidad desbordantes y una dirección admirable de Gustavo Sánchez López. El conjunto mostró unas tablas de auténticos profesionales y supieron trasmitir tal pasión colectiva que se notó tanto en los aplausos como en los bravos y, sobre todo, en la cara de emoción de muchos asistentes. Un concierto inolvidable, que concluyó con la interpretación del “Ave María” de Tomás Luis de Victoria, con dedicación especial para el 650 aniversario de la aparición de la imagen de la Virgen de la Piedad.
De visita por el patrimonio artístico quintanareño
A su llegada a Quintanar de la Orden, los niños hicieron un recorrido guiado por algunos de sus rincones más emblemáticos, acompañados por el historiador y académico correspondiente de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, Zacarías López-Barrajón. Visitaron la Iglesia Parroquial, el Museo de la Virgen y su Ermita, el Palacio de los Rada o casa de Piedra, el Rollo de Justicia (s. XV), la Ermita de Santa Ana y la Sala Sanctorvm, donde contemplaron su última exposición “Mayo Mariano”, además de firmar en el libro de visitas.
Para finalizar, todos los integrantes fueron recibidos por el concejal de cultura, Vicente Rodríguez, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden, donde se les dio la bienvenida oficial, a la vez que se les hizo entrega de un ejemplar de la obra inmortal de Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha. El agustino, Pedro Alberto Sánchez, orden a la que pertenece la afamada escolanía, recibió sendos libros sobre la Historia de Quintanar de la Orden de Juan Martín de Nicolás y otro sobre la Historia del “Milagro Musical Manchego”, editado por la Asociación Amigos de la Música de Castilla-La Mancha.



































































