La calidad interpretativa y musical han protagonizado el primero de los tres fines de semanas, que el XX Festival de Música de La Mancha tiene por delante, junto a numerosas actividades pedagógicas, entre ellas los Cursos Nacionales de Música “Diego Ortiz» y un ciclo inaugurado este pasado domingo sobre “Diálogos de Cultura Musical”. La charla del investigador Luis Leal Pinar, nacido en Casasimarro (Cuenca) trató sobre la música para guitarra y el oficio de “Guitarrero”, además de tener un merecido recuerdo para el compositor quintanareño y catedrático de guitarra, Valentín Bielsa Leganés, fallecido el pasado año.
Precisamente, los asistentes a esta charla pudieron disfrutar del estreno de “Elegía a Valentín Bielsa” (2012), una obra creada por el compositor castellano-manchego Francisco Moreno Viedma. La grabación de esta obra se ha hecho con guitarra electrónica y es deseo de la Asociación Amigos de la Música de Castilla-La Mancha editarla y difundirla para el gran público.
Agrupaciones corales e intérpretes de prestigio internacional
En la Iglesia del Convento de los Padres Franciscanos la Schola Polifónica de Madrid, dirigido por Francesco Ercolani, demostró que en sus cuatro años de vida está en primera línea interpretativa. El público presente disfruto de un programa muy sugerente y cercano: una visión histórica de la polifonía rusa para Cuaresma y Pascua, con obras de autores tan conocidos Tchaikovsky, Rimsky Korsakov y Stravinsky. Un repertorio que muestra a las claras la cercanía expresiva de la música rusa y la española.
También la Ermita de San Joaquín y Santa Ana, por vez primera escenario concertístico del Festival de La Mancha, los asistentes que llenaron el espacio pudieron descubrir un Beethoven diferente. Miguel Simarro al violín y Tony Millán al pianoforte hicieron gala de su virtuosismo en un contundente programa del gran genio alemán. Como peculiaridades del concierto destacar la sonoridad menos ampulosa de la tecla y la cuerda frotada, así como el detallismo que se logra con el uso de instrumentos originales. La pareja Simarro-Millán es garantía de rigor y solvencia interpretativa.
Por último, la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, concluyó ayer domingo el primer fin de semana del Festival con la Capilla Renacentista, dirigida por Amaya Añúa. Especializada en música antigua presentó un repertorio vocal centrado en la polifonía del siglo XVI y en dos personajes cruciales en la música de la contrarreforma que surgió tras el Concilio de Trento: Palestrina y Lasso. Ambos músicos asumieron los principios heredados del concilio, con textos comprensibles, contrapuntos que no desvirtúan la palabra y una expresividad honda y austera.
Como siempre el público, principalmente el local, pero también los llegados de otros puntos de la comarca y de la región, hizo gala de su caluroso aplauso, afecto y apoyo al Festival de Música de La Mancha, festival de festivales.



































































