


Al auditorio lo tenía rendido antes incluso de salir al escenario, por lo que una vez iniciado el concierto la tarea que tenía la toledana era complicada al no poder bajar en ningún momento el diapasón, y lo consiguió encadenando sus temas estrellas con los de su último disco “conSentido” en el que abundan las bulerías, pero en el que también juegan un papel importante otros palos del flamenco como son los tangos, alegrías y hasta una sevillana.
Momento muy especial fue cuando María Toledo hizo su particular homenaje “al maestro Paco de Lucia” y le dedicó una soleá que lleva por nombre “A Paco de Lucia”.
En el recital también hubo lugar para el baile con Rober “El Moreno” y en el intermedio musical se pudieron lucir los hermanos Cherokee a los coros, el guitarrista Jesús de Rosario y en el cajón Antonio Losada, momento que utilizó la cantaora para volver a escena esta vez con un vestido rojo de encaje con el que dio comienzo la segunda parte.
Durante toda su actuación María Toledo puso de manifiesto sus grandes cualidades innatas, que ella se encarga de realzar con su trabajo y disciplina diaria, su potente voz y su virtuosismo con el piano. Siendo su puesta en escena variada, pero siempre clásica, dejando claros que sus pilares son los más puros cánones del flamenco pero con un toque moderno y particular que posiblemente abra este mundo, muchas veces incomprendido, a los menos avezados en lo hondo.
En la parte final de su actuación abandonó el escenario y se entremezcló con el público, que a esas alturas lo tenía totalmente entregado, y se dejó fotografiar y besar a la vez que seguía con la bulería. Al comienzo del espectáculo agradeció “la oportunidad que le daban a ella y al flamenco para que poder llevarla a cabo dentro de esta iniciativa como es la Cumbre del Vino”.




































































