El novillero daimieleño, Carlos Aranda, ha recibido el alta hospitalaria este jueves al mediodía, tras haber permanecido ingresado desde el pasado domingo en el Virgen de la Salud de Toledo debido a la cornada sufrida en la novillada celebrada en Portillo ese mismo día. Su estancia se ha alargado debido principalmente a la presencia de fiebre que ayer por la tarde empezó a remitir. A su salida, Aranda ha manifestado su satisfacción por la buena evolución en las ultimas 24 horas, pudiendo ya andar ayudado de muletas. El novillero ha recalcado que toda su fuerza e ilusión las va a dedicar a recuperarse para el compromiso del viernes 4 de octubre en Úbeda, donde aunque todavía tenga los puntos de la herida quiere estar.
Antes de partir a Daimiel, Carlos Aranda ha dado las gracias al personal que lo atendió en la misma Plaza y al equipo medico del hospital que lo tratado estos días. Al mismo tiempo también ha agradecido todo el apoyo recibido, entre visitas y llamadas de amigos, vecinos, matadores de toros, novilleros, subalternos, ganaderos y empresarios.

































































