En el acto participaron el Excelentísimo Señor alcalde de Alcázar de San Juan, Diego Ortega, el obispo ortodoxo de España y Portugal Monseñor Timotei, sacerdotes ortodoxos, autoridades del Consulado rumano de Ciudad Real, miembros de la Asociación Hispano- Rumana de Ciudad Real, autoridades locales y del gabinete de prensa, representantes de Cruz-Roja locales así como el sacerdote católico Francisco José López Sáez, Doctor en Teología y profesor del Instituto Teológico de Vida Religiosa en Madrid. Se estima que han estado presentes en el evento unos 800 feligreses.
Con la puesta de la primera piedra se ha dado continuidad al proyecto de esta comunidad religiosa cuyos trámites se iniciaron el año 2009 cuando el Ayuntamiento cedió a la comunidad rumana un terreno para la construcción de una iglesia ortodoxa, este terreno se encuentra ubicado en la calle Piédrola en el paraje de la Serna, lugar en el que se celebró la ceremonia.
A las 10h de la mañana, se recibió a Monseñor Timotei según la tradición con pan y sal y con un ramo de flores entregado por parte de dos jóvenes rumanos vestidos en trajes tradicionales de Rumania, tras este momento emocionante y solemne, comenzó la misa.
Posteriormente tuvo la lugar la ceremonia de la puesta de la primera piedra en la que junto con la piedra se enterraron dos cajas de metal: en una había una lista con nombres de feligreses (pomelnice) y en la segunda (hrisov), un documento en el cual venía escrita la historia de la parroquia, el documento ha sido firmado por el Monseñor Obispo Timotei, el Excelentísimo Señor Alcalde Diego Ortega y también por el párroco ortodoxo rumano, Señor Ioan Mihai Achim.
La iglesia se va a construir en estilo bizantino, va a tener una capacidad para 300 personas y se tiene previsto sufragar su construcción a base de donativos y ayudas de los propios feligreses y también de otras personas que quieren colaborar. Con su arquitectura, la iglesia va a enriquecer la zona de la Mancha Centro.
Al acabar el acto, se sirvió un aperitivo para los participantes y las autoridades invitadas en la sala del Centro Social del barrio el Porvenir. La comida que se sirvió fue vegetariana, porque este evento coincidió con la Gran Cuaresma, cuando los cristianos ortodoxos no comen productos de origen animal, por lo que en estas semanas no se come carne, huevos, o lácteos.
El cuerpo se purifica a la vez que el alma, primero a través de un régimen alimenticio y segundo a través de oraciones y buenos pensamientos.
La comunidad rumana quiere agradecer muy sinceramente a las autoridades locales de Alcázar de San Juan, a las autoridades del Consulado rumano de Ciudad Real y a todos los que han participado en este evento que es de importancia capital para este colectivo.





































































