


Como todos los años los migueletes son únicos para vivir y disfrutar de todos los actos organizados en torno a su Patrona, La Virgen del Socorro, y a la celebración de su concurso de belleza, La Reina de la Mancha. Y cuando toca toros, la plaza se llena para disfrutar de la fiesta.
Este año el festival contaba con la novedad de la presentación del becerrista Fran Torres, “el hijo del churrero” como decían sus paisanos desde el tendido y a fe que el chaval se creció e hizo todo lo que estaba en su mano para corresponder a las muestras de cariño de su gente. Se le notaron las lógicas carencias del que empieza en esta profesión tan sumamente difícil y se vino arriba cuando el becerro le propino un buen porrazo en “la cojonera” como decía mi vecina de localidad, que lo dejó maltrecho.
“El Churre” demostró que ganas no le faltan y cuando se templó, logró acoplarse a la embestida del novillo y correrle la mano siguiendo las pautas que le estarán enseñando en la Escuela Taurina de la Diputación de Toledo. Con la espada no encontró el sitio hasta que le dio el consejo decisivo para enterrar el estoque el director de lidia, Canales Rivera. Estocada final con la que le pidieron y concedieron el rabo.
Previamente a Fran Torres actuaron los matadores Canales Rivera y Víctor Janeiro, ambos con un talante bien distinto. El hermano de Jesulín, seguramente no haya llegado a ser algo más importante en esto del toro precisamente por eso, por ser el hermano de Jesulín y existir las comparaciones entre ambos. Pero este otro Janeiro no tiene mucho que envidiar a un montón de matadores de toros que en la actualidad ocupan puestos altos del escalafón y que sin embargo son anodinos y pegapases.
Víctor Janeiro estuvo decidido toda la tarde y queriendo agradar al respetable con dos cosas: su simpatía y sobre todo sus buenas maneras tanto con el capote como con la muleta. Sus novillos, como los de todo el encierro, pertenecieron al Conde de Mayalde y fueron nobles. A su buen primero lo saludó con verónicas ganando terreno y rematando con media casi en los medios. Ya con la muleta empezó de rodillas en el tercio para basar su faena toreando al natural, tirando del toro y alargando los pases. Todo lo que había ganado, lo perdió al fallar repetidamente con la espada y el descabello, obteniendo silencio.
Con el cuarto, gordo y noble, pero más soso, no se cansó de estar en la cara del novillo hasta que a fuerza de sobarlo le logró sacar partido. Terminando su trasteo en terrenos de sol, donde se caldeó el ambiente para obtener los aplausos más fuertes a su labor. Pinchazo y casi entera y concesión de rabo para el gaditano, otorgado a medias entre el presidente y el banderillero que soliviantó al personal.
Y el que también toreó y no llegó a conectar casi en ningún momento con el público fue Canales Rivera. Aunque siempre estuvo correcto, su actitud fue como la del que ya está de vuelta y no tiene muchas ganas de complicaciones, ni en un festival. Cortó una oreja del flojón primero tras faena sin muchas apreturas y matar de estocada caída y un descabello.
Y en el lustroso tercero, llegó más al tendido la banda de música con los solos de trompeta y saxo, que ”el primo de Fran” con el capote, muleta y espada. Todo fue demasiado mecánico. Tras matar a la cuarta, siempre yéndose de la suerte, tuvo silencio.
FICHA DEL FESTEJO
Martes 9 de septiembre de 2014. Plaza de toros portátil de Miguel Esteban (Toledo). Casi lleno y calor.
Cuatro novillos del Conde de Mayalde, desiguales de presencia, aunque todos cuajados y bien alimentados. Nobles y manejables en líneas generales.
Canales Rivera: oreja y silencio.
Víctor Janeiro: silencio y dos orejas y rabo.
Fran Torres (becerrista): dos orejas y rabo.
El festejo comenzó con 20 minutos de retraso y al inicio se interpretó el solo de trompeta de “Silencio” en honor del alguacilillo habitual de la plaza recientemente fallecido.







































































