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El alcazareño Aníbal Ruiz se despide de la plaza de su pueblo saliendo en hombros con Juan José Padilla

Wilfrido-Santiago Camacho | Fotos: Pilar Atienza | Wilfrido-Santiago Camacho

Clínica Cervantes octubre 25
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A pesar de que la tarde no terminó de despertar todo el interés que se esperaba en un principio, si tenemos en cuenta la media plaza que se ocupó, sí que podemos decir que se vivieron momentos de emoción cuando Aníbal Ruiz hacía su último paseíllo como torero en activo en Alcázar de San Juan.

Y a decir verdad el alcazareño se despidió de su pueblo toreando tranquilo, relajado y teniendo una actitud de matador cuajado y que ha asimilado el paso del tiempo reposando sus formas y disfrutando de la lidia de cada toro.

Ya en su primero, un toro muy justo de fuerzas, evidenció desde el recibo con el capote con una larga de rodillas y rematada con media también con las dos rodillas en tierra, que venía con las ideas claras de triunfo. Y sin los atacamientos y nerviosismos de otras ocasiones, buscando unas ejecuciones de las suertes mucho más reposadas. La faena de muleta fue inteligente, alargando los muletazos, pecando a veces de torear con la pierna de salida retrasada, aunque este hecho le facilitaba ligar y encadenar los muletazos, como los cuatro de pecho que enjaretó y que significó el punto alto del trasteo. Acto seguido vino uno de sus clásicos desplantes arrojando los trastos en la misma cara del toro que llegó mucho al tendido. Entró a matar pinchando y recetando una entera caidilla que bastó. Cortó dos orejas.

Con su segundo, un toro terciado, tuvo el mérito de administrarle todo tan templado que al final el animal se convirtió en su fiel colaborador para que su despedida fuera como se merece. El toro que fue bien lidiado por Manolo Castellanos, cantó desde el principio que requería un trato exquisito por su carencia de fuerzas. El de Alcázar lo entendió a la perfección y tras unos estatuarios y un buen cambio de mano, le echó los vuelos de la muleta despacio y acompañó las nobles embestidas hasta el final. Encajado de riñones tiró del toro, resultando muy buenos los pases de pecho de pitón a rabo. Remató la faena con manoletinas a pies juntos ajustadas y se tiró a matar, pinchando en el primer envite y dejando una buena estocada a la segunda. Cortando otras dos orejas que paseó en compañía de su hijo en una vuelta al ruedo que fue también lenta como sus formas toreras en lo que a priori, era la despedida de su pueblo.

Abrió la tarde Juan José Padilla que venía como el número uno en cuanto a corridas toreadas y que no defraudó a sus incondicionales con unas maneras muy clásicas en su repertorio, como son la disposición y responsabilidad de triunfo y de dar la cara todas las tardes. Luego sus formas podrán gustar más o menos, pero para gustos colores. Y eso que la tarde empezaba mal para el jerezano, ya que el salpicado primero, fue devuelto a los corrales por una manifiesta flojedad de los cuartos traseros que le imposibilitaba moverse, saliendo un sobrero de El Ventorrillo, fuerte y que tuvo muy buenas condiciones para la lidia. Padilla lo entendió a su forma y le hizo una faena larga y con muchos muletazos. Pinchazo, estocada entera y un descabello tras levantarlo en puntillero. Y una oreja a su esportón.

En el cuarto de la tarde, se armó el follón padre, porque los que coreaban el “illa, illa, illa, Padilla maravilla…” querían a toda costa que le concedieran el rabo y otros con un carácter menos excitable, como la Presidencia, opinaban que con las dos orejas era suficiente. Al final reinó la cordura, o el criterio del palco, y se quedó en el doble trofeo que premiaba una labor donde lo más destacado vino en el tercio de banderillas, antecedido por un buen quite por navarras con revolera final y finalizando con un estoconazo en todo lo alto.

Y el debutante Iván Fandiño, uno de los triunfadores hasta el momento de la temporada, con importantes actuaciones en Madrid, Bilbao, entre otros sitios, no tuvo su tarde en Alcázar de San Juan, ya que la suerte la tuvo de espaldas con un lote muy poco propicio para el triunfo. Su primero fue un toro muy terciado y sin fuerzas que llegó al tercio de muleta muy deslucido. El vasco lo intentó, pero era imposible componer faena, sobre todo porque este tipo de toro no cuadra en la tauromaquia de Fandiño.

Con el quinto tampoco tuvo suerte, ya que el que parecía el toro con más fortaleza y cuajo del encierro titular de Albarreal, cuando estaba intentando acoplarse a sus embestidas se partió la mano izquierda derrumbándose y siendo el propio Fandiño quien lo apuntilló. Tras ese momento hubo desconcierto en el callejón ya que el torero y su apoderado querían regalar el sobrero y la corrida parecía que ya estaba terminada. Al final salió otro toro cuajado del Ventorrillo, que peleó con bravura con el picador, pero que cambió su comportamiento encastado del principio por una brusquedad en la muleta que emborronó el gesto de su lidiador. Lo mató de media caída y tendida y cortó una oreja recibiendo también una fuerte ovación de despedida.

FICHA DEL FESTEJO
Viernes 5 de septiembre de 2014. Plaza de toros de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). 1ª corrida de feria y de abono. Media entrada.

Saltaron al ruedo hasta ocho toros, seis de Albarreal desiguales de presentación, alguno demasiado terciado, cómodos de cabeza y justos de fuerzas. Y dos de El Ventorrillo, el 1º bis de la tarde que saltó como sobrero y el 6º bis que salió como sobrero de regalo, con más trapío que los titulares y de juego desigual.

Juan José Padilla (nazareno y oro): oreja y dos orejas con petición de rabo.
Aníbal Ruiz (gris plomo y oro): dos orejas y dos orejas.
Iván Fandiño (azul turquesa y oro): silencio, silencio y oreja.

Entre las cuadrillas destacar a Miguel Martín que se desmonteró tras banderillear al 3º y a “Alventus” picando al 4º y a Ignacio Sánchez al 5º. Reapareció después de su cornada, el banderillero Miguel Ramírez a las órdenes de Aníbal Ruiz.

Aníbal Ruiz recibió los brindis de Fandiño en el 3º y de Padilla en el 4º.

Ocupando una barrera se encontraban el consejero de Presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, Leandro Esteban, acompañado del alcalde de Alcázar de San Juan, Diego Ortega y el alcalde de Campo de Criptana, Santiago Lucas-Torres.

Al final del festejo salieron en hombros por la Puerta Grande Juan José Padilla, Aníbal Ruiz y su hijo.

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