Los componentes del Grupo Sinfónico Dulcinea, bajo la dirección de su director Sebastián Heras, han cosechado un nuevo éxito gracias a todas las posibilidades de esta juvenil y entusiasta agrupación en un programa centrado en compositores vivos. El Festival de la Mancha ha apostado desde su fundación por la necesidad de generar un repertorio alrededor del mismo. Gracias a ello, varias generaciones de compositores españoles han dejado parte de su talento en el festival y la ciudad de Quintanar de la Orden pasará a la historia como uno de los focos de difusión de la música actual.
La obra de encargo en esta edición correspondió al joven compositor valenciano José Miguel Fayos Jordán con la partitura «Abstracción de la sombra». Un homenaje a El Greco. El autor natural de Chella –que ya mostró su talento y fuerza expresiva el año pasado con su obra Tribal Elements— plasmó un cuadro lleno de recursos sonoros, incluidos los poco convencionales papeles o vasos de agua. La tímbrica manda en una creación siempre sorprendente, que juega con colores sonoros de todo tipo, muy bien unidos por el uso de del motete “Asperges Me” de Cristóbal de Morales, en el recientemente descubierto Codex 25 de la Catedral de Toledo.
El resto de obras del concierto también fueron de autores actuales. De José Rafael Pascual Villaplana escuchamos dos: Silleda, que es un pasodoble estilizado y de excelente profundidad y Kalophonia, para dos trompetas y orquesta de viento. Pieza ambiciosa en lo formal y de gran virtuosismo técnico. Las otras dos obras eran muy diferentes. Omaira, de Carlos Pellicer es un sentido homenaje a la mítica niña cuya agonía y muerte vimos en directo tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Colombia en 1985. Escrita para trombón y orquesta, mantiene un clima desasosegante y una estructura cíclica que juega muy bien con la tensión y la distensión.
Por último, Hispania, de Óscar Navarro es la fiesta de la danza, el color y la alegría, que puso un broche perfecto para un concierto excelente y comprometido, donde una vez más pudimos ver el Centro Príncipe de Asturias lleno hasta la bandera y un público entregado con la buena música.
Destacar el buen hacer de los solistas que participaron en las diferentes obras: David Rejano al trombón y Manuel Cáceres y Rafaél Carracedo con las trompetas. Así como las bailaoras María Mota y Lidia Gorrocharegui.Felicitar la labor del director y del esfuerzo realizado por todos los miembros de la formación en uno de los programas más complejos llevados a cabo por esta formación en el marco del XXI Festival de Música de La Mancha.



































































