


Salieron de nota los de la familia Domínguez y sus compañeros de cartel también lo quisieron arropar en el triunfo. Alberto Aguilar, Antonio Nazaré, Martín Porras y Carlos Saldaña no fueron unos meros acompañantes, sino que estuvieron de corazón con él toda la tarde.
El festejo resultó todo un compendio de toreo. Los novillos de “Los Rodeos” de excelente presencia y juego, dos premiados con la vuelta al ruedo de ley. Y el arte con los trastos para tomar nota alta. Los naturales tan lentos y largos quedarán para la historia. Sergio Marín dejo su huella, su sencillez con los engaños. Pulcro y de oficio refinado, corrió la mano y templo sin ventajas como si en este último novillo le fuera todo. Bordó las suertes con un final por ayudados de arte y temple. De lo mejor el brindis y el remate final a una tarde noche, en la que al sobrero lo lidiaron todos sus compañeros.
Martin Porras se lucio en varias fases de su labor clavando al estribo. Tan solo una pasada en falso con el rejón de castigo enturbio su buena labor. Clavó banderillas la invitada amazona y paseo dos apéndices.
Alberto Aguilar hizo un derroche de facultades y toreo del caro. Desde la larga en el tercio y su torero a la verónica, a la limón por navarras con el propio Sergio Marín, salieron bordados. Aguilar está puesto, con una faena larga pero intensa por ambos pitones, destacando los naturales con faroles incluidos de remate. Su final por redondos invertidos y su afán de agradar en la cara del noble de “Los Rodeos” acabaron por doblegarlo en tablas, ya cansado de embestir. Cortó dos y rabo.
Antonio Nazaré, deslumbró por su duende sevillano, sobre todo en sus verónicas, encajada la figura. También fueron lucidas sus chicuelinas, de cartel. Comenzó la faena de muleta por doblones genuflexos con remates de ensueño. Hubo toreo del caro, sin aspavientos y donde el clasicismo y el duende se conjuntaron en una autentica faena de artista. Cortó otras dos orejas y rabo.
Carlos Saldaña, novillero y amigo del anfitrión, le faltó oficio, pero ante tanto derroche de arte cumplió. Con pasajes de principiante, pero al que se le atisban ganas y proyección. Agradó a su manera y acertó en la suerte suprema. También cortó dos orejas y rabo.
Un final de cante grande como lo fue el flamenco del Grupo Soleá de Valdepeñas, con Angelines de Almedina al cante, la banda de música de Castellar y la unión al final de un grupo Mariachi. Y gran colofón final con la salida en hombros de Sergio en manos de los toreros. Espectácular, con la felicidad completa. Enhorabuena Sergio y suerte en el toro de la vida.

































































