Cumple una década como entrenador en el Grupo76 Al-Kasar. Antes fue jugador desde edad escolar. Está en el ecuador entre los 30 y los 40. Tiene preparación, compromiso y mantiene la ilusión por el deporte que más le gusta y la ambición de mejorar junto a sus equipos en cada entrenamiento. Esta temporada ha vuelto al baloncesto femenino para hacerse cargo del primer equipo. Analizamos como ha transcurrido la primera vuelta de la liga y como está viviendo el año de su debut en la Liga Femenina de CLM.
¿Qué balance haces de la primera vuelta del Sénior Femenino?
Ha sido una fase de crecimiento. Hemos ido de menos a más, demostrando que podemos competir y ganar a cualquier equipo de esta liga, pero también hemos tenido bajones en el juego producidos por distintos aspectos. Por un lado el ritmo de competición que teníamos que conseguir, ya que la mayoría de las jugadoras venían de no jugar en anteriores temporadas. Y por otro, que ha habido semanas donde nuestro trabajo no ha sido el deseado por temas laborales de las jugadoras, lesiones, etc.
¿Con que te quedas de esta primera parte de la competición?
Con el esfuerzo y el trabajo de las jugadoras que, pese a estar lesionadas han hecho todo lo posible por ayudar al equipo, mostrando su compromiso con este grupo y con el club. También me quedo con la buena integración de la cantera (junior y cadete) en el equipo. Las ganas con las que vienen a jugar con el Sénior y todo lo que nos aportan. Y sobre todo me quedo con el gran grupo humano que hemos formado, son muy buenas personas con las que es muy fácil pasar tantas horas juntas.
Una vez conocidos a todos los equipos, ¿Dónde tiene que estar el Grupo76 Al-Kasar en la Liga femenina de CLM?
Se trata de una liga muy igualada. Quizá los equipos de arriba no son tan fuertes como la temporada pasada y los de la zona media, que son mejores que años anteriores, no están muy lejos de ellos. La clasificación final se va a decidir por detalles. Cada jornada hay resultados que se podrían denominar como “sorpresa” pero es que en realidad no hay tanta diferencia entre el 1º y 10º clasificado, lo que hace que sea una liga bonita en la que no te puedes relajar. Nosotros, por nuestra tradición y cantera, debemos aspirar a estar lo más arriba posible. Y es por lo que tenemos que trabajar.
¿Cómo ha sido tu vuelta al baloncesto femenino tres años después?
Bastante normalizada. El baloncesto femenino siempre me ha gustado y tenía claro que volvería a entrenar un equipo de chicas. Es más difícil la adaptación a entrenar un equipo Sénior, fuera masculino o femenino. Adaptarte a entrenar poco con todo el equipo, a que las jugadoras trabajen y no puedan jugar alguna semana… son los problemas que todos conocemos. Pero el hecho de tener una cantera tan importante siempre ayuda a compensar esos problemas.
Qué te está sorprendiendo de las jugadoras a las que no habías entrenado?
Las jugadoras que no había entrenado anteriormente son las más “veteranas”, jugadoras que nunca tenían que haber salido del club y que dio lugar a la desaparición de este equipo la temporada pasada. Son las jugadoras que dan estabilidad al proyecto y que siempre hay que tener como base pese a que se quiera incluir jugadoras a nuevas.
Lo que más destacaría de ellas es el buen ambiente que han creado. Y sobre lo que ofrecen en la pista, que es una seguridad y madurez muy necesaria para una competición Sénior. Todas me han sorprendido muy gratamente ya que, pese a llevar años sin jugar, todas ofrecen más intangibles que los que se aprecian desde la grada.
¿Qué aportan tus ayudantes, Fernando Mayorga y Gonzalo Abengózar al equipo?
Gonzalo es el preparador físico, el encargado de tener a las jugadoras a punto para afrontar una temporada larga como esta. Acaba de terminar la carrera y tiene muchas ganas de poner en práctica sus conocimientos. Fernando aporta su veteranía y nos aconseja a mí y a las jugadoras. Tiene un punto de vista sobre el juego que en momentos difiere del mío lo que aporta riqueza y variedad de opiniones a distintas soluciones. Un entrenador ayudante que siempre dijera lo mismo que yo no aportaría nada nuevo al equipo.
Me gusta comentar todo con ellos y pedirles la opinión. Y aunque al final las decisiones las tenga que tomar yo, quiero saber su punto de vista ya que ‘seis ojos ven más que dos’. Creo que formamos un cuerpo técnico bastante completo
¿Consideras necesario en esta categoría, estar apoyados por una buena cantera?
Depende de los objetivos de cada club. Para nosotros es vital. Queremos que las jugadoras de cantera crezcan jugando esta liga. Pero además nos dan un plus que nos hace ser mejores. Tener una buena cantera en esta liga te facilita mucho las cosas. Poder ir a todos los partidos con 10/12 jugadoras te da mucha tranquilidad. Desde mi punto de vista, y respetando cualquier otra opinión, para mi estar en esta liga sin cantera me parece incomprensible y con fecha de caducidad. Pero vuelvo a decir, que si es para que un grupo de amigas se junten a jugar una liga es totalmente respetable aunque los objetivos y filosofía de nuestro club son totalmente distintos.
Después de un año sin equipo, nuestra ciudad tiene dos esta temporada. ¿Qué opinión te merece tal situación?
Me parece que es una situación forzada, ante la que tengo dos opiniones encontradas. Por un lado, sirve para que jueguen más jugadoras Sénior alcazareñas y de la comarca, por lo tanto me parece algo positivo. Pero la forma en la que se ha llevado a cabo y la rivalidad que se ha creado alrededor creo que no es la más oportuna. Tampoco quiero ahondar más en el tema, pero siendo algo que puede ser positivo, ¿por qué ha creado tanto malestar? Creo que hay gente que se debería plantear esta cuestión.
Alcázar tiene muchas jugadoras de baloncesto de gran nivel y por lo tanto, si todas tienen interés de jugar, esto hace que todas tengan su sitio. Pero si para crear un equipo hay que insistir y “rogar” a jugadoras que hagan el esfuerzo por jugar, quizá es que no era tan necesario y no es sostenible a largo plazo.
El año pasado entrenaste al Infantil y al Cadete Regional. ¿Qué sientes cuando ahora ves a esos jugadores desde la grada?
La verdad es que los veo menos de lo que me gustaría. Los sábados por la mañana los suelo tener ocupados. Pero mi sensación es la de siempre. Cuando veo a un jugador que yo he entrenado progresar en categorías superiores lo que siento es orgullo.
¿Tiene el club este año posibilidad de hacer grandes cosas con sus equipos?
El Grupo 76 Al-Kasar siempre tiene que aspirar a lo máximo, sobre todo con sus equipos principales (los “A”).
El 1ª Autonómica Masculino tiene opciones claras de ascender. El Junior Especial Masculino, con una generación que ya entrené en cadete, luchará por el título y uno de sus objetivos es meterse en la final. El Junior Femenino, como en temporadas anteriores, es uno de los favoritos de su competición, al igual que el Cadete Femenino. El Cadete Regional Masculino está haciendo una gran temporada. El resto de equipos “B” o provinciales tienen el objetivo de hacer progresar a sus jugadores, que no es poco. Mi equipo, el Senior Femenino tiene el objetivo de asentarse de nuevo en la liga, pero en la segunda vuelta no renunciamos a nada y lucharemos cada partido para ascender posiciones en la clasificación.
¿De qué puede presumir el Grupo76 Al-Kasar, cerca de cumplir 40 años de historia?
Yo llevo 10 años como entrenador en este club que considero mi segunda casa. Antes fui jugador del Grupo 76 en Junior y del Al-Kasar en Sénior. Y antes de nosotros hubo mucha gente que dejó todo su esfuerzo por hacer funcionar este club que está a punto de cumplir 40 años. Podemos presumir que ha sido mucha la gente que ha dado parte de su vida para que seamos un club de referencia en nuestra localidad y en Castilla La Mancha. Podemos presumir de haber formado una de las canteras masculinas y femeninas más potentes de la región, que temporada tras temporada lucha por lo máximo. Podemos presumir de ofrecer un servicio a Alcázar para que todos los que quieran jugar al baloncesto puedan hacerlo. Y podemos presumir de ser un club sólido que, aunque cometa errores, tiene las ideas muy claras, los pies en el suelo, y sabe lo que tiene que hacer para estar, como mínimo, otros 40 años haciendo lo que nos gusta.
































































