La IV Jornadas, organizadas por la revista Cultura XXI, con la colaboración de la concejalía de cultura del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden, han contado con la participación de casi un centenar de personas inscritas para realizar alguna de las tres visitas guiadas. La primera y nocturna fue al barrio del Toledillo, donde se visitó la ermita de San Sebastián, la Casa de los Siete Linajes y un paseo por sus sinuosos y estrechos callejones, como el que desemboca en el Pozo de la Perla, donde tuvo lugar, según cuenta la leyenda, la quimera de Filibus y la bella Zoraida.
El sábado por la mañana comienzo del recorrido con la visita a la torre fortaleza de la Iglesia de Santiago, donde el grupo fue recibido por el vicario parroquial Francisco Aparicio. Los convocados subieron peldaño a peldaño los ciento cuarenta y dos escalones que nos acercan al paisaje único de Quintanar desde el cielo, que sólo es posible accediendo a la que está considerada como la tercera Torre más alta de España.
Por la tarde, un recorrido por los característicos patios manchegos de la calle de las Aguas y de la calle de la Oliva, para concluir en la calle Yesares, donde se encuentra una auténtica recreación de una “tienda antigua”, al estilo de los años cincuenta y sesenta. Su propietario y conservador, José Luis Fuentes “Tavira”, agasajó a los participantes con un vino de Bodegas Entremontes.
Ya por la tarde, visita al cementerio municipal, donde el grupo pudo recorrer los Panteones y arte funerario más importante del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX que se encuentra en este reciento, comenzando por la cruz que está instalada en el pasillo central y que según los investigadores pudo marcar el lugar donde apareció la imagen de Ntra. Sra. de la Piedad hace 650 años.
De regreso, un alto en el entorno de la ermita de Santa Ana, en cuyo interior se encuentra una de las colecciones religiosas de imágenes olotinas más importantes de la comarca. Además desde el pasado mes de agosto la ermita cuenta con un grandioso tríptico del maestro Antonio Arnau (representa el Nacimiento de Jesucristo, junto a los pasajes de la Anunciación y la Circuncisión), donado a la Hermandad de San Joaquín y Santa Ana por el empresario Nicolás Roldán, natural de Quintanar de la Orden y residente en Cataluña.
Como colofón de estas visitas, una charla-coloquio en la Sala Sanctorvm sobre “El patrimonio quintanareño oculto”, a cargo del historiador y arqueólogo Zacarías López-Barrajón Barrios, quién puso de manifiesto la existencia de un gran tesoro patrimonial escondido que aún permanece a pesar de su estado de deterioro y olvido. El también coordinador de estas jornadas, destacó al final de charla el éxito de participación en éstas IV Jornadas, “muy por encima de las expectativas previstas”.



































































